Aterciopelados: “La música es un arma muy poderosa”

Por: Nicolás Peralta

A 30 años de "La pipa de la paz", su álbum más influyente, el grupo vuelve sobre su historia y su presente. Este domingo se presenta en el Teatro Vorterix.

Luego de tres años, Aterciopelados regresa a Buenos Aires. Se presenta en Vorterix el domingo, en el marco de una celebración: los 30 años de La pipa de la paz, el disco que marcó un punto de inflexión para la banda liderada por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, y que la convirtió en la primera agrupación colombiana nominada a un Grammy en la categoría de Mejor Álbum Latino Alternativo.

“Es muy lindo recordar este disco, por lo que significó. Ya lo hicimos con El dorado el año pasado, pero La pipa de la paz fue algo especial. Se nos olvidaron varias canciones. Es un disco que, desde su contenido, tiene aspectos interesantes. Por un lado, está lleno de ‘no’. Hay mucha rebeldía: ‘no dañaré mi silueta con un bebé’, ‘no tengo pelos en la lengua’, ‘no necesito su aprobación’, ‘no más de darle a ese gatillo’. Pero, por otro lado, aparecen afirmaciones hermosas, como ‘Buena estrella’ y ‘La voz de la patria’. Me gusta ese contraste: Buitrago es más optimista y constructivo, y yo más insegura. Entonces se cruzan esas dos energías desde el comienzo. Está la oscuridad, la crítica, y después la luminosidad”, dice Echeverri.

El tango dice que 30 años no es nada. Para ellos sí lo es. “Treinta años es mucho tiempo. Algunas canciones quedaron olvidadas y ahora las retomamos. Las actualizamos y volvemos a ese momento en el estudio, a todo el trabajo con Manzanera en Londres. Fue muy lindo reencontrarnos con ese disco y con ese mensaje, por lo que significa La pipa de la paz hoy”, cuenta Buitrago. También señala que varias letras mantienen vigencia. “Por ejemplo, ‘Quemarropa’. Cuando la escribí hablaba de lo que pasaba en Colombia. Eso sigue. Y ahora el mundo está más violento que entonces. Es un buen momento para cantar sobre la no violencia”.

“A nosotros nos encanta escribir canciones, es nuestro oficio, pero es caro y no siempre hay atención. La gente quiere oír lo mismo. Entonces celebrar un disco viejo puede ser una buena estrategia para, después, proponer algo nuevo”, dice Echeverri.

Editado en 1996, La pipa de la paz consolidó el lugar de Aterciopelados en el rock latino y amplió su proyección internacional. Parte de ese recorrido reciente incluye su participación en el formato Tiny Desk de NPR. “Fue una experiencia muy buena. Siempre estuvo cerca, pero no se concretó antes. Es un espacio donde conviven bandas nuevas y consagradas, con un foco puesto en la esencia. Casi sin producción. Obliga a salir de la zona de confort: no hay escenario ni apoyo técnico. Es mínimo, pero muy potente”, explica Buitrago.

Por estos días definen la lista del show. Tocan el disco completo y suman algunas canciones que, como dice Echeverri, “no se pueden dejar afuera”. Después de Genes rebeldes, que los llevó de gira por Estados Unidos y Canadá, el grupo lanzó un nuevo sencillo: La teta pirata. La canción surge a partir del diagnóstico de cáncer de mama que recibió Echeverri a fines de 2024. Tras la operación, decidió transformar esa experiencia en música. Fiel a su estética, el tema cruza ranchera y milonga, y suma elementos del vals latinoamericano, el bambuco colombiano, el huapango y la chacarera. En lo lírico, continúa su línea crítica sobre los mandatos en torno al cuerpo y la juventud.

“Es una canción que escribí recién operada. En ese momento la guardé porque estábamos con Genes rebeldes. Meses después la retomé y sentí que tenía algo. Yo siempre escribo desde el cuerpo de una mujer. Hablo de lo que nos pasa, de la violencia, de los mandatos. Escribir sobre la enfermedad sigue ese camino: desarmar estereotipos, cuestionar esa idea de cómo tiene que ser una mujer”, dice Echeverri.

Para la cantante, el contexto actual refuerza esa mirada. “Las redes, los teléfonos, el algoritmo imponen modelos irreales. Es el reino de la apariencia y eso trae problemas: trastornos alimenticios, bullying, incluso suicidios. Mis canciones funcionan como una defensa. La música te acompaña todo el día: lo que escuchás también te forma”.

Buitrago suma una mirada crítica sobre ciertos discursos dominantes. “Hay canciones que hacen apología de la violencia, del consumo o de la cultura narco. Eso es peligroso. La música es un arma muy poderosa: puede construir o destruir. Nosotros apostamos a lo contrario, a algo más consciente”.

Aterciopelados

La banda colombiana celebra 30 años de La pipa de la paz. Domingo a las 21 en Teatro Vorterix, Av. Federico Lacroze 3455.

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