Ante el estreno de Cuellos blancos, el caso Vicentin (2024), este diario señalaba que el extraordinario documental de Andrés Cedrón venía a ofrecer una explicación y un entendimiento novedosos en un momento en el que, a fuerza de pauperización, violencia simbólica y real y pérdida de derechos, el humor social empieza a corroborar que las viejas respuestas a los agresores de siempre no pueden ser las mismas, porque las formas de agresión -no sus intenciones- son novedosas. Como si subrayara aquellas palabras, Argentina sangra por las barrancas del río Paraná las combina de nuevas formas, con una prosa similar y una gramática que no deja de sorprender, para dar cuenta del desfalco que sufre el país, del que apenas vemos a sus estafadores más visibles, pero que responde a una organización de tipo criminal.

“Cuellos blancos fue muy compleja de montar -resume Cedrón sobre el origen de su nuevo documental-. Eran muchísimos temas, aristas que se abrían, y aparecían historias y conocimientos que la verdad los iba capturando a medida que íbamos rodando y viajando. Sobre todo a Rosario, Santa Fe y Reconquista. Así que cuando terminé de montar Cuellos blancos sentí que quedaban un montón de elementos para seguir investigando en torno al saqueo alrededor del río Paraná: la extranjerización, la sojización, el narcotráfico y el posible ecocidio que se produciría si se aumenta el dragado del río. Así que apenas terminaba la película ya empecé a pergeñar la otra. Y en cada viaje me permitía seguir grabando y explayando las últimas historias que finalmente forman parte de Argentina sangra”.
En esos viajes hizo contacto con el Foro por la Soberanía del río Paraná, con Luciano Orellano, autor del libro que sirve para estructurar la historia. “Eso y los mapas que realizó el Foro por la Soberanía, la infografía, me ayudaron muchísimo para entender que había una necesidad de visualizar esta falta de soberanía, la extranjerización y cómo hemos perdido posiciones en torno a lo que debería ser propio”.
Lo que fue una respuesta a una necesidad “ante el cambio de gestión del Incaa, que no aportó a la distribución de Cuellos blancos y terminó censurando la película”, resultó en un método al que la velocidad con la que se imprime el saqueo, un año más tarde, impide continuar. “En ese momento se pudo viajar, presentar la película, hacer charlas de debate y además ir grabando lugares del país: Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Gobernador Gálvez, Campana, Quequén, Necochea. Pero hoy sería muy difícil: quienes nos invitaron tienen dificultades para financiarse, y a mí se me está haciendo difícil, en términos personales, sostener los ingresos. Entonces, lamentablemente, mi productividad en relación a hacer películas va a cambiar”.
El modo encontrado resultaba alentador: ante la impotencia que genera el saqueo, el “método Cedrón”, por darle un nombre, despertaba cierta esperanza: velocidad para responder, explicaciones que, al complejizar los temas, posibilitan su mejor comprensión, y una argumentación que permite correrse de la disputa banal. Luego de pasar por salas comerciales, universidades, escuelas y centros culturales del conurbano y de las provincias, el 16 de marzo de 2025 Cuellos blancos se subió gratis a YouTube: tiene más de 80 mil visualizaciones. Sin embargo, la información sobre su gratuidad no es vox populi.

“Mi deseo sería continuar con ese modelo de producción. Ojalá que el público, y sobre todo el campo nacional y popular, entienda que tiene que apoyar este tipo de iniciativas, porque para nosotros es muy difícil seguir en este contexto. Por eso lo pongo en duda, no por falta de deseo. Y seguramente, si el público acompaña y el nivel de organización sigue existiendo como para replicarlo en distintos puntos del país, eso va a motivar que los esfuerzos continúen y podamos avanzar con otras películas”, dice.
“Trabajé con Coco Blaustein, mi amigo y compañero; trabajé con Pino (Solanas), vengo de esa escuela y tengo casi 47 años. Esto es lo que quise hacer y lo pongo a disposición para que la juventud lo traduzca a otros formatos, a otro tipo de narración. Pero esto es lo que puedo ofrecer, que termina de redondearse en la proyección y la posibilidad de hacer una charla, un debate al final. Hay una sensación de que no se puede, pero en ese cierre colectivo la película termina dando herramientas para pensar que hay una Argentina latente, como decía Pino Solanas”.
Y si Argentina sangra por las barrancas del río Paraná tendrá un raid de exhibición y estreno que comenzó el 25 en Capital Federal, es porque esa Argentina latente, efectivamente, late. “Transitamos con mucha armonía y con mucha alegría en la lucha, lo que nos permitió compartir con distintos sectores y ámbitos.” Enrique Pérez Contardi, un importante productor agropecuario de la zona de Quequén, es un buen ejemplo. “Fue una alegría tener un personaje vinculado al sector del campo, un sector con el que, en general, al campo nacional y popular le cuesta dialogar. Me parece que es un hallazgo de la película. Además, es una persona muy vinculada a la economía marítima, que fue parte del gobierno de Alfonsín, entonces me parece que enriquece la mirada desde otro lugar”.

Esa militancia, que expone y expresa a través de un cine que no por eso renuncia a la calidad técnica y la imaginación artística, tendrá próximamente un nuevo capítulo. “Soy neuquino -dice el director, que gusta de citar a Silvio Rodríguez: ‘prefiero hablar de lo imposible porque de lo posible ya se ha hablado demasiado’-. Ya empecé la investigación y tengo rodadas algunas escenas sobre Vaca Muerta. Los pobladores originales de Añelo, las comunidades originarias que no tienen agua; hay sismos que rompen sus viviendas, y la verdad es que encarecen muchísimo la vida y dejan poco. La Patagonia está siendo un lugar estratégico en el mundo, y esa es la motivación para encarar el próximo proyecto”.
Argentina sangra por las barrancas del río Paraná
Dirección y guión: Andrés Cedrón. En diversas salas.