Quieren usar la ley de paridad para que ingresen más diputados varones

La Cámara Baja quedó enredada en una disputa entre la vieja ley de cupo y la nueva conformación igualitaria. Cuáles son los casos y cuáles son los argumentos. 

6 de diciembre de 2019

Tras la primera jura de diputados y diputadas de listas paritarias, la discusión sobre su alcance real todavía resuena en el recinto de la Cámara Baja. Las quejas son por la elección de autoridades legislativas, las presidencias de bloque y los reemplazos de varones que emigran hacia funciones ejecutivas. “El techo de cristal está a full”, bramó el miércoles la diputada Graciela Camaño.

De los siete interbloques, los únicos dos presididos por mujeres son unipersonales. En las vicepresidencias también predominan los varones. Uno de los atenuantes de esta situación la dispuso Máximo Kirchner quien anunció que habrá reparto paritario de presidencias de comisión dentro de su bloque, lo que no es mejor ya que el Frente de Todos es la primera minoría y la implementación de este criterio político llevará a mujeres a las presidencias de comisiones importantes y que siempre fueron ocupadas por varones.

Sin embargo, “el techo de cristal” -esa metáfora que da cuenta de la invisibilidad de los impedimentos a romper que tienen las mujeres para ascender- “está a full”, como dijo Camaño, quien tampoco presidirá su bloque, sino que lo hará el diputado Eduardo “Bali” Bucca. 

Por lo pronto, el flamante presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa, anunció que tiene previsto firmar una resolución para garantizar que las presidencias de las comisiones sean divididas entre hombres y mujeres por igual. En su discurso inaugural, el diputado electo anticipó que esa es la intención del Frente de Todos, pero a la vez ratificará esa decisión con su puño y letra.

Es que en el Congreso conviven camadas de legisladores electos por la vieja ley de cupo -que imponía apenas un 30% de mujeres en las listas-, y la nueva ley de paridad, que garantiza un reparto del 50% de varones y 50% de mujeres intercalados. Y ahora, en pleno armado de gabinetes nacional, provinciales y municipales, muchos legisladores varones dejarán su banca, lo que abrió una discusión sobre el criterio a usar para reemplazarlos, ya que la ley de paridad establece que se debe elegir a un legislador del mismo género. Es decir, varón reemplaza a varón y mujer reemplaza a mujer. Sin embargo, la aplicación lineal de esta ley va en contra de la naturaleza con la que fue concebida, ya que contribuiría a aumentar la desigualdad de género dentro de la cámara baja.

El otro criterio a aplicar sería el del “corrimiento”, es decir, que asuma el siguiente postulante de la lista –conformada en 2017 todavía con ley de cupo- para garantizar de esa manera el ingreso de una mujer. Es decir, en este contexto de transición, la ley de cupo garantiza más ingresos femeninos que la ley de paridad actual. Los argumentos a favor del “corrimiento” son dos: garantiza una mejor composición paritaria y a la vez respeta la ley con la que fueron electos el diputado saliente y la diputada entrante.

Una de las primeras voces en alzarse para alertar sobre esta situación fue la de Florencia Casamiquela, ex candidata a diputada de aquella aventura electoral de 2017 que llevó a Florencio Randazzo como candidato a senador, bajo la jefatura de campaña de Alberto Fernández. En su cuenta de Twitter posteó: “¿Es correcto, en este caso, invocar ley de paridad? NO, no lo es. La ley de paridad estableció que una legisladora mujer debe ser reemplazada por otra mujer. Y un varón por otro varón. Pero... ¿desde cuándo se aplica? Y acá está la cuestión. Es aplicable recién a los legisladores electos en el 2019. Su aplicación NO ES RETROACTIVA porque la ley no dispuso su retroactividad”.

