El Banco Central contestó con una suba de tasas al llamado de Javier Milei a la población para que dolarice sus ahorros. El organismo estableció una tasa de referencia del 133% nominal (equivalente al 254,5% anual si se capitalizan los intereses todos los meses) «en pos de reforzar el incentivo al ahorro en pesos», para «acotar la volatilidad financiera observada durante el período electoral» y «preservar la estabilidad monetaria y cambiaria», según su comunicado oficial.

De acuerdo a un gráfico preparado por el analista Salvador Vitelli, la tasa nominal (que está por debajo de lo que subió la inflación en los últimos 12 meses) es la más alta en lo que va del siglo, superando las que se fijaron a la salida de la convertibilidad, cuando se liberó el dólar y su cotización se cuadruplicó. Para encontrar cifras similares hay que retrotraerse a las épocas de las hiperinflaciones de 1989 y 1990.

La decisión del BCRA surge como una respuesta a la persistente inflación, que no sólo no descendió en octubre sino que estuvo unas décimas más arriba que en septiembre. De hecho, el comunicado de la entidad se emitió apenas un rato después de que el Indec informara la suba del 12,7% en su índice de precios.

Pero más allá de esa relación directa, ese nuevo tipo de interés está vinculado a la persistente caída en los depósitos a plazo fijo. El proceso comenzó mucho antes de la entrevista en la que Milei calificó de «excremento» a la moneda argentina, hecho que le valió una demanda por intimidación pública que presentó el presidente Alberto Fernández y la consecuente imputación del fiscal Franco Picardi.

De acuerdo a los informes oficiales del Banco Central, en los últimos 30 días los depósitos a plazo fijo del sector privado en moneda local bajaron un 2% en términos nominales y totalizan casi $ 13,5 billones. Los datos corresponden al lunes pasado, cuando todavía no se había desatado la corrida que llevó el dólar paralelo por encima de los 1000 pesos.

La reducción no es tan significativa en valores absolutos, pero el descenso es mucho más fuerte si se consideran la inflación transcurrida y los intereses devengados. Si se contabilizan la masa de dinero en colocaciones a plazo fijo que había un mes antes y el rendimiento generado en ese período, la reducción es de alrededor de $ 1,7 billones.

A dónde va el dinero

Eso no significa que todo ese dinero se haya ido hacia el circuito del dólar y sus distintas variantes (blue, contado con liquidación o CCL, y MEP), pero sí una tendencia a tener la plata en mano para poder volcarse a otro tipo de activos, por ejemplo los vinculados con el dólar. Según las estadísticas de la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión, las colocaciones en ese tipo de instrumentos pasaron de $ 14,5 billones hacia fines de agosto a $ 17,2 billones al jueves último.

Lo que traslucen esos números es que el tipo de interés de las colocaciones bancarias no era suficiente para convencer a los ahorristas de quedarse en pesos, ante la inminencia de una elección con candidatos que muestran planes muy diferentes en materia monetaria y cambiaria. La incógnita es si el nuevo rendimiento definido por el Banco Central resultará atractivo.

«El rescate de plazos fijos y fondos comunes de inversión desde comienzos de octubre, sumados a las declaraciones desde los candidatos de La Libertad Avanza en contra de las tenencias de pesos y la escalada que mostraron los dólares paralelos en la previa electoral, parecen haber sido razones más inmediatas que inclinaron la balanza en favor de esta abrupta suba de la tasa, que busca poner un precio a la codicia dolarizadora que estalló durante estos últimos días», resumió un informe de la consultora Ecolatina.

Relación directa

Para otros observadores, la relación entre la caída de los depósitos bancarios y la suba de los dólares alternativos es directa. «El desarme de plazos fijos en pos de una mayor dolarización de los ahorros de las familias es parte de la explicación del salto en el precio de los dólares paralelos. En los primeros días de octubre los depósitos a plazo siguieron retrocediendo al igual que en el mes anterior», detalló un documento de la consultora Analytica. «En septiembre los plazos fijos del sector privado cayeron 7% en términos reales sin estacionalidad. La merma fue generalizada en todos los segmentos, pero más pronunciada en el minorista de hasta $ 1 millón (-13,2% real sin estacionalidad)», agregó el trabajo.

En un intento por reducir la demanda del billete estadounidense, el Banco Central dispuso que las entidades financieras no puedan incrementar su posición en dólares con relación a la que mantenían el jueves último. La medida, que regirá hasta fin de mes, busca sacar del juego a un sector que podría meter presión a la cotización.

Otra señal del apetito por la dolarización fue la licitación de títulos públicos del último jueves, con las que la Secretaría de Finanzas logró refinanciar los vencimientos de deuda inmediatos. Del total de los $ 796.000 millones ofrecidos por los inversores, el 59% estuvo compuesto por instrumentos duales, que se ajustan por el valor más alto entre inflación y dólar, y otro 17% por títulos atados exclusivamente a la cotización de la divisa estadounidense. Los bonos indexados por CER, que hasta hace poco eran la estrella del mercado, apenas lograron el 23% de las adhesiones.

Hipótesis

En las sociedades de bolsa, donde su cercanía con trato diario les permite tener un feed back inmediato del humor de sus clientes, evalúan diferentes hipótesis sobre lo que puede suceder en las próximas semanas. «Los inversores identifican los siguientes eventos disruptivos: una reestructuración, un desdoblamiento, una hiperinflación y la posible dolarización de la economía», detalló una gacetilla del Grupo Cohen.

En líneas generales, todos esos posibles escenarios difieren bastante de las alternativas que deja traslucir el gobierno. La semana anterior, el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, había anticipado en una entrevista que «ya fijamos una estrategia que en el fondo tiene que ver con seguir con el dólar (oficial) a $ 350 hasta el 15 de noviembre y después, crawling peg», en referencia al sistema de microdevaluaciones diarias para acompañar el ritmo de la inflación.

Sin embargo, en el mercado no creen que ese rumbo de acción sea viable. La brecha del blue con el dólar oficial llegó a 190%, nivel similar al de la corrida cambiaria de 2020. Por si fuera poco, en el mercado a futuro Rofex los contratos para diciembre se están transando a 944 pesos, otra señal de cobertura de los inversores que descreen en la continuidad de esta política cambiaria más allá de las elecciones.