A 30 años de “La era de la boludez”, el disco que arrasó y empujó el gran salto de Divididos

El tercer álbum de la banda producido por Gustavo Santaolalla presentó en sociedad canciones como “¿Qué ves?” y la poderosa versión de “El arriero”, de Atahualpa Yupanqui. Un repaso a uno de los trabajos fundamentales de la Aplanadora del Rock.

En 1993, el rock experimentaba un gran momento de expansión. La creciente vorágine audiovisual del videoclip y la enorme industria discográfica auspiciaban programas de televisión, de radio y festivales para todos los gustos, en la Argentina y a nivel internacional. En ese marco de cosas, aunque siempre fieles a su espíritu intransigente con las modas, Divididos lanzaba su tercer disco: La era de la boludez.

Sucesor del inolvidable Acariciando lo áspero (1991), trabajo que forjó el potente e inconfundible sonido del grupo y su consagración como “la aplanadora del rock”, ahora el trío conformado por Ricardo Mollo en voz y guitarra, Diego Arnedo en bajo y Federico Gil Solá en batería (sería su último disco con el grupo) salían al ruedo con 14 canciones capaces de fulminar al público con su mezcla furiosa de funk, blues, folclore y reggae. De esa decena y algo más de temas, salieron hits eternos del rock argentino, como “¿Qué Ves?”, “Salir a comprar” y la descomunal versión blusera à-la-Hendrix de “El arriero”, de Atahualpa Yupanqui. El impacto fue tal que no alcanzó con un show de presentación, y así fue que Divididos llenó 13 veces el Estadio Obras para compartir el material su enorme audiencia.  

Las letras de La era de la boludez no son menos importantes que su sonido; con la conocida poesía inspirada en un picante grotesco argento y surrealista (incomparable ejemplo es «Dame un limón»), donde repiquetean de acá para allá el lunfardo, la jerga “del palo” y hasta la tonada campera, la banda dio buena cuenta de esos años de “chopera y pizarrón”, como canta Mollo en “Salir a comprar”. Referencias de acá y de allá al derroche selectivo del menemismo y sus destellos fugaces, que terminarían en incendio.

Después de este enorme éxito de la banda, seguirían los álbumes Otroletravaladna (1995); un año después, la recopilación Divididos; y en 1998, Gol de mujer. Ya ocupando un lugar entre los más grandes de la escena rockera argentina y latinoamericana, el grupo tuvo cambios en su formación y una producción discográfica sostenida hasta entrados los dosmiles. Más allá de los álbumes en vivo y compilaciones, los lanzamientos se espaciaron cada vez más. Ahora, tras el adelanto del tema y el video de “San Saltarín” y el festejo por sus 35 años de trayectoria, crece la expectativa por la confirmación de la salida de su nuevo trabajo.

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