El caso Grindetti: secretos peligrosos

La imputación al ex ministro porteño inquieta a la Casa Rosada. Las pistas que unen una offshore panameña, deuda pública y el caso Niembro.
2 de julio de 2016

El presidente Mauricio Macri venía sorteando casi sin sobresaltos el escándalo de los Panamá Papers. Le bastaron un par de explicaciones vagas para capear un temporal que, en otras partes del mundo, se vivió como un Tsunami. Sin embargo, una decisión del fiscal federal Patricio Evers sembró pánico en la Casa Rosada: la imputación al intendente de Lanús Néstor Grindetti puede abrir el Caja de Pandora donde se guardan los secretos más incómodos de las finanzas PRO.

Macri y Grindetti se conocen desde hace más de dos décadas. Ex directivo en varias empresas del Grupo Socma -la firma estandarte del clan presidencial-, Grindetti participó desde el vamos en la aventura política de Mauricio. Hábil para los números, el empresario se ganó el mote de “cajero” por ocupar cargos sensibles ligados al manejo de dinero. El más notorio: ministro de Hacienda de la Ciudad de Buenos Aires.

Según los Panamá Papers, Grindetti integra el nutrido grupo de funcionarios, legisladores y dirigentes macristas vinculados a firmas offshore. En su caso, la pesquisa internacional lo ubicó como apoderado de la firma Mercier International SA. Con un agregado: los papeles le asignan, además, haber tenido poder sobre una cuenta radicada en el banco Clariden Leu Ag, de Suiza.

Como ocurrió con Macri, la justicia decidió investigar a Grindetti luego de corroborar que esas participaciones no constaban en su declaración jurada. El fiscal Evers pidió esta semana a Panamá y Suiza que remitan informes sobre los movimientos Mercier y la cuenta del Clariden Lau. 

En público, el intendente buscó zafar con coartadas similares a las de su jefe: dijo que no había declarado su vínculo con la SA porque la firma “no tuvo ganancias”, ya que “se abrió para hacer negocios que no se concretaron” y que “nunca firmó” ningún poder. Sugrió, además, que Mercier tampoco era suya, que operaba por cuenta y orden de terceros a los que no identificó. ¿De quienes? Ese misterio alimenta las sospechas.

En contraste con las offshore que se le descubrieron al clan Macri, Mercier International distribuye acciones al portador. Esto marca una diferencia crucial entre las offshore: si bien todas son sospechosas, las sociedades con acciones nominadas –como las que le descubrieron al presidente- son menos opacas que las innominadas, cuya propiedad se obtiene comprando y atesorando las acciones. Es decir: en los registro públicos sólo se registra su directorio original –a menudo miembros o prestanombres contratados por los estudios de abogados que constituyen las sociedades-, quienes ceden las acciones mediante contratos privados que le garantizan al verdadero dueño un anonimato total.

Según los Panamá Papers, Grindetti recibió un poder para operar en nombre de Mercier entre 2010 y 2013. En su raid mediático defensivo, Grindetti dijo que la firma “no era” suya, pero no dio mayores precisiones. Es probable que la justicia le otorgue pronto oportunidad de darlas, de modo que el intendente estará frente a una encrucijada: ¿La admitirá como propia, confesando así un delito fiscal y administrativo, o entregará los nombres de los accionistas ocultos?

Sería útil saber quién le extendió el poder para operar con Mercier ante el Clariden Leu, un banco salpicado por escándalos de lavado y controlado por un viejo conocido del enjuague financiero global: el Credite Suisse.

La aparición en escena del gigante suizo en esta trama ya deparó disgustos para el intendente. Apenas apareció el nombre de Grindetti en los Panamá Papers, el legislador del FPV Leandro Santoro pidió a la justicia que investigue si existen lazos entre la cuenta del Clariden Leu y una polémica emisión de deuda de la Ciudad.

Ordenado por Macri y ejecutado por Grindetti, el gobierno porteño colocó el bono Tango 08 por 475 millones de dólares a través de un consorcio entre el Credit Suisse y la financiera KBR. El banco helvético cobró una comisión del 0,75% por tomar la deuda y ofrecerla en el exterior. En esa operación embolsó unos 3.562.500 dólares. Y sumó, además, un 1,25% extra de comisión por el “servicio de organización”, negocio que compartió con la firma KBR Corporate Finance Ltd. Al frente de esa financiera figuraba Edgardo Srodeck, operador del PRO en la provincia de Buenos Aires y aportante de la campaña macrista. El tesorero del partido, a cargo de recibir y administrar esos aportes, era el propio Grindetti, el ministro de hacienda que armó la onerosa colocación que favoreció a Srodeck y al Crédit Suisse.

La denuncia de Santoro menciona ese llamativo círculo de relaciones, pero puntualiza sobre una coincidencia más inquietante aún: los hechos ocurrieron en secuencia durante un agitado 2010. A saber:

• El Tango 08 se colocó entre el 29 de marzo y 6 de abril.

• Un mes más tarde, el 19 de mayo, se creó Mercier International en Panamá. 

• El 2 de julio, a menos de tres meses de la emisión de deuda, Grindetti recibió –según los Panamá Papers- el “poder especial” para manejar Mercier International.

• Diez días después, el 12 de ese mes, Grindetti obtuvo el poder para operar la cuenta del Clariden Leu AG en Zurich, que si bien mantuvo su nombre, había sido absorbido en 2007 por el Crédit Suisse, el banco que lideró la colocación del Tango 08.

La justicia deberá determinar si las coincidencias que llamaron la atención de Santoro son pura casualidad. No fueron las únicas. El 2010, parece, fue una año de emociones para Grindetti.

El 26 de marzo de ese año el Boletín Oficial publicó la creación de Tracking Group S.R.L., una consultora laboral. Grindetti reconoció ser parte de esa firma en su declaración jurada de 2013. Hasta entonces, el directorio estuvo integrado por tres personas ligadas al Gobierno de la Ciudad: Karina Chierzi, Gastón Siseles y María Karina Spalla. 

Pareja de Grindetti, Spalla tuvo un breve paso como legisladora porteña, pero el grueso de su carrera como funcionaria pública fue en el Instituto Superior de la Carrera Administrativa (ISC), que llegó a conducir. Bajo su mandato, el Instituto extendió contratos por $ 1.790.990 a la Escuela Superior de Ciencias Deportivas SRL, propiedad del periodista Fernando Niembro, fallido candidato a diputado bonaerense por el PRO. 

El año pasado, Tiempo reveló decenas de contratos del gobierno porteño con el comentarista deportivo. Los convenios con el Instituto que condujo Spalla estaban entre los más llamativos. ¿Cómo llegó Niembro a facturarle millones a la Ciudad? ¿Por qué la consultora familiar Tracking se creó casi en simultáneo con Mercier International? ¿Y por qué esos movimientos coincidieron con la apertura de una cuenta en Suiza que tenía al intendente como apoderado? Algunos de los misterios que atesora Grindetti, protagonista de una causa que puede convertirse en polvorín.  «

Esta nota fue posible gracias al apoyo de nuestros lectores.

Su aporte nos permite hacer periodismo sin condicionamientos. El sueño de un medio libre no es solo nuestro.

SEAMOS SOCIOS