Jesús Ojeda, un repartidor de pollos vecino del convento de General Rodríguez, fue quien alertó al 911 por la presencia de un intruso en la madrugada del 14 de junio pasado. Jamás pensó todo lo que iba a venir después.

Ojeda declaró este jueves como testigo del caso José López que al observarlo arrojar «bolsas negras» hacia el interior del predio, se acercó pero el desconocido no se inmutó y saltó el portón, y que los fines de semana solían llegar al lugar vehículos de alta gama.

También dijo que llamó al teléfono de emergencias pasadas las 3.15 y que 15 minutos más tarde llegó la policía, algo que en realidad ocurrió a las 3.50.

Cuando llegó la policía les relató lo ocurrido y les pidió que ingresaran al convento para revisar que no hubiera ningún problema con las monjas, algo que los policías le dijeron que no estaban en condiciones de hacer.

Cuando al fin lograron ingresar al convento, los policías atravesaron los 100 metros que separan al portón de entrada de la casa principal y observaron que había un hombre comiendo bizcochos, al que luego identificarían como el ex Secretario de Obras Públicas, José López.

Antes de ingresar a la casa, vieron el arma con el que el hombre había llegado y fue entonces que decidieron detenerlo, sin saber aún que se trataba de un ex funcionario y que había entrado con 9 millones de dólares.

Además le dijo al juez que tuvo oportunidad de ver el cargador del arma con la que López entró al convento, según quedó registrado en las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad.

Rafecas le tomará mañana declaración testimonial a María y Marcela, las otras dos monjas que vivían en el monasterio Nuestra Señora del Rosario de Fátima junto a Alba e Inés quienes están citadas a declarar en calidad de imputadas.