Efecto retro en el regreso de la Champions: la línea de tres en el fondo gana terreno en Europa

Más allá de las particularidades por la pandemia, la vuelta del torneo de clubes más importante del mundo tendrá como protagonista a la línea de tres, con una función más ofensiva que la que popularizó Bilardo, y expandida cada vez más entre los equipos de primer nivel. El caso del River de Gallardo en Argentina.

(Foto: Pablo Tomasello)
6 de agosto de 2020

“¿Qué es ese engendro del carrilero? -se pregunta el holandés Johan Cruyff-. Si llego a encontrar al inventor del carrilero, le pego una trompada”. Cruyff, que gana como entrenador la Copa de Europa 1992 con el Dream Team de Barcelona, dice que al que inventó la función de carrilero -“un recorrido permanente de 70 metros, de ida y vuelta, y que, al final, ni termina las jugadas de ataque y casi siempre llega tarde para defender”- habría que meterlo preso. Pero no reniega de la línea de tres en el fondo. Ronald Koeman, “líbero adelantado” o “defensa de ataque”, mete el gol tras un tiro libre en la final ante Sampdoria en Wembley. Revolución en el juego de Barcelona. A Sergi Barjuan, wing izquierdo, lo sitúa abajo a la izquierda. A Pep Guardiola, mediocampista, lo prueba de central. Cruyff coincide con Carlos Bilardo, campeón en México 86 con “líbero y stoppers”. Y “volante-lateral, lateral-volante”, como repite el DT, “no carrileros”, porque “parecen que están en la autopista”, y si se mueven, “le hacen la multa”.

Muy lejos del Dream Team de Cruyff y de la era dorada de Guardiola como técnico, Barcelona ensayó con Quique Setién la línea de tres para la vuelta de los octavos de final de la Champions League ante Napoli, este sábado a las 16. Con Semedo, lateral derecho, cerrado. Y con una función renovada de los tres de abajo, expandida cada vez más en los equipos de primer nivel de Europa. En Italia, los equipos iniciaron el 45% de los partidos de la última temporada de la Serie A con línea de tres: el 3-5-2 fue el esquema más utilizado: 181 veces. El fútbol de ataque de Atalanta, que se medirá en los cuartos de final ante PSG, parte con ese esquema. Lo dirige Gian Piero Gasperini. Cuna del catenaccio, Italia es una escuela de tácticas innovadoras. En sus inicios en las inferiores de Juventus, a Gasperini lo tildaban de defensivo porque insistía con la línea de tres. “Me decían que dejara el catenaccio -contó Gasperini-. Pero demostré que era todo lo contrario: los tres defensores participaban de la salida, se entrenaban para actuar de manera ofensiva”. En Atalanta, a la izquierda de la defensa, se posiciona el argentino José Luis Palomino, quien jugó de lateral izquierdo en San Lorenzo y Argentinos.

Nicolás Burdisso debutó de lateral derecho en Boca. Pero desarrolló su carrera en Italia y la Selección Argentina como central. Fue dirigido entre 2014 y 2016 por Gasperini en Genoa. “Lo conozco de memoria -dice Burdisso-. Es un 'desorden organizado'. Tiene cosas que sólo encontré en Bielsa. Es claro en los principios de juego, en ser protagonista y valiente, y potencia a los jugadores poniéndolos en las mejores condiciones para jugar y marcar”. La Serie A que concluyó fue la liga con más goles entre las de 20 equipos en el siglo XXI: 1154 goles en 380 partidos. Antes de la irrupción de la pandemia, el calcio promediaba 2,9 goles por partido. Subió a 3,3. Con 36 goles, Ciro Immobile (Lazio) fue el máximo goleador entre las cinco principales ligas de Europa, por encima de Robert Lewandowski (34, Bayern Munich), Cristiano Ronaldo (31, Juventus), Timo Werner (28, Leipzig) y Lionel Messi (25, Barcelona). Lazio, con Simone Inzaghi de DT, también juega con línea de tres. Igual que el Inter de Antonio Conte, segundo equipo más goleador de la Serie A (81 goles) detrás de Atalanta (98). En Italia, la discusión pasa ahora por si esta Juventus campeona por noveno año consecutivo del calcio es la peor de todas las Juventus campeonas.

