Miles de colombianos salieron a las calles a celebrar el anuncio de que tras cuatro años de negociaciones, el gobierno y la guerrilla de las FARC alcanzaron un histórico acuerdo para poner fin a más de medio siglo de guerra interior. Un preanuncio de que el resultado de la consulta convocada para el 2 de octubre pueda servir para refrendar la voluntad de llegar a una paz definitiva en el convulsionado país sudamericano.

El acuerdo final incluye todos los textos discutidos y acordados desde que comenzaron las negociaciones en noviembre de 2012 en La Habana, los cuales serán entregados por el propio presidente del país, Juan Manuel Santos, al Congreso de la República para su revisión.

«El gobierno de Colombia y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) hemos acordado suscribir el presente acuerdo final» cuya ejecución «pondrá fin de manera definitiva a un conflicto de más de 50 años», dice el texto, leído en La Habana por los delegados de los países garantes, Cuba y Noruega.

Durante el acto, el jefe de la delegación de paz del gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, sostuvo que «la guerra ha terminado» y que en adelante «vendrán discusiones, ajustes y sacrificios», por lo cual se necesita la «comprensión, altruismo, tenacidad y paciencia» de los colombianos para respaldar los acuerdos y el tránsito de los guerrilleros a la vida civil.

«Todo ciudadano es portador de derechos, aun si en el pasado ha afectado los derechos de otros», consideró.

A su turno, el jefe negociador de las FARC, alias «Iván Márquez», dijo que los cerca de cuatro años que tomaron las negociaciones de paz fue «la más hermosa de todas las batallas», pues se trató de «sentar las bases para la paz de Colombia», y aprovechó para hacer un llamado a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para que retome los diálogos con el gobierno y logre también un armisticio.



«La lucha guerrillera no tuvo razón distinta que la dignificación de la vida humana y el derecho de todo pueblo a alzarse contra la injusticia y la opresión», dijo «Márquez» respecto de la lucha armada que ahora toca a su fin, pero que dejó cerca de ocho millones de víctimas, 300 mil muertos, 45 mil desaparecidos y 6,8 millones de desplazados.

Al término de la intervención en La Habana, el presidente Santos se pronunció desde Bogotá en una emisión en cadena nacional sobre la conclusión satisfactoria de los acuerdos, y dijo que con ella «comienza el fin del sufrimiento, el dolor y la tragedia de la guerra» en Colombia.

«Desde el mismo inicio del proceso de paz les dije que el proceso estaba regido por un principio: nada está acordado hasta que todo esté acordado. Pues bien, el día ha llegado. Hoy podemos decir por fin que todo está acordado», afirmó el mandatario colombiano.

Asimismo, anunció que el plebiscito por la paz, mediante el cual los colombianos refrendarán los acuerdos logrados en La Habana entre el gobierno y las FARC, se llevará a cabo el próximo 2 de octubre.

«El plebiscito por la paz se llevará a cabo el domingo 2 de octubre de este año», dijo Santos, quien destacó que aún desconoce la pregunta que se les formulará a los colombianos en el mismo para que puedan votar «Sí» o «No» respecto de los acuerdos.

Señaló que «terminada la negociación y concluido el acuerdo, queda en manos de ustedes, de todos los colombianos, decidir con su voto si apoyan este acuerdo histórico que pone fin a este largo conflicto entre hijos de una misma nación».

Santos agregó que con este anuncio cumple con la promesa que hizo al país al comienzo de las negociaciones de que los ciudadanos «tendrían la última palabra» sobre los acuerdos, al tiempo que subrayó que a partir de este jueves será publicado en los sitios web y en las redes sociales de las entidades públicas el texto del Acuerdo Final de paz para que todos los ciudadanos puedan conocerlo.

«Es una oportunidad única e histórica. Será la votación más importante de nuestras vidas para dejar atrás este conflicto y dedicar nuestros esfuerzos a construir un país más seguro, un país más tranquilo, más equitativo, mejor educado, para todos nosotros, para nuestros hijos, para nuestros nietos», concluyó.