Las claves de la pulseada por la tierra santa del macrismo

La pelea en la Ciudad concentra el debate por el futuro político del PRO, si Macri y Vidal no consiguen la reelección. La apuesta del Frente de Todos, el eje económico y las campañas.
Por Viviana Mariño - @vmarinio
25 de Agosto de 2019

Todos volvieron la mirada a tierra santa. Aún shockeados por la dura derrota electoral –"somos un equipo acostumbrado a ganar, no a perder", repiten–, los líderes de Cambiemos calibran el foco sobre la Ciudad de Buenos Aires. El distrito que cimentó el proyecto político de Mauricio Macri y maduró el salto de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta es uno de los ejes de los cálculos que el oficialismo diseña por estas horas sobre el horizonte de octubre.

El escrutinio definitivo de las PASO del 11 de agosto pasado confirmó que el escenario de balotaje permanece latente. Rodríguez Larreta cosechó en ese primer y decisivo test el 45,92 por ciento de los votos, mientras que el candidato del opositor Frente de Todos, Matías Lammens, acumuló el 31,36. Aunque la diferencia de 14,5 puntos pone al alcalde en posición de ventaja para su reelección, las reglas configuran el desafío: la Constitución porteña fija que, para ganar en primera vuelta, es necesario llegar al 50 por ciento de los sufragios. Un piso demasiado alto.

Los dilemas del macrismo hacen foco en la figura de Rodríguez Larreta, pero lo exceden largamente. ¿Cómo reconstituir el tejido del PRO –el ADN original del espacio– si finalmente Macri y Vidal quedan fuera de juego? ¿Es posible reagrupar fuerzas y hacer nueva masa crítica sin territorio en el que hacer pie? Junto con los pronósticos más sombríos, los interrogantes circulan entre la Casa Rosada y la sede del gobierno porteño de Parque Patricios.

La campaña del metro cuadrado

Como Vidal, Rodríguez Larreta acepta que tiene gran parte de su suerte atada a la de Macri. El desarrollo de la crisis que engendró la amonestación ciudadana en las urnas es el factor clave de esa lectura: una nueva zozobra de la economía como la registrada en las 48 horas posteriores a las PASO aumentará los factores de riesgo en el único distrito –junto con Córdoba– donde el presidente logró revalidar los títulos de 2015.

Miembro de la mesa chica del poder central, Rodríguez Larreta evitará, sin embargo, involucrarse en la agenda del día a día de la gestión de la crisis que obligó a la Casa Rosada a un volantazo de destino incierto con cambios de Gabinete y anuncios de emergencia electoral. "Puede aconsejar un tono, pero es imposible que se comprometa con la administración o definición de medidas", razonan en su equipo.

El alcalde se propone retener el poder por otros cuatro años con (casi) la misma receta que utilizó hasta ahora: municipalizar el discurso y esquivar la dinámica de la agenda nacional. Así, cerca pero a prudente distancia, reforzará en las próximas semanas el discurso de gestión con eje en la obra pública. Ni el impacto de la crisis en el distrito más rico del país, ni las denuncias recientes de abuso contra la Policía de la Ciudad lo correrán, al menos en lo inmediato, de esa línea táctica. "Los vecinos quieren escuchar propuestas, ideas y soluciones sobre su metro cuadrado", contrastan en los pasillos de Uspallata.

Valorado por propios y extraños por la disposición al diálogo político y con asumida ambición presidencial, Rodríguez Larreta reconoce que un hipotético triunfo en la Ciudad en el contexto de una doble derrota nacional y bonaerense lo ubicará como líder indiscutido de la futura oposición. Tiempista nato, el jefe de Gobierno insiste en que la primera parada de esa larga secuencia es la elección porteña. La alianza con sectores de la oposición que incluye a Martín Lousteau es uno de sus activos para ese tramo. Resta saber qué impacto tendrá en su plan el "efecto Macri".

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(Foto: Diego Feld)


La gran apuesta

Desde el Frente de Todos, Lammens busca dar volumen a la sorpresa que el resultado de las PASO dibujó en la Ciudad.

En los últimos días, el candidato de la coalición opositora estuvo concentrado en el repaso quirúrgico de los resultados: la recuperación de las comunas 4 (La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya) y 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano), el casi empate en la 9 (Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda) y la paridad en varios circuitos del centro y sur de la Ciudad apuntalan el optimismo del espacio.

El equipo de Lammens cree que la pulseada por llegar al balotaje se concentrará en el centro-oeste del distrito, el denominado "corredor Rivadavia". El candidato opositor buscará crecer en esa zona con un mensaje en tres dimensiones: subrayar la connivencia de Rodríguez Larreta con el modelo económico nacional, advertir sobre el "factor institucional" detrás de la permanencia del macrismo –el oficialismo porteño ya lleva 12 años en el poder–, y explicar, con detalle y didáctica, las propuestas de gestión. Sin recursos para confrontar con el proselitismo de obra pública, el frente opositor jugará a todo o nada a la campaña de proximidad: barrio por barrio, manzana por manzana.

En juego de opuestos con el actual jefe de Gobierno, Lammens apuesta también a cosechar del envión que pueda darle la fórmula nacional y ya definió que, en la próxima etapa, compartirá apariciones con Alberto Fernández. En paralelo, hará equilibrio con la posición de 'outsider' que le permitió al peronismo (unido) recuperar posiciones en un territorio históricamente adverso a la oferta electoral del PJ.

Lammens enfrenta otro desafío: crecer en el nivel de conocimiento de los porteños. "Todavía tiene más de 20 puntos para sumar en diferentes sectores del electorado", admiten en su equipo.

El presidente de San Lorenzo de Almagro debió tender redes al interior de la alianza opositora en tiempo récord. La prueba de las Primarias consolidó la buena sintonía con Fernández y el primer candidato a senador, Mariano Recalde, que también se hizo extensiva al diálogo, más circunstancial, con CFK y Axel Kicillof. Con el armado electoral afianzado, el candidato que facilitó la alquimia de la unidad persistirá en el equilibrio entre agenda propositiva y crítica enfocada para hacer frente al reto final. «

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