Antes de la marcha, el Senado dio el visto bueno a la Ley de Paridad de Género

Con amplio consenso, el proyecto fue girado a Diputados, aunque no es seguro que la Cámara Baja vaya a tratarla.
20 de octubre de 2016

El acuerdo de los bloques del Senado era votar el proyecto de Ley de Paridad de Género quince minutos antes de las 17, la hora en que comenzaba la marcha por Ni Una Menos. Los discursos se apuraron así que a la hora señalada se votó y se impuso por 57 votos a favor y 2 en contra. La iniciativa ahora deberá ser girada a Diputados pero no es seguro que los legisladores de la Cámara Baja vayan a debatirla porque prefieren su propia incorporación del tema en la reforma política.

El texto modifica al Código Nacional Electoral y fija la obligatoriedad de intercalar candidatos de ambos sexos en las listas a diputados nacionales y, además, introduce la representación igualitaria de género en las instancias de conducción de los partidos, aunque en esta cuestión, no en forma intercalada. En lo que hace a las listas para el Senado diferencia los representantes por la mayoría, que aportan dos bancas, y el único de la minoría. En caso de remplazar a un representante de la mayoría, se hará de acuerdo al género y para el caso de renuncia o muerte del que llegó por la minoría será reemplazado por su compañero de lista sin importar el género.

La encargada de justificar el texto normativo fue la senadora por San Juan y del FpV, Marina Riofrio. Como el resto de sus colegas senadoras, habló con el cartel en su banca que lleva la consigna “Vivas nos queremos”. La legisladora reconoció que la iniciativa funciona como una medida de discriminación positiva porque la ley de cupo “que debió ser un piso, terminó siendo un techo, y esto sí probablemente es responsabilidad de los varones”. Es más, la senadora señaló: “No podemos establecer como hechos aislado cuestiones que tienen que ver con la violencia institucional, algunos temas que tienen que ver con la violencia mediática”. Y advirtió que “no es inocuo que estén o no estén las mujeres en los lugares de poder decisión”.

Riofrio no dejó pasar el día en que se realizó el tratamiento de este proyecto y sobre el paro y marcha de las mujeres dijo: “Los sentimientos están muy mezclados, y donde podemos exteriorizar lo que pensamos respecto a la violencia, la muerte y la tragedia y cuesta muchísimo visibilizar el trabajo de las mujeres”.

En tanto, la justicialista puntana Liliana Negre de Alonso defendió la norma con un mensaje a los diputados al sostener que “esta no es una ley ómnibus que viene con la reforma electoral al lado del voto electrónico”.

El oficialismo tuvo mensajes divididos. Por un lado, Laura Rodríguez Machado dijo que la ley “va más allá de la cuestión electoral y es un paso más que hay que dar para llegar a la paridad de género”. En el sentido opuesto, el juecista Ernesto Martínez argumentó su voto negativo. “Tuvimos una presidenta por ocho años, una vicepresidenta en la actualidad, cinco gobernadoras, ¿alguien me puede explicar dónde está la segregación?”, dijo para luego afirmar que “la discriminación desapareció”.

No fue el único del oficialismo que votó en contra. El otro voto negativo lo aportó Federico Pinedo, quien como presidente provisional presidió la sesión. Hubo que esperar el fin del debate para saber sus razones. “Hay que dejar espacio para quienes defienden los valores de las personas más allá de su género pero igual felicito a las mujeres por el logro que tuvieron”, dijo el senador.

La sesión tuvo un momento de tensión y ocurrió cuando comenzaba porque las senadoras peronistas respaldaron la cuestión de privilegio que se presentó contra la vicepresidenta Gabriela Michetti y el senador Julio Cobos por la entrega de una mención de honor al artista plástico Hermenegildo Sábat, a quien señalaron como alguien que ejerció “violencia de género simbólico” contra la expresidenta Cristina Kirchner. La senadora del FpV por Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, indicó que se le otorgó un premio a Sábat, quien realizó varios dibujos con el ojo morado, con la boca sellada de la entonces presidenta Kirchner y eso representa una violencia silenciosa pero igual de poderosa. La cuestión de privilegio contó con el respaldo de todas las senadoras del bloque PJ-FPV e incluso del Frente Cívico Social de Santiago del Estero.

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