Arteta y su Arsenal líder en la era de los técnicos posthumanos

Por: Roberto Parrottino

El DT español comanda al puntero de la Premier y de la Champions con un nivel de detalle perfeccionista que reduce la intuición de los futbolistas a partir de la disección del juego. Inspirado en especialistas del fútbol americano y el rugby, su cuerpo técnico suma a 24 integrantes.

El 28 de agosto de 2011, Manchester United goleó 8-2 a Arsenal por la Premier League en Old Trafford. Era el inicio de la temporada 2011/12. Faltaban tres días para el cierre del libro de pases. Y el Arsenal de Arsène Wenger incorporó a Mikel Arteta (Everton) y a Per Mertesacker (Werder Bremen). Juntos, el español y el alemán ganaron la FA Cup 2013/14 y 2014/15. Retirado, antes de que se fuera a Manchester City para ser asistente de Pep Guardiola, Arteta le dijo a Ivan Gazidis, entonces director ejecutivo de Arsenal: “No puedes perder a Per. Simplemente, pónelo en algún lugar”. Desde que dejó de ser futbolista en 2018, Mertesacker es el director de la academia juvenil. Y Arteta, desde 2019, el entrenador de Arsenal.

En 2024, en una entrevista con The Telegraph, Mertesacker dijo que “el grupo de menores de nueve años es casi el más importante cada año”. “Probablemente –apuntó– se acerque a un mercado de fichajes de menores de ocho años. Es allí donde se destinan los recursos. Es posible que reciban ofertas de cinco o seis clubes de Londres. Los menores de nueve años realmente construyen la base de tu equipo”. En el Arsenal de Arteta que lidera la Premier y la fase liga de la Champions, sólo un futbolista surgido de las inferiores aparece entre los 15 con más minutos en la actual temporada: Bukayo Saka (1.938). En 2021, Arsenal había anunciado las “contrataciones” del keniata Leo Messo, de diez años, y de Zayn Ali Salman, de cuatro. La prensa se preguntó: “¿Promoción de talento o explotación infantil?”. “Los niños –dijo un psicólogo deportivo– no son adultos en miniatura”.

El juego del Arsenal de Arteta se centra en las acciones pautadas (repetibles, previsibles), entrenadas hasta el detalle perfeccionista (“automatismos”) en su optimización y eficientismo (córners, laterales, posicionamientos y movimientos preestablecidos en determinados sectores de la cancha). Parte de una generación de entrenadores posthumanos, Arteta reduce el libre albedrío, la intuición y la espontaneidad. No va por la globalidad del juego, sino por la disección. En el cuerpo técnico de Arteta cohabitan un entrenador de pelota detenida (el franco-alemán Nicolas Jover), uno de saques laterales (el danés Thomas Grønnemark) y uno de la fase defensiva (el argentino Gabriel Heinze, ex United, con el que fue compañero en PSG). “Todo tiene que evolucionar. No sé qué tan bueno era antes con los saques de banda. Hay que entrenar y ajustar. Declan puede hacer casi todo lo que le pidas”, dijo Arteta sobre Declan Rice, su “sacador” de laterales y pateador de tiros de esquina. Son, en total, 24 integrantes en el cuerpo técnico. Porque nada debe quedar librado al azar, todo se intentará controlar en la aspiración a ser impecable e impoluto. Arsenal es el equipo con más goles desde córners, tiros libres y laterales (12) en la Premier. Liverpool, campeón defensor, es el equipo con menos (3). Hoy, 15 de los 20 clubes de la Premier cuentan con un entrenador abocado a la pelota detenida (Brentford, incluso, ascendió a Keith Andrews, encargado de la pelota detenida, a DT principal). Y, se sabe, lo que le funciona al menos parcialmente al que gana, se legitima y, luego, se copia. Si Arsenal sale campeón, quizá la próxima “innovación” sea elevar en los equipos la cantidad de zurdos, una obsesión de Arteta (el 44% de los futbolistas de Arsenal, como en ningún otro plantel de la Premier, tiene como hábil el pie izquierdo). “Tengo tres hijos y dos son zurdos, lo que es muy inusual –dijo–. Pero los jugadores zurdos son ​​un espectáculo. Y te aportan algo diferente”.

“Gabriel Magalhães y yo somos la mejor dupla del mundo”, sostuvo el defensor central francés William Saliba. Más allá de la confianza, el fuerte de Arsenal es la defensa. “(Arteta) tiene una mirada muy intimidante. Si hacés mal un pase, no es tan limpio o no es el esperado, grita tu nombre. El descuido no se acepta. Hay un nivel constante que debés mantener. A algunos jugadores puede que no les guste, pero si querés jugar… Si no te gusta, tenés que disimularlo, decir ‘sí’ y volver a intentarlo. Ahora Arsenal es una máquina bien engrasada. Se puede ver que todos los engranajes están funcionando”, describió Rob Holding, defensor central inglés que jugó en Arsenal entre 2016 y 2023, hoy en Colorado Rapids de la MLS.

