La resolución de construir un BRT (lo que aquí se llama Metrobus) en lugar de un Metro (subterráneo) fue “la peor decisión técnica en la historia de Bogotá”. Quien lo asevera no es un diputado kirchnerista o algún dirigente antimacrista. Lo afirma Jorge Enrique Robledo, senador colombiano por el Polo Democrático Alternativo. “Como una necesidad de mover multitudes de pasajeros aparecieron los metros, una solución tecnológica insustituible para ese fin –explica Robledo–, porque le crean otro piso a la ciudad y eliminan las intersecciones a nivel. Su capacidad de carga y velocidad no la puede alcanzar ningún otro medio y es inigualable su rapidez de cargue y descargue de los pasajeros en las estaciones.”

Bogotá es una de las cuatro ciudades de su tamaño en todo el mundo que sigue sin tener un subterráneo. El legislador recuerda que en 1999, a pesar de contar con la financiación del gobierno nacional, el alcalde Enrique Peñalosa desestimó hacer el subte y lo reemplazó por el Trasmilenio, “la que constituye la peor decisión técnica de la historia de Bogotá, porque le provocará un grave daño por décadas o para siempre a la movilidad de la ciudad”. Acota Robledo: “En otro país, la decisión de cambiar un metro por buses y dejar la primera línea del metro sin su ruta natural habría tumbado al alcalde. Pero a Peñalosa lo elevaron a la categoría de genio (…). Peñalosa les dio un gran impulso a la Colombia de los monopolios y las privatizaciones, pues con el Trasmilenio se cambiaron miles de propietarios de buses por 16 familias, a las que les montaron un negocio subsidiado que mueve 4,3 billones de pesos al año y da utilidades altísimas, al tiempo que los pasajeros van como sardinas en lata y pagan uno de los pasajes más caros de América Latina”.

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