Un estudio realizado en los barrios populares del conurbano bonaerense indica que se percibe una reactivación del mercado laboral aunque el empleo y la inflación continúan siendo las principales preocupaciones. 

Según el “Quinto releva miento a referentes de los barrios populares en el contexto COVID-19” realizado por la Universidad de General Sarmiento a fines del año pasado, nueve de cada diez personas entrevistadas observaron una relativa regeneración del trabajo después de dos años de pandemia. Se trata de empleos informales o precarios vinculados a la construcción, tareas domésticas, changas y auto empleo, como elaboración de comida para la venta. Según el estudio, esta percepción “se corresponde con la última información estadística disponible en la que se observa que el conurbano bonaerense recupera tasas específicas de participación en el mundo del trabajo que están al nivel de la pre pandemia, con menores niveles de desocupación que entonces”.

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En ese marco, una de cada cuatro personas considera que la problemática central de su barrio es la reinserción laboral. “La preocupación por el trabajo reúne a una tercera parte de referentes, porcentaje ciertamente relevante pero que significa la mitad del observado en el relevamiento de junio”, indica el estudio en comparación con el realizado a mitad del año pasado. Verónica Maceira, coordinadora del relevamiento junto a Alejandra Beccaria, indicó: “En el informe anterior, de junio 2021, se veía que lo que en términos más macro se estaba mostrando como recuperación, no era percibido en la periferia urbana.

En este caso, lo que vemos es que gran parte de los referentes están reconociendo que hay una reactivación laboral. Marca una diferencia del momento anterior, aunque el tipo de inserción que se da es característica de esa zona, un mundo de trabajo precario”.

En detalle

Los grupos con mayores dificultades son las personas mayores de 45 años y jóvenes. “Se está reactivando en términos relativos, en relación a lo que es el período de la pre pandemia que también era un período que ya estaba marcado por la crisis laboral que se había producido durante la segunda parte del macrismo”, le dijo la investigadora a Tiempo.

La muestra, que incluye a 91 referentes de clubes, escuelas, centros de salud, comedores, espacios culturales, organizaciones sociales del conurbano, se hizo entre el 24 de noviembre y 11 de diciembre del año pasado. La alimentación también es una preocupación, aunque bajó con respecto a meses anteriores y los comedores bajaron su demanda. El relevamiento indica que ahora el problema más frecuente es el aumento de precios, algo que estaba completamente ausente en junio del 2020. “Los meses anteriores nos llamaba la atención que no aparecía como preocupación central el aumento de precios y ahora sí. Aparece como uno de los temas centrales y eso tiene que ver con el aumento de precios y también con que los hogares están buscando acceder a los productos básicos a través de la compra. Ya sea porque tienen ingresos laborales o por el refuerzo de las transferencias monetarias de ingreso. Eso supone que hay cierto repliegue de la asistencia alimentaria directa, de las comidas preparadas y las mercaderías que habían sido muy importantes en todo el momento de la cuarentena y después. Los que persisten son los comedores más estructurados, que reciben asistencia del Estado, pero todo lo que fue la activación más fuerte por parte de las organizaciones sociales a través de ollas más espontáneas se está replegando”, explicó Maceira.

“Las políticas públicas tienen un impacto importante en lo que tiene que ver con el sostenimiento de los hogares. Aquí lo que estamos viendo es el impacto más importante de las políticas de transferencias e ingresos sociales: la AUH, la Tarjeta Alimentar que se unificó y la extensión del Potenciar Trabajo. Que también empieza a ser percibido como más fuerte”, agregó la investigadora.