Patricia Bullrich está furiosa. Luego de los movimientos suicidas de Manuel Adorni, quien se lanzó a querer salvar su reputación poniéndose a disposición del Senado después de que le salvaran la cabeza tras horas de negociaciones, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza ya no esconde su enojo ante a la incontable suma de desprolijidades que acumula el gobierno al que pertenece desde hace casi tres años. Lejos de amilanarse, y haciendo gala de sus pronunciadas décadas de experiencia política, la senadora redobla la apuesta y no da ni una sóla muestra de redención a la incuestionable Karina Milei, a quien no teme confrontar en público y en privado.
Desde hace semanas la ex macrista se puso al hombro el embate contra el investigado jefe de gabinete. Al igual que repiten en voz baja cada uno de los miembros del oficialismo, la dirigente sabe que la continuidad del ex vocero en el gobierno es un ancla para la gestión de Javier Milei, quien insiste en cuidar la integridad de su funcionario pese a que en las últimas horas el fiscal Gerardo Pollicita haya solicitado nuevas medidas de prueba sobre el patrimonio del ministro coordinador, instancia que suele considerarse como la previa al llamado a declaración.
Consciente del daño que generará la foto del ex vocero subiendo las escaleras de Comodoro Py 2002, la ex ministra de Seguridad comenzó a separarse a tiempo del caso para evitar que el mismo la salpique más de lo necesario. Por eso, fue la primera en salir a exigir la presentación de la postergada declaración jurada -que llegó treinta y cinco días después- y luego calificó como una “omisión ética” el olvido del jefe de gabinete de declarar su azarosa inversión en Bitcoins en 2013.

Esta semana la encrucijada entre los compañeros de la mesa política tuvo un nuevo round. Luego de pasar horas rosqueando con la oposición dialoguista la suspensión de la presentación del informe de gestión que Adorni tenía previsto dar el 2 de julio próximo, el favorito de la hermana presidencial desconoció las negociaciones y utilizó su cuenta de Twitter para enviar un mensaje que descolocó a la mitad del gobierno.
“Estoy a disposición para presentarme el día 2 de Julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional”, posteó el ex vocero. Cuentan testigos que Bullrich vio el tuit e hiperventiló. “Este pibe es un boludo”, se la escuchó decir luego de la jugada de indescifrable estrategia con la que quiso congraciarse Adorni ante un recinto que siquiera lo reconoce como jefe de gabinete.
El enojo de la presidenta del bloque libertario no tardó en filtrarse y desde el círculo del ex apenas periodista intentaron controlar los daños haciendo trascender que el tuit respondía a una declaración de principios y no a un desmedro de las negociaciones a contrarreloj que Bullrich encabeza en el Senado. No alcanzó para controlar a la fiera.
Estoy a disposición para presentarme el día 2 de Julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional.
— Manuel Adorni (@madorni) June 23, 2026
Fin.
En diálogo con Tiempo, desde el círculo íntimo de la senadora reconocieron la furia frente al pésimo control de daños y la continua complicación que significa la insistencia de Adorni de hacerse cargo de resolver un problema que él mismo generó. “Son una manga de improvisados”, dijeron desde el entorno de la jefa de bloque sobre quienes rodean y aconsejan al ministro coordinador. “Ella va a hacer la plancha desde ahora, no se va a seguir inmolando por alguien que no quiere ser ayudado. Que lo defienda Dios”, dijeron tajantes. Pese a la furia, este jueves la porteña fue clave para evitar que el Senado logre tratar sobre tablas la interpelación del jefe de gabinete en la sesión donde también estaba previsto el tratamiento de la Ley de Propiedad Privada y una nueva tanda de pliegos judiciales.
Más allá de las inconsistencias en el relato y la acción, lo cierto es que dentro del bullrichismo el malestar está a la orden del día. Cerca de la senadora no salen del desconcierto que les genera la decisión de Javier y Karina Milei de continuar sosteniendo a Adorni pese a los pedidos desesperados de dejarlo ir. Con la hermana presidencial, por caso, la relación es aún más tirante. La secretaria general no soporta que la ex ministra tenga diálogo directo con el jefe de estado, quien pese a la rebeldía sigue teniendo a la dirigente dentro de su consideración.

Si bien Karina está negada a hablar en público, sí habilitó a sus laderos a hacer trascender su enojo con Bullrich, quien no perdió el tiempo y redobló la apuesta en cada ocasión. Los videos de oportuna musicalización fueron por días una cuestión de estado. En el campamento de la hermanísima dejaron saber el resquemor que generaron los mismos, pero al verse retrucados entendieron necesario no volver a avanzar contra la jefa de bloque. Un error que expone la falta de expertise frente a la resolución de una rencilla política: retroceder garantiza el avance del enemigo.
“No les conviene hacer enojar a Patricia”, dijo envalentonado un íntimo de la senadora. “Rosquear en contra de la mujer que te está salvando de que echen a tu pollo no creo que sea la mejor idea, ¿no? Ella sólo quiere trabajar y que no la molesten, no está pidiendo mucho”, redobló la misma fuente, que negó rotundamente la posibilidad de una salida de Bullrich de La Libertad Avanza en el corto plazo. En el gobierno, por su parte, celebran esta confirmación, puesto que entienden que la senadora tiene mayor poder de daño desde afuera. Sin embargo, hay circunstancias que tienden a forzar un movimiento de fichas.
En los últimos días, los encargados de llevar adelante la estrategia política del gobierno recibieron datos llamativos. En una medición de escenario de PASO dentro del partido violeta, Javier Milei se impone a Patricia Bullrich con 27% por sobre el 5% que votaría a la senadora en caso de que aspire a competir contra el presidente en una interna. El resultado relajó a varios. No sólo por la gracia de saber que el líder libertario aún conserva su núcleo duro pese a todas las inconsistencias que coleccionan sus aledaños. También porque da margen para seguir pensando que, pese a todos los desembarcos, La Libertad Avanza sigue siendo del león.

Durante estos días importantes consultoras harán un estudio de campo más profundo. Además de medir la intención de voto del presidente y sus principales rivales políticos, los encuestados serán consultados por la percepción sobre la fórmula Milei – Bullrich y sobre la posible aventura porteña como jefa de gobierno. Pero habrá una novedad: la senadora también será medida como posible candidata a presidenta por el oficialismo, sin el apellido Milei en la boleta. Toda una declaración que no hace más que aumentar los rumores sobre el aparente cansancio del líder libertario frente a la continuidad de la gestión.
Quienes hablan con él a diario admiten que el jefe de estado empieza a padecer el paso del tiempo en el Ejecutivo. Su sueño, manifiesto en más de una oportunidad, es vivir de ser un conferencista mundialmente conocido. Una instancia que le permitiría contar su experiencia al frente del país, despotricar contra sus opositores y profundizar su batalla cultural mientras gana unos cuántos dólares. Nada mal.
Como sea, al menos por ahora, la intención es que el jefe de estado compita por la reelección. Si la economía, la interna y, por sobre todo, el círculo rojo lo acompaña, Milei llegará al próximo año con todas las de ganar para encaminarse a un segundo mandato. Será toda una incógnita, sin embargo, qué ocurrirá si alguna de esas variantes no siguen la línea de su pensamiento. ¿Podrá Bullrich convertirse en el salvataje del espacio violeta en caso que el presidente caiga en desgracia? Nadie se atreve a sacar conjeturas. Pero Patricia, por las dudas, ya empezó a calentar.
