Cuando el fútbol se lo comió todo: el deporte y los clubes durante la dictadura

El libro Deporte y sociedad civil en tiempos de dictadura pone el foco en cómo vivieron las instituciones deportivas durante esos años negros, más allá del remanido vínculo entre el Mundial 78 y los militares. 

23 de marzo de 2021

El vínculo entre la dictadura y el fútbol argentino fue abordado infinidad de veces en estas casi cuatro décadas de democracia a partir del Mundial 78. La presencia del ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger en el vestuario peruano antes del 6 a 0, la injerencia total del almirante Carlos Lacoste y los testimonios de los propios futbolistas campeones son escenas recurrentes en los numerosos libros y documentales que trataron el tema. En los últimos años, el foco de estudio se puso en qué ocurría dentro de los clubes del fútbol argentino durante esos años de plomo. En 2018, la editorial de la Universidad Nacional San Martín publicó Clubes de fútbol en tiempos de dictadura. Ahora, también con Raanan Rein, Mariano Gruschetsky y Rodrigo Daskal como compiladores, sale a la cancha Deportes y sociedad civil en tiempos de dictadura, una continuación de aquel trabajo aunque con una expansión hacia el espacio deportivo en un sentido más amplio.

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La publicación, que será presentada de manera virtual este 25 de marzo, coincide con las convocatorias que lanzaron por estos días Boca, River, Racing y Argentinos Juniors. Los cruces entre la vida social de los clubes y el contexto que vivía el país eran insoslayables. Una prueba son los socios detenidos-desaparecidos a los que en estos días esos clubes les restituirán su condición societaria. Pero el entramado de poder puertas adentro es más complejo, como da cuenta Deportes y sociedad civil en tiempos de dictadura.

En estas páginas, los autores ponen al descubierto la trama que conectó durante esos años a la Asociación del Fútbol Argentino con los militares para hacer de la Selección una “cuestión de Estado”. Fueron los años de la aparición de Julio Humberto Grondona. También se analiza el caso del Luna Park, conocido como el Palacio de los Deportes, aunque también tuvo su rol como arena política. Además se revisa lo que ocurrió en otros puntos de Latinoamérica, donde el Plan Cóndor jugaba en la misma cancha. Se da cuenta de la situación del club uruguayo Defensor Sporting, de Montevideo, y el simbolismo de haber roto por primera vez la hegemonía de Nacional y Peñarol en 1976, en plena dictadura. Y se abordan cuestiones poco exploradas de la Democracia Corinthiana liderada por Sócrates.



Por último, se zurcen historias de Argentinos Juniors, Chacarita, Nueva Chicago y Excursionistas durante aquellos años. Para el Bicho los años de la dictadura fueron los mejores de su historia, casualmente porque coincidieron con la aparición de Diego Maradona. Diego jugó cinco temporadas en Paternal porque el régimen militar prohibió su venta al exterior hasta días antes del Mundial España 82. Los años de la irrupción de Maradona en Argentinos también coincidieron con el acercamiento de Guillermo Suárez Mason. El general usó su poder para que el Bicho ganara tierras en el predio de Malvinas y también para vender algunos jugadores. Para Excursionistas, en cambio, aquellos años fueron un tobogán: por el Plan de Erradicación de Villas de Emergencia que se llevó a cabo para el Mundial 78, los vecinos de la villa del Bajo Belgrano, la comunidad que mayor relación tenía con el club, fueron obligados a mudarse a Villa Soldati o a Florencio Varela antes de que las topadoras terminen con sus casas en mayo de 1978. Casi la mitad de los hinchas de Excursio, estiman, quedaron exiliados del barrio. Excursionistas no volvió a ser lo que era. Belgrano tampoco.

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