La conversación telefónica de 35 minutos que compartió Alberto Fernández con su par ucraniano Volodimir Zelenski terminó de allanar el camino para la próxima cumbre que tendrá el presidente dentro de 20 0días. Será en Washington, el lunes 25 de julio, e incluirá una reunión en la Casa Blanca con el mandatario Joe Biden. La comunicación de este viernes fue solicitada por Zelenski, a través de la cumbre del G7, donde Fernández estuvo hasta el lunes como el único anfitrión latinoamericano del evento.

Apenas la Casa Rosada oficializó su realización, la noticia sorprendió, pero ya se conocía de antemano en la Embajada de los Estados Unidos. El jueves por la noche, mientras el Palacio Bosch estaba repleto de invitados para conmemorar un nuevo aniversario del 4 de Julio, la charla de Fernández con Zelenski fue parte de algunas charlas con brindis incluido.

El dato no pasó inadvertido para la diplomacia estadounidense. El jueves estaban de fiesta, enfocados en el primer festejo presencial del Día de la Independencia desde 2019. La puesta en escena reeditó los momentos de jolgorio que protagonizó el entonces embajador Noah Mamet. Casi tres años después volvieron las fiestas fastuosas, pero ahora la protagonizó el abogado texano Marc Stanley, embajador político de Biden desde enero. Según pudo confirmar Tiempo, en ese evento, el nuevo embajador es amigo personal del inquilino demócrata de la Casa Blanca desde hace años y fue uno de los que estaba al tanto de la llamada entre el argentino y el ucraniano.

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La comunicación cerró uno de los frentes domésticos. La oposición buscó desgastar a Fernández por la invasión de Rusia en Ucrania desde que comenzó el conflicto. En JxC siguen reclamando que Zelenski hable ante el Congreso, pero el telefonazo entre Buenos Aires y Kiev obturó las chances de que prospere cualquier pronunciamiento al respecto.

El penúltimo domingo de este mes, cuando Fernández llegue a Washington para reunirse con Biden al día siguiente, la situación en Ucrania será un tema que no interferirá en una reunión que el visitante argentino aguarda desde hace dos años. Tampoco será un problema para la relación con Rusia, porque las diferencias sobre la guerra fueron públicas y los llamados al cese al fuego también. La semana pasada, antes de viajar a Alemania para participar de la reunión del G7, Fernández se conectó en forma virtual a un capítulo de la cumbre del BRICS. Reafirmó el interés argentino de integrar ese bloque regional y no cargó contra Vladimir Putin. Es parte del equilibrio que hace Fernández entre una guerra que parece empantanarse y el visto bueno del presidente ruso a sumar a la Argentina al bloque integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En el Palacio San Martín confiaron que tanto Putin como sus pares Nadendra Modi (India) y Xi Jinping (China) ya dijeron en privado que acuerdan con el ingreso de Argentina a ese espacio. Brasil se encamina a un calendario electoral donde el líder ultraderechista, Jair Bolsonaro, buscará ser reelecto, pero con chances de perder con Luiz Inácio Lula da Silva. Su excanciller Celso Amorim dijo que si vuelven al poder empujarán el ingreso al grupo, pero la última palabra la tendrá Jinping. “Hay que esperar, pero estamos haciendo el camino correcto”, resumieron cerca del canciller Santiago Cafiero para reflejar la fina cornisa que han tenido que transitar en estos días.

El paso de Fernández por el G7 fue fugaz pero alcanzó para una bilateral con el inglés Boris Johnson, al que le enrostró el reclamo de soberanía de Malvinas. En materia económica el saldo fue el esperado, porque toda la comitiva, pero especialmente Fernández, recibieron consultas de los países europeos sobre la capacidad argentina para proveerles energía con el objetivo de sustituir la dependencia de Rusia. El tema tampoco fue ajeno para Biden, que volverá a hablar del tema el próximo 25 de julio, en la bilateral que mantendrán en el Salón Oval. En esa reunión Fernández no irá con la agenda de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), porque ese capítulo ya lo abordó cuando viajó a Los Ángeles para participar de la Cumbre de las Américas. El foco estará puesto en el vínculo económico y en el rol que puede tener Washington en la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en vísperas de una posible renegociación durante el segundo semestre.

En esa oportunidad también le presentará al reemplazante del ministro de Economía Martín Guzmán, que al cierre de esta nota había presentado su renuncia. Su rol también fue materia de especulaciones en el brindis del Bosch, porque los pocos empresarios asistentes se encargaron de vaticinar su final y defenestrar la política económica del Frente de Todos.

Cuatro días antes de viajar a Washington, Fernández se trasladará a Asunción para participar de la cumbre semestral del Mercosur. El presidente irá con la misión de reducir el déficit comercial argentino con los demás países socios, en un momento en el que Uruguay volverá a plantear la posibilidad de negociar por fuera del acuerdo. “Brasil y Paraguay aislaron a Uruguay y este año cerraremos un año con comercio intra Mercosur récord. En este escenario, ninguno de los socios va a querer sacar los pies del plato”, vaticinó uno de los funcionarios que interviene en esa negociación.

En esa mesa también podría concretarse una bilateral entre Fernández y Bolsonaro. “Habrá que ver si se juntan un poco más de 20 minutos”, resumieron en la Cancillería para reflejar la mala relación que tienen ambos.

La cita será previa a la visita a Washington, donde el presidente buscará develar el alcance de la nueva iniciativa que lanzó Biden para competir comercialmente con China en todo el continente latinoamericano. La reunión en la Casa Blanca será la antesala de dos encuentros para lo que resta del año. Se volverán a ver la cara en la cumbre del G20, que se realizará el 15 y 16 de noviembre en Indonesia. A ese país viajará esta semana Cafiero para participar de la cumbre de cancilleres, que será una instancia preparatoria de ese encuentro. También hay otra escala en la agenda de ambos mandatarios. Se concretará en el marco de la próxima cumbre de la Celac. Se realizará en Buenos Aires o en Mar del Plata en diciembre y contará con la presencia de Biden, que aceptó en Los Ángeles la invitación para participar del encuentro. Para ese momento Fernández estará a un paso de dejar su cargo como titular temporario de la Celac y habrá comenzado el último año de su mandato. «