No todos los representantes del arco político se pronunciaron sobre la importancia de haber llegado a un entendimiento acerca de los principales puntos con el FMI. Gobernadores y legisladores oficialistas y opositores destacaron lo que, en resumen, fue una postergación. Ninguno festejó nada porque, tal como repetían en el oficialismo, “no había nada bueno para contar”. Ahora se abre dentro del oficialismo la disputa política sobre quién va a pagar la deuda y si habrá nuevas herramientas tributarias para llegar a las metas fiscales acordadas entre Martín Guzmán y las autoridades del Fondo.

El mensaje grabado en Olivos de Alberto Fernández todavía no había terminado de emitirse y el gobernador radical Gerardo Morales ya estaba dando una entrevista a Cadena 3 para ponderarlo. Más tarde salió Horacio Rodríguez Larreta a dar su visto bueno, no sin pedir más detalles para conocer la “letra chica”. El mismo tono usó el diputado Alfredo Cornejo, jefe político del gobernador radical Rodolfo Suárez. La posición oficial de Juntos por el Cambio quedó sellada en un escueto comunicado, al igual que el bloque Córdoba Federal, que responde al gobernador Juan Schiaretti y Mónica Fein, socialista de Santa Fe.

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Más allá del enojo que provocó en algunos dirigentes oficialistas la exigencia de la “letra chica” por parte de la oposición, la catarata de tuits aprobatorios tranquilizó los ánimos en las oficinas de la Rosada. Allí se expresaron los gobernadores oficialistas, como el fueguino Gustavo Melella, el chaqueño Jorge Capitanich y el catamarqueño Raúl Jalil, el santiagueño Gerardo Zamora, el riojano Ricardo Quintela, el salteño Gustavo Sáenz y el sanjuanino Sergio Uñac.

Los tres mandatarios provinciales del mapa argentino más ligados al kirchnerismo también postearon en sus cuentas la valoración del acuerdo. Mientras que Axel Kicillof dijo que el entendimiento “evitará una verdadera catástrofe en lo inmediato”, la gobernadora de Río Gallegos, Alicia Kirchner, valoró “el esfuerzo de nuestro gobierno para llegar a un acuerdo sin ajuste”, a la vez que exigió que “la Justicia investigue la deuda contraida a sus espaldas. El FMI debe responsabilizarse del daño que genera violando su propia normativa”. En tanto, el formoseño Gildo Insfrán también sumó su visto bueno al sostener que el país “evitó el default”.

Otro de los que primereó comunicado y difusión fue Sergio Massa, titular de la Cámara Baja, y hombre al que Guzmán agradeció personalmente en su conferencia de prensa. Es que Massa, el jefe de Gabinete Juan Manzur, Guzmán y el presidente estuvieron hasta la noche de jueves reunidos en Rosada para preparar la comunicación del entendimiento del día siguiente. Alberto, desde Olivos, hizo el anuncio político mientras que Manzur, pero sobre todo Guzmán, desde el Ministerio de Economía, respondieron preguntas técnicas. En gobierno festejaban dos cosas: la exclusión de las reformas estructurales en materia previsional y laboral que siempre, como un tango, pide el FMI; y la inclusión en el comunicado oficial del organismo de la petición argentina de no cercenar partidas destinadas a infraestructura y ciencia y tecnología.

Sin embargo, faltaba conocer la posición del kirchnerismo orgánico, es decir, La Cámpora. Algunos funcionarios y dirigentes que se reconocen como tales –como el ministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, o el diputado y aliado de Máximo Kirchner en temas económicos Carlos Heller– fueron claros a la hora de explicar la importancia del acuerdo en medio de la sequía creciente de reservas en divisa extranjera.

Hasta el cierre de esta edición, el silencio se replicaba en los despachos y teléfonos de los dirigentes de La Cámpora. Si bien la posición sobre el tema fue expuesta en varias oportunidades por parte de Máximo Kirchner, jefe de bloque oficialista en Diputados, y también por la propia vicepresidenta quien, micrófono en mano sobre el escenario de Plaza de Mayo en diciembre, recordó que son los gobiernos peronistas los que pagan, a la hora del anuncio, momento bisagra de la administración Fernández, no quisieron salir en la foto.

Por su parte, diputados aliados al kirchnerismo del Frente Patria Grande, como Itai Hagman, pusieron el ojo en las exigencias de baja del déficit fiscal al advertir que se puede cumplir a partir de una mayor recaudación, no solo con mayores controles a la evasión, como ya adelantó Guzmán, sino con una carga tributaria más amplia sobre los sectores más ricos de la Argentina.  «