En un contexto de marcada fragilidad social y conflictividad gremial, el presidente Javier Milei abandonará el país esta tarde con destino a los Estados Unidos. Se trata de la primera visita oficial de este 2026, destinada exclusivamente a integrar la sesión inaugural del Consejo de Paz, un organismo impulsado por el republicano Donald Trump para intervenir en conflictos bélicos globales.
La delegación oficial está integrada también por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. El viaje ocurre apenas horas después de que se oficializara el cierre definitivo de la fábrica de neumáticos Fate, una decisión empresarial que dejó a 920 trabajadores en la calle de forma inmediata. Asimismo, la ausencia del mandatario se da en la antesala del tratamiento legislativo de la reforma laboral, proyecto que ha motivado la convocatoria a un paro general por parte de la CGT y las dos CTA para el día de mañana.
Una agenda internacional con sello republicano
La actividad de Milei en Washington cuenta con una limitada adhesión regional —solo confirmaron presencia Paraguay y Bolivia— y una notoria ausencia de los principales jefes de Estado europeos. Pese a tratarse de una visita «exprés» para disertar ante el foro de Trump, la agenda del mandatario en territorio norteamericano volverá a repetirse en las próximas semanas: el 7 de marzo regresará para una cumbre presidencial sobre la injerencia de China en América, y del 9 al 11 de marzo se instalará en Manhattan para el «Argentina Week».
Mientras el Poder Ejecutivo delega la gestión de la crisis industrial y la negociación parlamentaria en sus ministros, el presidente prioriza un alineamiento geopolítico que lo llevará también a Chile el 11 de marzo para la asunción de Antonio Kast. Esta seguidilla de viajes internacionales se produce en el momento de mayor presión sobre el bolsillo de los usuarios, tras la oficialización del tarifazo de colectivos que hoy llevó el boleto mínimo a los $ 650 en el AMBA.
Con el Congreso a punto de sesionar y las centrales obreras en estado de alerta, Milei apuesta a consolidar su perfil global junto al eje republicano, distanciándose físicamente del epicentro de los reclamos por el desmantelamiento productivo y la escalada de los despidos en el sector privado.