Los peligros del subregistro de muertes maternas, según el ex ministro Gollán

El ex funcionario de Salud presentó durante su exposición en el Senado un informe que explica los datos que se ocultan detrás de la mortalidad materna. También expresó que la clandestinidad impide elaborar los números reales.

25 de Julio de 2018

El ex ministro de Salud Daniel Gollán dijo durante la exposición que brindó en el Senado de la Nación que existe un “subregistro de abortos” y que durante su gestión se registró que hubo un 17% de muertes por abortos.

“Dejar las cosas como están no cambia la realidad”, dijo. “¿Ustedes creen que porque siga siendo ilegal el aborto las mujeres van a dejar de abortar? Va en contra de toda la evidencia científica, no va a pasar”, expresó Gollán ante los senadores.

Gollán explicó que las provincias no informan que tienen abortos, lo pone como “aborto no especificado” o “intento fallido de aborto”. “Es muy sospechoso que en provincias que tienen tasas muy altas de muerte materna no haya muertes por aborto. Nadie duda de que se puede introducir un fortísimo programa de educación sexual, en eso estamos todos de acuerdo. Ahora estamos de acuerdo. Si estamos de acuerdo todos en que hay que educar, espero que muchas escuelas lo empiecen a hacer”, agregó.

Relató además que durante su gestión tuvo muchos obstáculos para intentar generar una ley en torno al aborto, “por cuestiones de conciencia”

Durante su exposición, Gollán presentó un contundente informe con el título “Aborto clandestino: lo que muestran y lo que ocultan las muertes maternas”.

Entre muchos otros datos, el estudio reúne datos a nivel nacional donde indica que la penalización del aborto “provoca muertes evitables y no permite contar con datos que den cuenta de la magnitud real del aborto inseguro como problema de la salud pública”.

Y define además dos tipos de muertes maternas: las defunciones obstétricas directas que son las que resultan de complicaciones obstétricas del estado de gestación y las defunciones obstétricas indirectas, que son aquellas que resultan de una enfermedad existente desde antes del embarazo o de una enfermedad que evoluciona durante el mismo, no debidas a causas obstétricas directas.

A su vez, el informe también explica que ambos tipos de muerte se categorizan en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) donde también se incluye la muerte materna por aborto. Estas, además están catalogadas como incluye embarazo ectópico, mola hidatiforme, aborto espontáneo, aborto médico, otro aborto, aborto no especificado e intento fallido de aborto.

Con respecto a la falta de datos, el informe sobre el cual Daniel Gollán hoy realizó su exposición consigna. “En el año 1985 la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia junto con la Dirección de Estadísticas de Salud realizó un estudio confirmando un subregistro del orden del 38,5%. Luego, en el año 2002, otro estudio colaborativo realizado por la Comisión Nacional de Programas de Investigaciones Sanitarias (CONAPRIS) del Ministerio de Salud y Ambiente, comprobó que el subregistro había disminuido aunque continuaba existiendo”.

En 2008, la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires (SOGIBA) junto a la Dirección General de Estadísticas y censo de la ciudad de Buenos Aires determinaron que en ese año existió un subregistro del 70% en muertes martes y un 80% en abortos.

Durante el año 2014, la Dirección Nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia realizó otra investigación que dio como resultado un subregistro del 14,2% para muertes maternas y un 17,3% para muertes por abortos.

El subregistro es definitiva un registro de muerte pero no de causas y es más grande en poblaciones vulnerables. El motivo es naturalmente la penalización de la práctica.

A modo de conclusión el informe expresa que “en el contexto actual de penalización y obstaculización del acceso a servicios de salud, que los abortos inducidos en condiciones inseguras son la primera causa de muerte (definida como) materna en nuestro país. Se comprende, entonces, la importancia que la despenalización y legalización de la interrupción voluntaria del embarazo tiene en la vida y la salud de miles de mujeres y personas con capacidad de gestar y dimensionar el problema en términos sanitarios. La clandestinidad de la práctica es un problema de salud pública y justicia social. Implementar el aborto legal, seguro y gratuito es una decisión política impostergable.”

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