El jueves por la tarde, mientras sesionaba la Cámara de Diputados, la titular del PRO Patricia Bullrich visitó el Congreso. El incógnito fue fallido e hizo que la exministra no pasara inadvertida. Fue recibida por los socios radicales y lilitos de JxC para ordenar las candidaturas de distritos del interior. El encuentro no dejó definciones inmediatas, pero será la última vez que la exministra visite la sede del Poder Legislativo calzada en el traje de candidata. Este sábado confirmó que se baja de la postulación a diputada nacional por la Ciudad. Dijo que apuesta al 2023 y que por ahora se mantendrá al frente del partido. Así buscó clausurar el malestar que generó la filtración anticipada de una decisión que comienza a ordenar el mapa de internas del macrismo en la capital. También en la Provincia de Buenos Aires, donde la UCR ya cuenta con dos certezas: la confirmación del médico Facundo Manes como primer precandidato a diputado y la decisión de Elisa Carrió de resignar su postulación para exhibir unidad.

Bullrich concretó su «renunciamiento» mientras Mauricio Macri lleva casi una semana en Europa. Ahora no sólo los separa el Atlántico, sino los reproches que ella masculla contra el expresidente. Lo acusa de dejarla sola en un momento clave de la contienda interna. Tal como contó este diario, antes de partir a España, Macri pactó con el alcalde Horacio Rodríguez Larreta hacerse a un lado de la interna y reducir al máximo el nivel de competencia para evitar rupturas y malheridos. La resolución debía darse en la semana siguiente, algo que finalmente se concretó al cierre de esta edición.

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El acuerdo implicaba convencer a la titular del partido de aceptar un tercer lugar en la lista detrás de Vidal en primero. En el partido amarrillo cuentan que la decisión final estaba tomada de antemano, en el marco de la negociación con Rodríguez Larreta, pero que la aceleró desde ese mismo jueves por la noche, cuando le comunicó su nuevo convencimiento a los más cercanos. Algunos fieles lo consideraron un error inducido por su entorno más inmediato, que tendrá consecuencias electorales en el futuro para su eventual precandidatura presidencial. El primer mal augurio sucedió el viernes, cuando comenzaron a filtrarse las versiones y la precandiata Florencia Arietto lo desmintió en forma rotunda. Su palabra duró muy poco, porque el entorno de Bullrich pasó de relativizar a confirmar la capitulación.

Clausurado el debate sobre la cabeza de lista de JxC en la Ciudad, Vidal deberá desandar un camino sembrado de videos difundidos en las redes donde los «duros» del partido la muestran repitiendo su compromiso con los bonaerenses. «Vidal ¿y tu moral?», cierra el microspot que azota la imagen de la exgobernadora bonaerense. No salió del oficialismo sino del interior del partido amarillo y desnuda los obstáculos que ella tendrá durante la campaña electoral que se avecina. Toda su imagen será rediseñada por el equipo de Rodríguez Larreta, pero hasta ahora Vidal no interviene en ninguno de los aspectos de la política porteña, un hiato que posiblemente sea llenado por el alcalde como un gran elector que buscará nacionalizar la contienda porteña y bonaerense en pos de su proyecto presidencial.

El regreso de Vidal a la Ciudad sigue siendo una incógnita, pero su confirmación indirecta mediante la declinación de Bullrich también implica que Rodriguez Larreta abra su gabinete al «vidalismo», con el posible desdoblamiento del ministerio de Justicia y Seguridad porteño en dos carteras que quedarían en manos del exministro Gustavo Ferrari, al frente de Justicia, y del actual titular del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, en Seguridad, aunque el legislador prefiere el ministerio de Gobierno.

El rompecabezas porteño de JxC se completará con el exministro Ricardo López Murphy, que podría competir en unas PASO o aceptar algun lugar en la lista de unidad, aunque los espacios son muy exiguos, ya que Rodriguez Larreta estima que podrían meter hasta siete diputados.

En la Provincia de Buenos Aires ese cálculo de escaños se duplica. Cambiemos ha logrado meter hasta 15 bancas y esa frazada corta es la que define las tensiones que se respiran dentro del PRO ante la emergencia de Manes como figura de unidad del radicalismo. Ahora Carrió se corrió para espaldar a Manes y negociar candidaturas para el partido que fundó, en una clara coordinación con Rodríguez Larreta.

El alcalde ya posicionó a su vicejefe Diego Santilli como primer precandidato del macrismo a diputado nacional por Buenos Aires. Se medirá en septiembre con Manes, pero también podría enfrentarse con el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que ha quedado tan sólo como Bullrich, pero se niega a resignar su candidatura. Le ofrecen que decline su resistencia a cambio de una candidatura a senador provincial, pero el primo del expresidente le aseguró al radicalismo que no se bajará.

Dentro del PRO nacional hablan de un presunto pacto entre Macri y Manes para aislar a Santilli y castigar a los intendentes del conurbano que lo respaldan, como Néstor Grindetti, en Lanús, Diego Valenzuela, en Tres de Febrero, o Julio Garro, en La Plata. Sería a traves de listas de unidad en los municipios bonaerenses para sumar concejales y condicionarlos en sus Concejos Deliberantes, ante los exiguos números que tienen para alcanzar la mayoría.

Un daño en medio término en los legislativos comunales puede ser letal para la marcha de los ejecutivos cuando todavía no concluyó la negociación de JxC con el Frente de Todos para cambiar la ley que impide la reelección de intendentes en la Provincia.

Por fuera de ese juego, el macrismo continúa con la estrategia de crear nuevos candidatos que anticipan la campaña que se avecina. El vice del PRO, Federico Angelini, que construye una lista de unidad en Santa Fe, confirmó que le ofrecieron una candidatura al cantante de cumbia «Dipy». Si se postula deberá hacerlo como David Martínez, su nombre real. Es reconocido en los medios porque logra recordación con un discurso antikirchnerista que incluye la defensa velada de la dictadura y reivindicaciones de la teoría de los dos demonios. El discurso de odio que articula Martínez desnuda la apuesta discursiva que tendrá la campaña de JxC y pone en discusión el rol de «moderado» que reivindica Rodríguez Larreta en su disputa de liderazgo con Macri. Más allá de las pujas de poder, los adversarios parecen encolumnarse detrás de un discurso ultra que ya no repara en la pandemia.

Restan veinte días para la inscripción de candidaturas y las primeras definiciones de la lista metropolitana servirán para ordenar el resto de los distritos, con especial atención en Córdoba, Santa Fe y Mendoza, donde el macrismo puede ordenarse pero con pocas chances de que el radicalismo acepte mansamente un segundo plano. «