A última hora del miércoles pasado, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria en el conflicto que el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna) mantiene con las patronales de Bridgestone, Pirelli y Fate. Así pudieron desactivar un paro de 24 horas que había dispuesto la entidad sindical y que, finalmente, se mantuvo desde las 0 horas hasta las 6 de la mañana.

El conflicto resulta icónico habida cuenta lo ocurrido en la negociación del año pasado, que incluyó una huelga general del sector y concluyó con un triunfo de los trabajadores que lograron imponer gran parte de sus reclamos.

Además de un bono que buscó reconocer el trabajo de los fines de semana, destacó la inclusión de una cláusula gatillo de actualización salarial según la inflación, con un adicional de un 10% al final del período paritario. De esa forma, los trabajadores del neumático lograron cubrirse de la inflación del último año con una paritaria de alrededor del 126%.

El mandato que la conducción recibió de una masiva asamblea general para la negociación que se abre es «literalmente», como se encarga de explicar Alejando Crespo, secretario general del Sutna, a este medio, lograr «un acuerdo que garantice la constante línea ascendente de mejoras reales que nos permita salir del pozo salarial». El sindicato buscará replicar la cláusula gatillo con un incremento adicional.

Del otro lado, las empresas ofrecieron una suba que implica una rebaja salarial porque es inferior a los pronósticos de inflación siempre conservadores del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que publica el BCRA.

Respaldos

La orientación en favor de la cláusula gatillo recibió un respaldo tácito en el cierre de la paritaria de la rama metalúrgica de la UOM que, además de un incremento del 42,6% para el trimestre que va de julio a septiembre (el último REM pronostica 24,7%), fijó incrementos acumulativos del 7% cada mes para el siguiente trimestre, que se actualizarán en forma automática en función de lo que ocurra con el IPC.

La cláusula gatillo también reapareció, de alguna forma, en el acuerdo alcanzado esta semana por el Smata. En este caso se produce ex post: la actualización se produce en forma trimestral con «los números del IPC en la mano». En este caso el sindicato de los trabajadores automotrices obtuvo una suba equivalente a la inflación del segundo trimestre del año con 2,3 puntos porcentuales adicionales.

Alejandro Crespo explicó a Tiempo que «para lograr un acuerdo según lo que  mandató la asamblea, tiene que haber un mecanismo. El año pasado se tradujo en una cláusula gatillo. Pedimos algo similar que implique que, pase lo que pase, haya una mejora en el salario real».

Crespo puntualizó que «las empresas de entrada plantearon una rebaja salarial ya que la oferta es del 67% hasta febrero cuando la proyección inflacionaria es del 87% y seguramente subirá. Para el primer trimestre ofrecen un 18% cuando en la UOM fue del 42,5% y el REM dice 26%».

La conciliación durará hasta el 16 de agosto y podrá ser extendida durante cinco días hábiles más. Si las empresas no cambian su posición, es de esperar que se recrudezca el conflicto en un sindicato que ya dio muestras de su poder de fuego.

Oscar Martínez, especialista del Taller de Estudios Laborales (TEL), destacó que «es curioso que Madanes Quintanilla (el dueño de Fate) aceptó en Aluar lo que se niega a discutir en Fate».

En el caso del sindicato Utedyc, que en el período anterior había firmado un acuerdo con cláusula gatillo para una de sus ramas, optó este año por otro camino. Jorge Ramos, su secretario Gremial, explicó que «este año ya cerramos dos convenios sin cláusulas gatillo, pero con revisión. A veces con la cláusula gatillo uno tiene que resignar cierto porcentaje esperando el resultado de la inflación. Nos fue mejor con revisión que con gatillo. Ahora cerramos un 120,5% y un 119,8% y, salvo que haya una hecatombe, no nos vamos a volver a juntar, así lo pusimos en el acta».

Dispersión

El Instituto de Estudios y Formación (IEF), de la CTA Autónoma, difundirá mañana su relevamiento sobre el curso de las paritarias al que pudo acceder Tiempo. Su título, «Falta de pauta y profundización de la dispersión salarial», da cuenta del curso de las negociaciones en 28 sectores. Allí destaca la heterogeneidad, tanto en valores como en períodos de tiempo, que dificulta la búsqueda de un patrón para el análisis, pero, sobre todo, una pauta de donde poder aferrarse en un contexto de marcada incertidumbre.

Luis Campos, director del Observatorio del Derecho Social, dependiente del IEF señaló a Tiempo que «la nota distintiva de este año en las paritarias viene siendo la dispersión en los aumentos salariales. Hay actividades que ya acordaron aumentos anuales que están por encima del 100% y otras que recién están negociando el primer o segundo trimestre de su ciclo paritario». Para Campos, «la UOM dio la nota porque metió una cláusula gatillo para el último trimestre del año. No es menor que se hayan cubierto de esa manera para un trimestre que va a ser muy movido en materia de precios».

Para Campos «la dispersión afecta fundamentalmente a los sectores que tienen menor capacidad de negociación y están más rezagados que no encuentran una pauta uniforme que tire del conjunto para subirse».

Para Martínez, del TEL, «estamos en un escenario de negociación que no tiene nada que ver con lo que era habitual en las paritarias. Por distintos motivos, tantos los sindicatos como las patronales están de acuerdo en negociaciones cortas».

Además, «a diferencia de otras etapas donde la inflación era paralizante, en la base hay fuerzas y ánimos para dar pelea. Está instalada la idea de las cláusulas gatillo que antes no eran tan comunes. Otra cosa que empieza a instalarse, que es lo que discutió y ganó el Sutna, es que al final de cada período haya una mejora que del 5 o 10%. Pareciera que hay fuerza sindical para poder pelearlo y ganarlo». «