La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, tuvo que suspender este jueves su participación en un acto en la Facultad de Derecho de la UBA para evitar ser escrachada por estudiantes de un arco diverso de agrupaciones universitarias.

La protesta estudiantil estaba representada por banderas de organizaciones de izquierda, ligadas al FIT, pero también del kirchnerismo y de espacios independientes. Los jóvenes se habían congregado al pie de la sede académica con bombos y megáfonos. También –en el caso de la agrupación del PO en Derecho, ‘La Causa’- habían colgado un pasacalle blanco con letras negras sobre el puente peatonal que cruza la avenida Figueroa Alcorta: “Fuera Bullrich de la UBA. Justicia por Santiago”, decía.

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El objetivo de la protesta era repudiar a Bullrich, a quien los estudiantes consideran responsable de la muerte de Santiago Maldonado durante el operativo represivo de la Gendarmería en el Pu Fof de Cushamen.

La protesta también buscaba poner en evidencia el rol de Bullrich en los intentos de encubrimiento y de desviar la investigación sobre las causas de la desaparición y posterior muerte del joven artesano y tatuador que había crecido en la ciudad de 25 de Mayo pero con último domicilio en El Bolsón.

Bullrich no fue la única funcionaria del gobierno que tuvo que suspender su presencia en el señorial salón de reuniones del decanato de Derecho, en el primer piso del famoso edificio neoclásico de las columnas. 

El ministro de Justicia, Germán Garavano, también desistió de acercarse hasta la facultad. Ambos habían sido invitados por el diputado electo Fernando Iglesias (Cambiemos) para participar, como oradores, de la presentación del proyecto de estatuto de la Corte Penal Latinoamericana y del Caribe (Copal, según su sigla).

Al final, tanto Bullrich como Garavano desistieron de asistir y enviaron hasta la sede más emblemática de la UBA a sendos colaboradores: en representación de Bullrich estuvo Gastón Schulmeister, director de Cooperación Internacional del ministerio de Seguridad. Por Garavano lo hizo el subsecretario de Política Criminal de su cartera, Juan José Benitez.

La protesta contra Bullrich alteró los planes de los organizadores del lanzamiento de la Copla. Hubo tensión, se extremó el cuidado para el ingreso de los invitados.

Cuando Iglesias estaba explicando los alcances del proyecto, a través de las ventanas se empezó a escuchar el sonido de gritos y bombos .

“¡Santiago Maldonado, presente!”, fue uno de los gritos que se llegó a distinguir, nítido, desde el interior del foro. En ese recinto se suele discutir el rumbo de la facultad en la que estudian buena parte de los futuros abogados de Buenos Aires.

El propio Iglesias se refirió a la ausencia forzada de Bullrich en un tramo de su intervención.

 “Nos apena que hoy haya ausencia de gente que estaba prevista pero quizá fuimos ingenuos o no previsores. Lo organizamos en una sala que tiene una sola puerta, no fue la mejor forma. Esto demuestra que estamos en un país que todavía tiene que dar muchas muestras para avanzar en la tolerancia y el respeto a las autoridades legítimamente constituidas que el pueblo ha elegido”, fueron las palabras del diputado electo que suele frecuentar los programas de panelistas de la TV.

Iglesias incluso contó que el plan original había sido realizar el acto en Derecho antes de las elecciones, pero que tuvieron que postergarlo debido al “tema tan penoso de este chico, Santiago Maldonado” (sic).

Los participantes ingresaron al salón en medio de gestos de camaradería. Los acompañaba un grupo de “voluntarios jóvenes”, estudiantes o graduados que cursan en esa casa de estudios. 

Entonces se pudo ver algún mínimo gesto –apenas visible- de fastidio por los gritos que llegaban desde afuera.

Entre las caras más conocidas estaba el jurista Ricardo Gil Lavedra, responsable de la asociación Justicia 2020 y uno de los apoyos de Iglesias en el intento de crear una suerte de Corte Penal Internacional pero focalizada en el crimen organizado trasnacional de América Latina y el Caribe.

Una presencia fácil de identificar fue la del diputado Pablo Tonelli, representante del bloque Cambiemos en el Consejo de la Magistratura. Otro invitado notorio era Nicolás Massot, jefe del bloque macrista en la Cámara Baja.

En la mesa ovalada ubicada en el centro de un salón, adornado con óleos de grandes juristas y molduras de madera, también se pudo ver al fiscal José Campagnoli –uno de los más saludados-. 

La lista de asistentes incluyó, además, a la diputada del Parlasur por la UCR Lilia Puig de Stubrin y al escritor Marcos Aguinis,  allegado de Iglesias, con quien comparte la fobia al populismo y al peronismo en todas sus variantes.

La presentación del proyecto de estatuto de una Corte Penal Latinoamericana y del Caribe contra el Crimen Trasnacional Organizado, tal el nombre completo de la iniciativa que impulsa Iglesias, cuenta con el esponsoreo entusiasta, desde hace años, de la ONG Democracia Global, que se presenta en su página web como una “organización independiente y pluralista” que se propone como objetivo promover la creación y consolidación de “instituciones democráticas a nivel continental”.