Lo mismo reclamaron las mujeres del Instituto Patria. “A raíz de una particular interpretación de la legislación vigente, nos encontramos con un impacto negativo respecto a la posibilidad de acceso a la banca de un número significativo de mujeres”, comunicaron desde la comisión de Mujeres y Géneros.

También se pronunciaron Mara Brawer, secretaria de la Mujer del PJ porteño y Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA en una columna en Página 12. “Se pretende concretar los reemplazos -ante renuncias- de diputados electos en las listas de 2017, conformadas con la Ley de cupo del 30%, con la norma actual de paridad, siendo que en la lista anterior podía haber 2 varones consecutivos y luego una mujer. Para ser claras, se intenta para listas conformadas SIN Paridad, que rija el reemplazo de las listas paritarias”, argumentaron.

En tanto, comenzaron a llegar a la justicia electoral pedidos de pronunciamiento. En total son siete las mujeres que podrían quedar sin ingresar. Una de ellas es Claudia Bernazza, candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires en 2017 por Unidad Ciudadana, quien pidió ante la justicia electoral una “acción declarativa de certeza” dirigida a la Cámara de Diputados. De aquella lista peronista bonaerense hoy dejan sus bancas Fernando Espinoza que se va a gobernar La Matanza y Daniel Scioli, confirmado en la embajada de Brasil. En tanto, también se especula con la participación de Roberto Salvarezza y Horacio Pietragalla en algún estamento del gabinete nacional. “Quieren aplicar el criterio de reemplazo de varón por varón y mujer por mujer, pero las leyes hay que situarlas”, sostuvo la dirigente. “Lo que se propone es reemplazar mujer por mujer y hombre por el siguiente en la lista”, aclaró. “Para cumplir con el espíritu de la ley de Paridad, lo más sensato sería aplicar una medida transitoria que permita reemplazar mujer por mujer y hombre por el siguiente en la lista”, sostuvo.

Otro de los casos es el del diputado nacional de Cambiemos, Guillermo Montenegro, que ganó la intendencia de Mar del Plata y todavía es legislador electo en 2017. En el lugar 16º de la boleta estaba Adriana Cáceres, quien por corrimiento debería reemplazar a Montenegro. Pero ahóra podría ingresar en su lugar Marcelo Osmar Del Sol, ubicado en el puesto 17º de la lista.

También se suma el caso del actual diputado nacional Martín Llaryora, quien fue electo intendente de la ciudad de Córdoba en las elecciones provinciales de este año, por Hacemos por Córdoba, agrupación del gobernador justicialista Juan Schiaretti. Llaryora presentó su renuncia como legislador a partir del 9 de diciembre y su reemplazante es Daniel Passerini, actual legislador provincial y, a su vez, electo vice intendente de la capital cordobesa en mayo pasado. Por corrimiento, quien le sigue en la lista es Claudia Márquez, coordinadora del Consejo Municipal de Violencia de Género de Río Cuarto.

Otro caso de renuncias para ir al Poder Ejecutivo, en este caso nacional, es de la agrupación 1País, cuya boleta fue encabezada en 2017 por Felipe Solá, seguido por Mirta Tundis, Daniel Arroyo y José Ignacio de Mendiguren. Los cuatro ingresaron a la Cámara baja por la Provincia de Buenos Aires.

Algo similar sucede con la banca del futuro canciller Felipe Solá, seguido por el futuro ministro de Desarrollo Daniel Arroyo, seguido por José De Mendiguren, que también tendría un cargo en el gabinete. En esa lista de 2017, quien le sigue es en el quinto lugar Liliana Schwindt. Si se reemplazara por alguien del mismo sexo que Solá, le correspondería a Jorge Sarghini, y se perdería el ingreso de una mujer por corrimiento.

Luego de las presentaciones judiciales, la justicia electoral espera que el Congreso le responda. Y en el Congreso están esperando que la justicia defina. Por lo pronto, en la sesión del miércoles 12 se realizarán los juramentos pendientes y se definirá el número definitivo de los bloques.

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