El miércoles 18 de marzo los 276 delegados electos entre el 3 y el 5 de marzo en las 53 seccionales de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) debían reunirse en el Secretariado Electoral Nacional para definir la nueva conducción del sindicato.

Eso, a priori, no ocurrirá en tanto la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, con la firma de los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González dio lugar a una cautelar y suspendió el cónclave gremial.

En oportunidad de los comicios regionales la atención estuvo puesta en la disputa por la conducción de la seccional Zárate Campana donde el actual secretario general Nacional, Abel Furlán, ponía en juego su liderazgo frente a la lista Naranja estructurada por quien fuera su propio secretario de Organización, Angel Derosso.

La contienda no estuvo exenta de choques y confrontaciones con rotura de urnas, escaramuzas y el traslado de la urna a la sede sindical y fuera de la planta de Tenaris (Siderca) de donde ambos dirigentes son oriundos. Ángel Derosso, según denuncias del oficialismo, habría contado con el sostén y los favores del mismo Paolo Rocca, propietario del pulpo Techint que buscó oradar al líder de la UOM en su propio patio trasero.

A horas de la reelección de Abel Furlán al frente de la UOM, la justicia suspendió el Colegio Electoral
Ángel Derosso impugnó los comicios de la seccional Zárate Campana y nacionalizó la disputa en la UOM.

La junta electoral regional, sin embargo, oficializó el triunfo de la lista azul oficialista con el 85% de los votos en su favor que allanaron el camino para la reelección de Abel Furlán al frente del sindicato nacional contra el propio Derosso e incluso con eventuales disputas internas dentro de la lista oficial.

A pesar de la derrota, los dirigentes de la opositora lista naranja de Zárate Campana cuestionaron el resultado en la justicia que, por ese motivo, intimó al gremio a nivel nacional a no avanzar con la elección de sus autoridades “hasta tanto se dicte pronunciamiento definitivo en estas actuaciones” en lo referido a la proclamación de resultado en la seccional Zárate Campana y la “posesión de cargos” en esos comicios puntuales.

El viernes 13, denunciaron desde el sindicato, el Juez Ercolini llevó adelante un allanamiento de la sede que el sindicato tiene la calle Alsina de la Ciudad de Buenos Aires que fue calificado como “un eslabón de una cadena de atropellos” con el solo propósito de “generar un impacto mediático inmediato”.

El propósito, aseguraron en un comunicado con la firma de 47 de las 53 seccionales, es el de llevar adelante una “clara maniobra de persecución a nuestro secretario general, confirmando una clara intencionalidad de interferir en la voluntad de los trabajadores”.

El comunicado asegura que la asonada judicial se dio en momentos en los que “nuestro secretario general Abel Furlán se encontraba presentando los datos de la canasta básica de los trabajadores elaborados por el Frente de Sindicatos Unidos y reclamando al gobierno un salario mínimo, vital y móvil de $2.706.923”.

Para la UOM, detrás del ataque a su secretario general, se encuentra la mancomunada mano de los ahora enfrentados Paolo Rocca y el gobierno nacional con el propósito de debilitar una corriente interna de la CGT con un perfil más confrontativo.

La firma del comunicado de repudio por parte de 47 seccionales sobre 53, aseguran, garantiza la reelección de Furlán con el voto favorable de 228 delegados sobre un total de 276 que, dicen, augura un piso del 85%.

La suspensión del Consejo Electoral Nacional, sin embargo, podría dar aire para nuevos re agrupamientos que se producen cotidianamente en uno de los sindicatos industriales mas importantes del país.