"La poesía es contracultural porque va a contrapelo de todo"

La periodista y poeta Ivana Romero, quien trabajó en la sección Cultura de Tiempo, acaba de editar el libro de poemas "Ese animal tierno y voraz" y dictará un taller de poesía en este diario.
10 de Mayo de 2018

Definir a alguien es todo un problema. De Ivana Romero, por ejemplo, puede decirse que es magíster en Periodismo por la Universidad de San Andrés y licenciada en Comunicación por la Universidad de Rosario. También que forma parte de la cátedra de Poesía 1 y Retórica de la Licenciatura en Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes. Además, que publicó en diversos medios y que integró la sección Cultura de este diario. Que publicó un libro de crónica autobiográfica, Las hamacas de Firmat (Editorial Municipal de Rosario, 2014) y dos libros de poesía, en 2014 Caja de costura (Eloísa Cartonera) y más recientemente, a fines de 2017, Este animal tierno y voraz (Caleta Olivia). 

Pero su CV no dice lo esencial: que es una persona que pone pasión en todo lo que hace, que escribe como en puntas de pie, para expresar con sutileza, para transformar en levedad los más desatados torbellinos. Por suerte, en esta nota se autodefine al hablar no de sí misma, sino de la poesía, una materia de la que tiene mucho que decir y que enseñar. 

-¿Qué caracteriza al lenguaje poético en comparación con el lenguaje ordinario o con el lenguaje de la narración?

-Creo que el estado de pregunta. La lengua poética se caracteriza por eso, por ser una lengua en estado de pregunta. A diferencia del periodismo e incluso de la narración en la que hay algo del orden de lo asertivo, en la poesía la palabra está bajo cuestión, incluso en el modo en que se acomoda en versos, en la brevedad. Es un género lateral, que no discurre por las mismas rutas que los otros. Ésa es una marca distintiva del género poético.

-¿Cómo surgió Este animal tierno y voraz? Da la impresión de que un poema se escribe de una vez y luego se corrige. Después  de una selección,  eso se reúne en un libro. No parece posible, como en el cuento, por ejemplo, plantearse escribir poemas sobre un tema determinado porque la poesía sucede más allá de la voluntad de quien escribe. ¿Es así?

-Sí, creo que la poesía va en esa sintonía. La poesía sucede y por eso es una zona de refugio. Yo soy periodista, estos poemas fueron escritos en otro tiempo personal y político, en 2014- 2015. “La piel antigua”, su primera parte, tiene que ver con eso, es una alusión a otro momento personal y político. Está relacionado con las pieles que van mutando. En la segunda parte de Ese animal tierno y voraz, “Estrellas perfectas”, hay personajes anónimos que son enaltecidos a través de la poesía, como la Petty que es una peluquera, o la cajera del supermercado y otros como Norah Jones, Amy Winehouse o el mismo Springsteen que son enormes y lo que hago es trabajar con los residuos. En el caso Amy y de Norah mantuve algunas cosas biográficas. En el caso de Springsteen directamente inventé un personaje. Siento que es alguien enorme en el escenario pero que cuando se  baja de él podría ser mi primo de Firmat. El planteo o el chiste es qué hubiera pasado si Springsteen hubiera nacido en Firmat o en el Conurbano. Quizá hubiese tenido un taller mecánico, se llamaría Roberto y tendría una enorme soledad. Hay cosas que son del orden de la fabulación absoluta pero que se acercan a un lugar que es completamente distinto del periodismo. El libro se fue armando cuando me di cuenta de que tenía escrita una cantidad de poemas que podían dialogar entre sí. Una va escribiendo y hay una cantidad de poemas que pueden entrar en diálogo y otros que no. Sin duda, en su escritura hay algo del oficio de escribir, pero no en el mismo sentido que en la narrativa o en la crónica.

- ¿Un poema es menos dominable aún que otros géneros?

-No sé si es menos dominable. Diría que la relación entre opacidad y transparencia funciona de otra manera. Creo que tampoco cuando se escribe narrativa uno tiene muy dominada la palabra, si no, uno no escribiría, porque se escribe siempre para averiguar. Por un lado está la cuestión de la opacidad y la transparencia. Por otro, creo que la poesía es algo que “ocurre”. Muchos escritores y escritoras pueden tener una dinámica,  un periodista tiene que sentarse y escribir.  La poesía es contracultural porque admite la espera. No sólo va a contrapelo del mercado, va a contrapelo de la urgencia, a contrapelo del deber decir, a contrapelo de la corrección política, incluso muchas veces a contrapelo de la corrección gramatical. 

-¿Es por eso que suele decirse para definir a alguien que es hace poesía y narrativa que poeta y escritor como si la poesía no fuera una forma de escritura? ¿O a qué obedece esa diferenciación?

-Creo que simplemente a que son géneros distintos, con vínculos entre sí, pero diferentes. Además, a que la subjetividad del narrador es distinta de la del poeta y creo que es una información interesante para el lector saber que una persona se dedica a una cosa, a la otra o a las dos. Eso habla del vínculo con la palabra, que es un vínculo distinto en cada caso. 

-¿La poesía pertenece a la ficción? ¿En qué medida es ficción respecto de otros géneros literarios?

