“¿Qué siento al hacer cosplay? ¡Pura emoción!”, sonríe Amelia, de 11 años, ataviada como su ídola virtual Miku Hatsune, con dos largas colitas turquesas, en la Ani-Con 2026: el evento del anime y la cultura japonesa, este domingo 5 de abril en el Centro de Convenciones de la Ciudad (CEC) -en Figueroa Alcorta 2099-. Amelia se saca fotos con muchos visitantes y con sus propios colegas de cosplay -disfrazados como sus personajes preferidos-. Y todos gozan al ser vistos y compartir en Buenos Aires, hora tras hora, las vastas tendencias pop de Japón.

La Ani-Con 2026 comenzó el sábado 4 de abril, de 12 a 20: hubo una competición de cosplay y conciertos de Mumei y Kaori, de J-Pop. Estuvieron la cantautora japonesa Higuchi Ai, reconocida por interpretar el ending de Attack on Titan, además de René García, experto en doblaje y voz de Vegeta en Dragon Ball, y de César Franco, famoso por los openings de anime en Latinoamérica. Y el domingo se repite la apuesta: están abarrotados los pasillos con stands de merchandising y afuera, en Plaza Brasil, avanza el tradicional Yamato Matsuri.
¿Qué es? Un evento emblemático de Japón con gastronomía típica (ramen, takoyaki y onigiris, pero también panchos), juegos de feria tradicionales y experiencias de los barrios y los templos del país oriental. El Yamato Matsuri mezcla sabores y aromas con dedicación, mientras dentro del Centro de Convenciones continúa la Ani-Con. Allí pasean los cosplayers entre los puestos de venta de muñecos, manga y otros productos para distintas generaciones, y se congratulan con el pedido unánime: “¿Puedo sacarme una foto con vos?”.
Al escenario central, el J-Festival, este domingo volvieron René García -para un panel-, Higuchi Ai y César Franco, y a las 17 arranca la Power Up Orchestrahttps://poweruporchestra.com/ con sonidos de rock, jazz y funk para los éxitos del anime -con pantalla alusiva-. Al igual que el sábado, a las 18.30 cierra la convención la banda Back-On, una de las más importantes del J-Rock. El público salta extasiado y afuera del J-Festival, entre los pasillos, los múltiples cosplayers continúan sacándose fotos con la gente: disfrazarse es brillar con los trajes y compartir su dedicación.

La joven cosplayer de nombre artístico Lem, de 22 años, eligió vestirse como Gwyndolin, de la saga de videojuegos Dark Souls: lleva una máscara y una corona dorada con varias puntas, hecha en casa con ayuda de sus padres, y una túnica blanca. “Elegí a Gwyndolin porque me gusta mucho el juego y la historia del personaje. Se supera y va más allá de lo que quiso el padre para él. Es un relato de superación”, dice. Hacer cosplay “es un lindo hobby y me divierto mucho. Es lindo que nos pidan fotos. Yo me metí con mis amigos y vinimos juntos”.
Los cosplayers entregan tarjetas con sus nombres artísticos, socializan y comparten códigos en la Ani-Con: un traje comprado o uno hecho en casa pueden resaltar con la misma vivacidad. La clave está en el ingenio y en el amor por los héroes y las heroínas. “Yo soy Rainzay, de 22 años, y estoy vestida de Falin, del anime y manga Dungeon Meshi”, dice ella, con una túnica medieval azul y un cetro. “¿Por qué lo elegí? Quería hacer un personaje que fuera imponente. Participé en el concurso de cosplay de la Ani-Con y tuve muchos aplausos”.
Laura Torres, de 30 años y de Colombia, encarna a Fake de la saga Fate/Strange. “Este anime está ambientado en 1900 y es diferente a lo convencional -dice-. Me gusta mucho la actitud de la gente en la Ani-Con: vienen con distintos disfraces, está muy lleno y todos compartimos los mismos gustos”. ¿Por qué le fascina la cultura japonesa? “Son atrapantes su tradicionalidad, su limpieza, su pulcritud y su organización. Y me genera mucha curiosidad el idioma. Ahora estoy aprendiendo japonés: es un desafío muy grande poder estudiarlo bien”.
La peluca fucsia y el vestido celeste con diversos detalles son lo que eligió la cosplayer Xxabominaciónxx, de 26 años: encarna a Ahri Spirit Blossom del juego League of Legends. “Es la primera Ani-Con a la que vengo -cuenta-, porque soy de Olavarría, y me gustaría que hubiera más stands con figuras. Al traje lo compré y empecé con el cosplay hace un año: esta actividad me ayudó socialmente y me hizo animarme a hacer más cosas”. ¿Qué piensa de la cultura japonesa? “Su despliegue visual es enorme y me gusta particularmente el anime”.
La chica de nombre artístico Camily_Cos, de 26, interpreta a Tignari, un personaje jugable de Genshin Impact. Es un joven erudito experto en botánica. Su amiga Sediits, de 24, se vistió como Boothill, del videojuego Honkai: Star Rail. Es un vaquero cibernético que anda por el cosmos. “Generalmente venimos a todos los eventos porque nuestros amigos son cosplayers y lo que más nos gusta es que la gente nos pida fotos -dicen-. Y esta Ani-Con en el Centro de Convenciones es mejor porque está más cerca. Antes, en Costa Salguero, era difícil llegar”.
Ambas se dedican al cosplay hace cuatro o cinco años y el hobby las cambió. “A mí me hizo más sociable -siente Sediits- porque era muy tímida, y aprendí a maquillarme. El cosplay influye mucho en la autoestima”. Y Camily_Cos corrobora: “Yo era una persona muy introvertida, no era de tener muchos amigos y cuando arranqué con el cosplay empecé a tener un montón de interacciones sociales. Se trata de compartir una actividad con gente que hace lo mismo que vos. Y de Japón lo que más nos gusta es el respeto y la limpieza”.
Ani-Con 2026; objetos, concuros y juegos
Más allá del escenario principal se disponen los largos sectores con stands de merchandising, objetos incontables, máscaras y juegos -basquet, por ejemplo-. Al fondo está el amplio sector reservado para que los cosplayers se cambien, interactúen y compartan los secretos de sus trajes. Los dos concursos por jornada ofrecieron más de dos millones de pesos en premios en efectivo y los ganadores clasificaron para la Yamato Cosplay Cup, uno de los certámenes.

También hay un enorme stand de Netflix dedicado al anime, manga y serie live-action One Piece: su popularidad es absolutamente global. Allí las y los asistentes prueban sacarse fotos y retornan a los pabellones de las editoriales de cómics, las tiendas especializadas y el coleccionismo en todas sus formas: la Ani-Con no tiene descanso. “Me llama la atención la vibración que hay y siempre vengo por los actores de doblaje. Hay de todo para hacer -dice la cosplayer que hace de Turbotástico, del film Ralph El Demoledor-.Yo siempre disfruto”.

Y muchos posan para las fotos con sus idénticos, como Seshira.cos, que también llegó a la Ani-Con en la piel de Miku Hatsune, con sus largas colitas turquesas: “El nivel de cosplay que hay hoy es impresionante”. ¿Importa la opinión externa? “Hay mucha gente que lo ve desde afuera y le parece extraño -dice-, pero nosotros encontramos mucho en común con nuestros roles. Adoptar el papel de otros te libera: acá en la Ani-Con hay distintas versiones de mi personaje y, cada vez que nosotras nos encontramos, nos abrazamos un montón”.