Los trabajadores de Radio y Televisión Argentina y Contenidos Públicos viven un verdadero calvario desde que asumió el Gobierno de Javier Milei. La mala noticia es que el plan de “retiros voluntarios” (despidos encubiertos) pretende una drástica reducción de personal: el Gobierno busca entre 500 y 600 bajas hasta marzo, con el objetivo de achicar casi a la mitad la plantilla.

El escenario se agrava por un congelamiento salarial que se mantiene desde agosto de 2024. Hasta octubre, la pérdida de poder adquisitivo que ronda el 70 %, una cifra que sigue creciendo con la inflación que convierte cada mes de trabajo en una erosión constante de ingresos. Para los empleados con mayor antigüedad, las compensaciones se ofrecen en hasta tres cuotas y se les impide volver al Estado durante cinco años, lo que limita opciones y aumenta la presión económica.

Asfixia salarial y despidos encubiertos: se profundiza el maltrato a los trabajadores de los medios estatales

La intervención de las señales estatales, prorrogada hasta 2027, concentra el control en nuevas autoridades y utiliza la supuesta “voluntariedad” del plan para imponer un ajuste brutal sobre quienes sostienen los medios públicos. La combinación de salarios congelados y retiros condicionados deja claro que aceptar la salida no es una elección libre: es la única forma de no quedar atrapado en un ingreso que ya no alcanza para cubrir necesidades básicas.

El impacto alcanza a toda la estructura: TV Pública, Radio Nacional, Paka Paka, Depor TV y Cont.ar. La política oficial combina coerción económica y amenaza de desvinculación, mostrando que los retiros no son voluntarios sino despidos encubiertos, que junto a la pérdida de poder adquisitivo configuran un verdadero calvario laboral.