-Es ficción en su propia medida. Yo formo parte de una cátedra de poesía en la Universidad Nacional de las Artes. En el programa hay una unidad específica que se llama Yo poético. Esto da cuenta de la dificultad de esta construcción. Partimos de la idea de que ese yo eventualmente puede ser un yo biográfico, pero rápidamente se va despegando de eso como en capas de piel y va transitando hacia una zona más ligada a lo poético donde se abren desde los heterónimos de Fernando Pessoa al enmascaramiento que hace José Watanabe en el poema en que quien habla es un lenguado, un pez. ¿Quién habla en ese caso? ¿Habla Watanabe o el lenguado que no puede hablar? Estoy dando casos extremos para que se entienda. Se dice que ese yo se desdobla pero yo no creo que sea así, creo que se parte de una misma subjetividad en la que se van produciendo encuentros y desencuentros, que se va abriendo como en napas. Es en ese sentido es que hablo de las pieles que mutan. 

- ¿Cómo te formaste como poeta?

- En Rosario trabajé con Beatriz Vignoli cuando vivía allá. Luego anduve conversando sobre estos temas con una persona y otra. Aquí, en Buenos Aires, me encontré con Osvaldo Bossi. Estos últimos poemas surgen un poco de una clínica de obra que hice con él. La versión final la trabajé con Alicia Genovese. Fue un largo período que culminó el año pasado. Fue un tránsito importante que impone la pregunta qué ha quedado de una ahí. Ésa que escribió esos poemas ya no soy yo, pero la poesía, la escritura en general, te recuerda quién fuiste en un momento determinado. A veces hay que tener la valentía de saberlo.  La poesía se adelanta y sabe antes. May Sarton, que es una poeta que recomiendo mucho, dice que escribe porque la poesía le va diciendo quién es y qué hacer y que esto no lo ha dicho en ningún poema. Creo que la poesía es una suerte de hilo sutil y bello en un contexto de tanta oscuridad, de tanta incertidumbre, de tanto no saber qué hacer. No es que te diga exactamente qué hacer, pero de algún modo te va a reconciliar con lo mejor de la condición humana que es algo que parecería que en estos tiempos se desdeña. También por eso es contracultural.

-En un país de grandes cuentistas, se dice que el cuento no se vende y que la poesía se vende menos aún. Uno se pregunta por qué y quizás el hecho de que sea contracultural sea una respuesta posible. ¿Pero es cierto que no se vende?

-No tanto. En realidad lo que ocurre es que quienes escriben poesía terminan haciendo sus propias editoriales. Hay muchísimas editoriales independientes de poesía, muchísimos ciclos y muchísimos poetas. Este es, además de un país de cuentistas, un país de poetas. Un país que ha dado a Juan Gelman, a Joaquín Giannuzzi, a Héctor Viel Temperley, a Olga Orozco, a Alejandra Pizarnik, a Borges mismo. Es un país con una enorme tradición de poetas que quizá no han sido visibilizados como lo han sido los narradores. 

- Es decir que es un problema más del mercado que de la poesía. 

- Totalmente, porque los poetas han estado, siguen y seguirán estando. 

-¿A quiénes está destinado el taller que vas dictar en Tiempo Argentino?

-Tanto a personas que hayan tenido un acercamiento a la poesía como a personas que no hayan tenido ninguno; a quienes trabajen con la palabra en otros terrenos, tanto en la narrativa como en la no ficción. Tiene que ver con poner el oído sobre lo cotidiano, con desterrar la idea de que la poesía es la más delicada de las Musas, la que brilla más alto en el cielo y a veces baja y te toca. Eso no es así. La poesía es lo que está ocurriendo acá, desde nuestros ojos hacia afuera y desde nuestros ojos hacia adentro, en nuestro corazón. Es algo que está palpitando junto a nosotros en las cosas más cotidianas. Los poemas más bellos son los que se refieren a cosas sutiles, desde Wislawa Szymborska hablando de su hermana que no escribe poesía a Fabio Morábito que escribe un poema sobre gallinas. La poesía se ocupa de esa aparente pequeñez. Lo que nos proponemos en el taller es escuchar ese latido y comprender que ese latido está en la poesía como género, pero también en la poesía como zona esencial que atraviesa también los otros géneros. Los mejores textos narrativos, los mejores textos de no ficción son aquellos que en algún momento apuestan al resquebrajamiento del lenguaje o del sentido esperado. Eso es lo que hace la poesía. Diana Bellessi señala en La pequeña voz del mundo que la poesía no viene de las musas, sino del centro de la tierra y del centro del habla. Si ves algunos de los libros donde una gran cronista como Svetlana Alexievich se dedica a registrar conflictos bélicos sólo con las voces de los protagonistas, ves el trabajo enorme con la palabra y con el silencio y el resultado es poético. Por eso vamos a ver a algunos autores que escriben desde  una zona más ligada a lo que se considera narrativo y a desplazarnos también a otras zonas donde la poesía está latiendo para que cada una pueda escucharla. 

-¿Cuándo comienza tu taller?

-Este viernes 11 de mayo de 18.30 a 20.30.  Van a ser cuatro encuentros que van a tener distintas apuestas sensitivas: ver, escuchar…Desde ese abordaje sensible vamos a proponer una cantidad de lecturas de poesía pero también de ensayos, de crónicas, de narrativas. Va a ser un taller bastante mestizo.

Nota: para más información o para inscribirse en el taller dictado por Ivana Romero, escribir a talleres@tiempoar.com.ar

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