En una tarde soleada, casi primaveral, y en medio de las barrancas de césped de la avenida Libertador a la altura de Agüero, a metros de la Biblioteca Nacional. Con el agregado del buen día, ese fue el escenario que eligió Unidad Ciudadana –la coalición que une al kirchnerismo y al PJ porteño en la CABA- para presentar a sus candidatos para la Cámara de Diputados y para la Legislatura de la ciudad.

El acto tuvo la modalidad que inauguró la ex presidenta Cristina Fernández hace un mes en el estadio de Arsenal, en la localidad de Sarandí: no hubo un gran escenario, apenas una tarima de 30 centímetros de altura. Tampoco se vieron banderas de agrupaciones. El eje de la tarde estuvo en la invitación a subir al pequeño palco a argentinos de a pie, vecinos del distrito porteño, quienes contaron su experiencia de sufrir el ajuste con un fuerte deterioro de la calidad de vida.

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“Unidad Ciudadana no se trata de una fuerza política sino que somos todos los argentinos quienes sufrimos con las políticas de ajuste”, planteó desde el palco el primer candidato a diputado nacional Daniel Filmus. En la presentación también participaron el primer candidato a legislador porteño, Mariano Recalde, y María Rosa Muiños y Gabriela Cerruti, segunda candidata a la Legislatura y a la Cámara Baja, respectivamente.

Unidad Ciudadana competirá en las PASO del 13 de agosto en el marco de Unidad Porteña: sus rivales serán las listas de la coalición Peronismo por el Bien Común, integrada por Gustavo Vera (precandidato a legislador) y Guillermo Moreno (precandidato a diputado nacional), y de Ahora Buenos Aires, que postula al economista Itai Hagman (precandidato a diputado) y Jonathan Thea (precandidato a legislador).

Con el mismo estilo de lo que se vio en la cancha de Arsenal, el lanzamiento de Unidad Ciudadana fue una combinación de cierta impronta minimalista, el acento puesto en la representación directa de la ciudadanía y la búsqueda de modernidad en la parafernalia electoral. Sobre el césped de la avenida Libertador se veían letras corpóreas con el eslogan #AsiNoVamosBien, simbolitos del sol -elegido como ícono por Unidad Ciudadana- y muchas tarjetas amarillas que se parecían a las que utilizan los árbitros de fútbol para amonestar a un jugador.

Las tarjetas, que buscaban poner en escena el gesto de advertir a Macri sobre los efectos de sus políticas, contenían frases que aludían a la suba de las tarifas, el incremento del subte, la caída de la actividad económica, etcétera. Fue, en suma, el levantamiento de una Tarjeta Amarilla colectiva a la administración de Cambiemos.

“Estas elecciones son una valoración del desempeño de este gobierno”, convocó Filmus.

En el mismo sentido, Recalde cuestionó los efectos de las políticas neoliberales sobre la cotidianeidad de los porteños. “Este gobierno le genera todos los días un nuevo problema a la gente. Le desordena la vida. Todos los días les da una mala noticia. ¿Cómo no va a estar preocupada la gente si se va a dormir pensando si el lugar donde trabaja va a seguir abierto o no?”, se preguntó en voz alta el precandidato a legislador.

“Si queremos parar el ajuste la solución está en cada uno de nosotros, y es a través del voto”, arengó luego.

Segunda precandidata a diputada, Cerruti recordó el rol protagónico que asume la mujer en momentos de crisis económica. Luego exhortó a Unidad Ciudadana a representar “la voz de todas las mujeres”. “Las mujeres estamos acostumbradas a amplificar nuestras voces, somos luchadoras y solidarias entre nosotras cuando la estamos pasando mal”, sintetizó.

Titular del Bloque Peronista en la Legislatura, Muiños destacó el carácter históricamente desigual del distrito porteño. “Esta es la Ciudad más rica y más desigual. Unidad Ciudadana es la posibilidad que tenemos hoy de frenar esto, con el voto. Llamamos a cada vecino a que se pregunte si en algo le está yendo mejor que hace un año atrás”, planteó.

Flanqueados por Cerruti y Muiños, Recalde y Filmus se encargaron de presentar y hacer subir a la tarima a gente de a pie de la CABA que sufrió un fuerte retroceso en sus estándares de vida a causa de las subas de tarifas, la caída del consumo y la apertura de las importaciones.

Los vecinos anónimos eran Gustavo Seoane, socio de una cooperativa de trabajo que producía teclados digitales para DirecTV y que tuvo que reducir su carga horaria para pagar menos tarifas; la profesora de danzas Jimena García Blaya, quien se vio obligada a cerrar el Café Müller, espacio de formación del rubro asentado desde hace décadas en Villa Crespo; Magalí Vilaseca, estudiante de profesorado y madre, a quien le quitaron la Beca Bicentenario y cuya hija no consiguió vacante en un jardín de infantes público de la ciudad, y la jubilada Marta Nunez, de Liniers, con experiencia en carne propia en el deterioro de la cobertura de PAMI.

“Queremos estudiar, queremos trabajar. No queremos que nos saquen más derechos. Necesitamos previsión para tener un proyecto de vida”, se lamentó Vilaseca cuando le pasaron el micrófono. “Los trabajadores de la cultura vivimos en estado de fragilidad”, hizo catarsis García Blaya. Con el tono entrañable de una veterana bien de barrio, la jubilada Nunez resumió su actualidad con mucha crudeza “Estamos cambiando alimentos por medicamentos, reduciendo qué comemos para pagar los remedios”, contó en medio de una multitud que la escuchaba con atención.

La jornada terminó cuando Recalde convocó al palco al representante de un club de barrio, Leonardo Militello, presidente del club 17 de octubre de Flores. Militello cobró cierta notoriedad en los medios cuando se paró delante de la Casa Rosada para sacar una tarjeta amarilla y dedicársela al presidente. Este sábado hizo lo mismo, y una muchedumbre que lo observaba repitió el mismo gesto mientras por los parlantes sonaba la emblemática canción “Pará la mano”, de la banda de rock y folclore Arbolito.