Para la pelota parada, los laterales-centros, las cargas para la “segunda jugada” y el juego directo, Arteta se inspira en el fútbol americano. Mantiene charlas con Sean McVay, head coach de Los Angeles Rams de la NFL. La tendencia del fútbol, aunque se separaron en su origen en el siglo XIX en Inglaterra, vira hacia el rugby. El 16 de septiembre pasado, tras el 0-2 de Arsenal ante Athletic Bilbao por la Champions, Arteta explicó en la conferencia que no había “titulares y suplentes”, que ahora había “iniciadores y finalizadores”. “Y los finishers serán a veces más importantes que los starters, especialmente cuando decaiga la intensidad”. Los goles de Arsenal, aquella noche en Bilbao, los habían marcado Gabriel Martinelli, tras un pase de Leandro Trossard, y Trossard, tras un pase de Martinelli. Ambos habían entrado en el segundo tiempo. Arteta forma parte de grupos de “liderazgo” que incluyen a entrenadores de élite de diversos deportes. Intercambian ideas. Al igual que Eddie Jones y Joe Schmidt, actuales técnicos de las selecciones de rugby de Japón y de Australia (los Wallabies), Arteta habla de finishers, los que “rematan” los partidos. Rassie Erasmus, entrenador de Sudáfrica (los Springboks), suele dejar en el banco a los que podrían haber sido titulares como parte de su “bomb squad” para que ingresen durante los últimos 30 minutos. Arteta no se animó a tanto, pero en Arsenal armó su propio “bomb squad”. Elliott Clarke, el fisioterapeuta que acaba de dejar Arsenal, había llegado en 2023 desde el club de rugby Harlequins FC, donde era jefe de rehabilitación. Le facturaron una sucesión de lesionados.

Más allá del juego, Arteta “fichó” a una perra para que viva en el predio en el que se entrena Arsenal (la labradora se llama Win, “porque nos encanta ganar”); puso en los parlantes el “You’ll Never Walk Alone” antes de un partido frente a Liverpool para “simular” la presión de Anfield; escabulló “carteristas” en una cena para que los jugadores estuvieran constantemente “alertas”; invitó a pilotos de la fuerza aérea británica para mejorar la comunicación; y dio un mensaje motivacional iluminándose con una bombita de luz para “transmitir energía y conexión”. Lo explicó, en 2015, el español Juanma Lillo, también ex asistente de Guardiola en el City, como Arteta: “En el fútbol, la guarnición se ha comido al solomillo. Todo lo periférico se convirtió en el núcleo hoy día; los 90 minutos son un accidente que hay entre medio de otras actividades que son para la gente. Los niños que nacen ahora, incluido mi hijo, se creen que el solomillo ‘es’ la guarnición. Y eso sí que es jodido”.

El 31 de agosto pasado, tras el Liverpool 1-Arsenal 0 en Anfield por la Premier, Peter Schmeichel, hoy comentarista en Viaplay, arquero multicampeón con Manchester United en los 90, dijo: “Nunca en mi vida he deseado más que un equipo ganara un partido como hoy el Liverpool ¡El Arsenal nos trae un fútbol horrible! Arteta, dejá que tu equipo juegue al fútbol, déjalos sueltos, que sean libres. Estoy absolutamente convencido de que si Arteta hace esto, ganarán más partidos”.

Desde diciembre de 2019 –cuando Arteta asumió con la intención del empresario estadounidense dueño del club Josh Kroenke de que emulara el fútbol de ataque y presión del City–, Arsenal gastó más de 850 millones de euros en transferencias (tercer mayor gasto neto acumulado entre los clubes del mundo en los últimos cinco años, detrás de Chelsea y del United). De momento, no ganó la Premier (ni la Champions). Con Arteta, fue subcampeón inglés en las temporadas 2022/23, 2023/24 y 2024/25. El último título de liga fue con Wenger, el de los “Los invencibles”, único campeón invicto en la historia de la Premier, en 2003/04. Fútbol armónico, combinativo y ofensivo. Thierry Henry, Robert Pires y Dennis Bergkamp. El viejo estadio Highbury. El post wengerismo (1996-2018) trajo nuevos aires, no sólo por el Emirates Stadium, un “no-lugar”. “Mi conexión más fuerte –afirmó Arteta– no fue con un ser humano. Fue con un objeto: con una pelota”. ¿Le gustará a ella cómo juega este Arsenal, “su” Arsenal?

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