Hace ya algunos años que Ariel Ardit, una voz asociada inconfundiblemente al tango, tenía ganas de “hacer un disco donde incluir dentro del repertorio del tango otras miradas: hacer un bolero, un tema de folklore, un tema melódico, un tema flamenco”. Esas ideas, que habían surgido antes de la pandemia, no llegaron a convertirse en un proyecto, pero las ganas de poner la voz fuera del tango no amainaron.
“Hace dos años con Lidia (Borda) hacemos un espectáculo, los dos, a dos pianos, y ese es un marco artístico donde nos permitimos hacer otras cosas que no sean solo tango —recuerda Ardit—. Y en la búsqueda de ese show, que casualmente también está por salir en disco, cuando armábamos repertorio —porque cada mes lo íbamos renovando—, una vez tiramos la idea de hacer Sandro, un tema cada uno. Cuando lo canté por primera vez sentí que había una onda diferente: se dio algo en el público, esto de que la gente saque el teléfono para filmar; hubo una reacción que no siempre sucede en el tango. Y sábado a sábado, cada vez que hacíamos el ciclo, ese momento en el que llegábamos a lo de Sandro era especial”.
Por suerte, Ardit se decidió a dejar registro. El resultado es Sandro así, un bello recorrido por algunas de las piezas más renombradas y emblemáticas del Gitano, que —como advierte el título— Ardit canta así: con su estilo inconfundible, sin forzar ni la voz ni el registro, llegando a todos los puntos y espacios sonoros con naturalidad, como quien dice, jugando de local.
“Siempre busqué no imitar a nadie —refuerza—. Tengo tatuado a Gardel en el brazo, pero nunca busco parecerme a él al momento de cantar. Y con Sandro pensé lo mismo. Dije: tengo que lograr meterme en la música de Sandro, en lo que transmite en esos temas, en lo que me pasa a mí con esos temas, pero lo que sale para afuera, en ningún caso, debe parecerse a Sandro. Por eso busqué arregladores que no son del tango. Con ellos trabajamos para que los arreglos vayan para otro lado, incluso rítmicamente. Todas las versiones están descontracturadas o corridas del lugar de confort original, y eso también me da la posibilidad, como intérprete, de no pensarme como alguien que está reproduciendo a Sandro, sino como alguien que propone su mirada sobre Sandro. Por eso el disco se llama Sandro así, porque así yo canto a Sandro”.
Ocho temas en los que ambos intérpretes brillan a la par: uno mostrando su estilo fuera del tango; el otro, redescubierto en la docilidad de los grandes. Sus canciones se revelan más versátiles y atractivas en la entonación de alguien que las interpreta con su propio sello, sin concesiones adulatorias ni falsas vanaglorias.
“Sabía que todo lo que no tenía que hacer era traer a Sandro al momento de cantar las versiones, incluso corriendo el riesgo de que dijeran: ‘che, es muy tanguero’. Bueno, yo soy un cantor de tango. Estoy muy contento con los arreglos, con ver que el resultado es original y no forzado. Después de haberlo grabado me siento muy cómodo con ese resultado: estoy cantando como canto cualquier cosa, pero el marco musical me permite no sentir que estoy haciendo una imitación de Sandro”.

En Córdoba, donde nació y vivió hasta los ocho años, conoció a Sandro. “Es lo primero que canté en mi vida. A los cuatro años, en el Teatro Luz y Fuerza de Córdoba, mi mamá y mis tíos hacían un espectáculo de folclore y humor y, vaya a saber por qué, me subieron al escenario y canté un tema de Sandro. Me hicieron una pilcha: una camisa azul de raso. Y Sandro estuvo siempre, porque uno de mis tíos es imitador de Sandro y, con mi abuela y con ellos, veíamos sus películas. Era una personalidad musical muy presente en el hogar materno”.
Pero no es por él que canta, sino por Gardel, como lo dice desde hace tiempo, desde el mismo día en que lo descubrió. “Es el referente máximo a nivel musical en todo”. “El gran desafío fue haber cantado a Sandro así, como me sale a mí —dice, lejos de aquellas primeras incursiones infantiles—. El tema que abre el disco es Penumbras, y Noelia Sincunas, que es una de las arregladoras junto con Dani Vila, me dijo: ‘Vamos a hacer una versión tipo Tower of Power’, y yo no tenía ni remota idea de quiénes eran”. Tras escuchar a la banda —norteamericana de funk y soul, surgida a fines de los años sesenta y aún en actividad—, se entusiasmó. “O sea que se fue buscando”.
El disco cierra con un rock, Atmósfera pesada, y Ardit vuelve sobre una confesión recurrente: “Desde que canto digo que, en mi adolescencia, cuando todos mis amigos escuchaban rock nacional o a los Stones, yo no escuchaba rock. No soy alguien que se haya nutrido de ese género, y busqué cantarlo de la forma más natural posible, sin tratar de imitar a ningún cantante de rock, porque no tuve referentes ahí”.
El repertorio grabado podría haber sido más amplio, y de hecho hay más temas que ya cantó con Borda. Pero el director musical Juan Blas Caballero “sugirió esta cantidad para el disco, porque si no lo cerrás en ocho o diez temas es como redundar, sobre todo desde lo conceptual”. El propio Ardit sintió, además, que “había otros temas de Sandro que se parecían un poco entre sí”.
Esos títulos que por ahora quedaron afuera —y que no sabe si grabará en algún momento— tendrán su lugar en las próximas presentaciones del disco. La oficial será en marzo de 2026, en La Trastienda. La más cercana, en el próximo Cosquín.
“Fui dos años seguidos como artista de tango, y este año conté que estaba haciendo este disco de Sandro y que eso era lo que iba a presentar, pensando que me iban a rajar. Y me dijeron que sí, y encima me dieron más minutos en la programación. Así que el miércoles 28, que es la quinta luna, voy a estar ahí haciendo Sandro en Cosquín. Veremos qué pasa después, si vuelvo con vida o no”, dice entre risas.
Y está bien que le den más minutos, porque el disco de Ardit pone de relieve —por si hiciera falta— que “Sandro es un gran artista, un gran músico, un gran compositor y, sobre todo, un gran intérprete: si sus temas se estrenaran hoy, no tengo dudas de que serían un éxito igual”.
Sandro así. Por Ariel Ardit
Arreglos: Noelia Sinkunas y Daniel Vila. Dirección musical: Juan Blas Caballero. Quinta Luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín. 28 de Enero 2026. Presentación oficial en CABA, 13 de marzo en La Trastienda.