La escena es casi una postal de privación: un hombre, un redoblante y un par de baquetas. No hay amplificadores, no hay sintetizadores, no hay una batería completa que lo proteja. El japonés Ryosuke Kiyasu, ex integrante de los fundamentales Fushitsusha y colaborador de la vanguardia global, pasó las últimas dos décadas demostrando que un solo instrumento puede contener el estallido del Big Bang. Su arte no es solo percusión; es una performance física donde el cuerpo se convierte en el motor de una vibración que roza en dosis desparejas lo insoportable y lo meditativo.
En vísperas de su gira por Argentina con cuatro performances, que incluye un cruce histórico con los sonidos siderales de los míticos Reynols el próximo martes 24 de marzo, Kiyasu dialogó con Tiempo Argentino sobre la honestidad del ruido, el peso del silencio y la búsqueda incansable de la profundidad frente a la superficie. Para el percusionista, la música no es algo que se ejecuta, sino algo en lo que se arroja la propia existencia hasta que solo queda el eco de un golpe seco.
-¿Por qué elegir el redoblante como un universo único en lugar de una batería convencional?
-Para mí, el redoblante no es solo una parte de la batería; es un espejo que refleja la existencia de quien la toca. Al despojarme de todo lo demás, me di cuenta de que un solo redoblante contiene una gama infinita de sonidos, desde la más leve vibración del parche hasta la resonancia metálica más violenta. Al centrarme en este único instrumento, encontré una libertad que un kit completo no podía darme: la capacidad de explorar la profundidad de un solo punto en lugar de la superficie de muchos.
-En tus presentaciones, el movimiento corporal parece tan importante como el sonido. ¿Cuánto hay de performance y cuánto de reacción instintiva?
-El movimiento físico nunca es una “performance” por el simple hecho de verse de una manera determinada. Es una consecuencia natural de la energía necesaria para producir el sonido. Mi forma de tocar es casi totalmente improvisada, pero el cuerpo reacciona instintivamente a la vibración y a la acústica del espacio. La música y el cuerpo son inseparables; el movimiento es el sonido y el sonido es el movimiento.
March 24, 2026
— Ryosuke Kiyasu (@RyosukeKiyasu) March 12, 2026
Ryosuke Kiyasu + Raynols (Argentina)
live in Buenos Aires, Argentina
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-Se dice que tus shows son una lucha contra el silencio. ¿Cómo manejás esa tensión?
-El silencio es el lienzo y el ruido es la tinta. Sin el silencio, el ruido pierde su potencia y su significado. No «manejo» la tensión tanto como dejo que respire. El espacio entre los golpes es donde la imaginación del público entra en la actuación. Para mí, el silencio es la parte más ruidosa de la música.

-Tocaste con Keiji Haino en Fushitsusha. ¿Qué quedó de esa intensidad en tu actual camino minimalista?
-Tocar con Keiji Haino fue una experiencia de intensidad pura. De él aprendí que la música no consiste en «tocar un instrumento», sino en cómo lanzás toda tu existencia en un solo momento. Mi camino minimalista en solitario no es un rechazo a esa intensidad, sino una destilación de ella. Al utilizar solo un redoblante, pongo constantemente a prueba cuánta “presencia” y “espíritu” puedo proyectar sin la ayuda de una pared de amplificadores. El acto más radical es ser completamente honesto con tu propio sonido.
March 21, 2026
— Ryosuke Kiyasu (@RyosukeKiyasu) March 12, 2026
Ryosuke Kiyasu live in Buenos Aires, Argentina
Venue: Massao Gallery#RyosukeKiyasu pic.twitter.com/UFhF5LvDT8
-¿Qué esperás de tu encuentro con el público porteño y de tu colaboración en vivo con Reynols?
-Escuché mucho de la pasión del público de Buenos Aires. Espero una energía cruda y honesta que no oculte sus emociones. Colaborar con Reynols es un gran honor; su filosofía de libertad absoluta y el «no-input» es algo con lo que resueno profundamente. Para prepararme, no ensayo un set específico, sino que vacío mi mente para ser una hoja en blanco. Imagino nuestro diálogo sonoro como una colisión de dimensiones: mi realidad física y percusiva encontrándose con su universo vasto y sin fronteras. Será un ritual de sonido puro donde cualquier cosa puede suceder.