Después del comunicado del domingo por la noche, el canciller, Jorge Faurie, brindó este lunes una conferencia de prensa en la Casa Rosada en la que volvió a negar que la destitución de Evo Morales de la presidencia de Bolivia haya sido un golpe de Estado y, por lo tanto, mantiene la postura oficial del gobierno argentino de no repudiar la interrupción del ciclo democrático. «No están los elementos para describir esto como un golpe de Estado, las Fuerzas Armadas no han asumido el poder», argumentó el titular del Ministerio de Asuntos Exteriores y Culto después de la reunión de gabinete que encabezó el presidente Mauricio Macri, a menos de un mes del traspaso presidencial.

A su vez, Faurie desmintió que Evo Morales hubiera pedido asilo político en Argentina y pidió que sea la asamblea legislativa la que tome el poder político de Bolivia: «Los parlamentarios electos mantienen su mandato y ellos tiene que decidir».

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«Lo ideal es que los gobiernos terminen los mandatos, por lo tanto ya hay una disminución de la calidad institucional. No sé si lo que le impide a Evo terminar es un golpe de Estado», dijo el secretario de medios públicos Hernán Lombardi en diálogo con Radio Metro, en sintonía con la mirada que difundió Cancillería el domingo. 

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(Foto: Soledad Quiroga)

Horas después, el gobierno hizo trascender la «preocupación» del presidente Mauricio Macri por lo sucedido en Bolivia durante una reunión de Gabinete en la Casa Rosada. «Todos estamos preocupados», dijo ante una consulta de periodistas acreditados.

El embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez García, opinó en el mismo sentido y consideró que en Bolivia se asiste a «una interrupción del orden constitucional en base a una gran conmoción social» y juzgó que existen aspectos «similares» a lo que sucedió con el ex presidente radical Fernando de la Rúa en el 2001 en la Argentina.

En ese marco, en diálogo con varias radios el representante argentino ante La Paz expresó su anhelo de que el proceso de búsqueda de una salida institucional a la situación en ese país, tras la renuncia del presidente Evo Morales en el marco de una grave crisis política, «sea rápido y no muy complicado para Bolivia».

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Señaló que para el Gobierno argentino, «no hay un golpe de Estado» en el país vecino y estimó que esa declaraciones se basa en que «no hubo un golpe como los acostumbrados» en América Latina.

«No hubo nada de eso, pero ayer, cuando ya estaban todas las cartas echadas y se sabía dos días antes que Evo Morales iba a renunciar, salieron las Fuerzas Armadas a pedirle la renuncia», sostuvo Álvarez García, quien, interpretó, a título personal, que «sí seguramente hay una interrupción» del orden constitucional «en base a una gran conmoción social».

La postura sobre lo ocurrido en Bolivia divide aguas en Cambiemos ya que amplios sectores del radicalismo salieron a repudiar el golpe de Estado ante el silencio de algunos funcionarios del gobierno saliente.

En ese sentido, el diputado nacional de Cambiemos Daniel Lipovetzky se posicionó diferente al resto del gobierno nacional. “Es un golpe de Estado, hay que repudiarlo y no puede haber grises”, aseguró en diálogo con El Destape Radio.