A 25 años del femicidio de Natalia Melmann, su padre Gustavo Melmann, protagonizará este miércoles una nueva movilización en reclamo de justicia por la violación y el crimen de su hija, quien tenía 15 años cuando fue asesinada por efectivos policiales en 2001 en la localidad de Miramar. Si bien hay cuatro condenados por el hecho, el hombre aseguró que aún resta identificar a un quinto involucrado.
Según se reconstruyó a partir de los resultados de la autopsia, el cuerpo de la chica tenía restos de ADN de cinco individuos: tres de ellos, Carlos Etchenique, Ricardo Suárez y Ricardo Anselmini, fueron condenados un año después del crimen, en 2002; mientras que el cuarto, Ricardo Panadero, recién fue sentenciado en 2023 tras varias idas y vueltas judiciales. Si bien las pruebas están en la causa desde 2001, la investigación del quinto sospechoso se inició hace apenas un año.
En diálogo con Tiempo, Gustavo precisó: “Estamos reclamando por el quinto ADN. Lo único que tienen que hacer es mandar las muestras paralizadas que ya tienen hace casi ocho meses. El Estado sigue los protegiendo. Las tienen que mandar directamente al centro pericial de Mar del Plata. Estuvimos con la fiscalía exigiendo que hagan esto”.
Es que entre julio y agosto del año pasado, a ocho hombres, entre ellos seis expolicías, se les extrajo sangre para que sea cotejada con las muestras oportunamente extraídas en la autopsia. Los agentes investigados cumplían funciones en la comisaría de Miramar en aquel entonces: se trata de Carlos Alberto Grillo, Carlos Oroz Mieres, Hugo Ricardo Morra, Ángel Sánchez Custodio, Osvaldo Alfredo Sissi y José Luis Morillo.
Marcha
“Este martes nos movilizamos desde las calles 21 y 28, a las 21 horas para hacer presente a Natalia. Vamos a estar marchando por la peatonal y vamos a llevar unas flores para tirar al mar. Luego, volvemos a la plaza y vamos a estar hablando todos los familiares de víctimas que nos acompañan, de gatillo fácil y de violencia machista”, indicó Gustavo respecto a la actividad que van a estar realizando esta noche.
A un cuarto de siglo del femicidio, Gustavo puntualizó que “el sentimiento para nuestra familia es encontrado: por un lado es la memoria de Natalia y el dolor de su pérdida; por el otro, es exigir a la justicia que termine de resolver, porque así la justicia no existe, es una barbaridad que agentes de la policía, que era el mismo Estado, tendrían que haber resuelto el caso y no tener que estar nosotros mendigando justicia durante 25 años”.
El caso
Natalia fue vista la última vez con vida en la madrugada del 4 de febrero de 2001, cuando salió de un boliche y fue interceptada por Gustavo El Gallo Fernández, un delincuente e informante de La Bonaerense (luego sería condenado por ser el “entregador”). La víctima fue secuestrada y trasladada en una camioneta a una casa en el barrio Copacabana, donde fue violada, torturada y asesinada.
El cuerpo fue encontrado cuatro días después tapado con ramas en la otra punta de Miramar, en el Vivero Dunicola Florentino Ameghino. La autopsia reveló que había sido ahorcada con sus propios cordones.