En la reanudación de la Champions, este viernes a las 16, Manchester City recibirá a Real Madrid. Y Juventus enfrentará a Lyon, que juega con línea de tres (y que ganó 1-0 en la ida). Y ya en la “burbuja” de Lisboa, donde se jugará a partido único, Leipzig de Alemania se enfrentará por los cuartos de final al Atlético Madrid del Cholo Simeone. Leipzig juega 3-4-2-1. A la derecha de la defensa aparece Lukas Klostermann. A la izquierda, Marcel Halstenberg. Klostermann y Halstenberg “tienen la naturaleza de ser laterales, porque siempre jugaron de laterales”, precisa Gonzalo García Bassino, creador de Fúlbo, un notable sitio de análisis del juego. “Y eso es importante por varios factores: uno, por su función en ataque, el ingreso al campo rival, porque se pueden encargar de construir el juego”. A Leipzig lo dirige Julian Nagelsmann, que tiene 33 años (es el DT más joven de las ligas tops de Europa) y que en 2018 rechazó una oferta de Real Madrid porque “quería mejorar como entrenador y en el Real Madrid no hay tiempo para eso”. En Alemania, los equipos iniciaron el 33% de los partidos de la última Bundesliga con línea de tres. El 3-4-2-1 fue el más utilizado: 74 veces.

En la Europa League, que se reanudó esta semana, además del Inter de Conte, hay otros equipos con stoppers-laterales, como el Wolverhampton del portugués Nuno Espírito Santo, séptimo en la pasada Premier League. En el último torneo del fútbol argentino, un equipo salió a la cancha con línea de tres apenas 46 veces (8%). Si contamos las formaciones con tres y cinco jugadores en la última línea, el River de Gallardo fue el que más veces partió con esos esquemas: 3-5-2 (3) y 5-3-2 (5). Javier Pinola y Paulo Díaz, habituales integrantes de la línea de tres, supieron jugar como laterales. Pinola por la izquierda. El chileno Díaz, por ambos costados. El cambio quizá haya sido este: antes, jugar con un dibujo con tres abajo se asociaba a una pretensión defensiva. Las características técnicas de los futbolistas, como en todos los tiempos, determinan a un equipo. Pero no a la ambición. Ahora los tres de abajo direccionan el juego en la salida. En ocasiones, son los que escalan con la pelota. La variante también surge cuando la posición de lateral parece olvidada, en crisis. Y en el fútbol, los que los tienen, marcan la diferencia.

Quien puso de moda la línea de tres ofensiva acaso fue Conte. Primero en Juventus y la selección de Italia (Barzagli-Bonucci-Chiellini). Más tarde en el Chelsea de Inglaterra, donde dejó un legado hasta en otros equipos, y ahora en Inter. “El golpe que supuso no clasificar al Mundial de Rusia 2018 impulsó un cambio muy positivo -le había dicho Burdisso a El País-. Italia debió cambiar cuando estaban cambiando Alemania, España o Inglaterra. Pero en 2006 salieron campeones del mundo y eso los frenó. Ahora vemos cada vez más equipos italianos muy comprometidos con tener la pelota, algo que casi nunca hacían. Antes les obsesionaba más la idea de ser concretos: hacer goles sin que te los hagan. Hoy hay más vehemencia a la hora de jugar y tomar la iniciativa”. La gran puesta en escena ocurrió el 2 de octubre de 2019 en el Camp Nou, la casa de Cruyff y Guardiola. A los 38 minutos, Inter ya le ganaba 1-0 a Barcelona en el partido por el grupo de la Champions. Saque de arco. Centrales a los lados del área chica. El restante, adelantado. Cinco toques ahí dentro, en el encierro, ante la presión. Mediocampo despejado y ataque. La jugada no termina en gol. Barcelona, incluso, da vuelta el resultado: Inter pierde 2-1. Pero el triunfo, de algún modo, había sido otro. Y mucho mayor.

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