La expresidenta chilena Michelle Bachelet afirmó que continuará con su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas con el apoyo de Brasil y México, después de que el nuevo jefe del Ejecutivo chileno, el ultraderechista José Antonio Kast, le haya retirado este martes el apoyo previamente manifestado por su antecesor en La Moneda, el progresista Gabriel Boric.
«Agradezco el apoyo y la confianza que el Estado de Chile manifestó inicialmente al presentar públicamente esta candidatura el pasado mes de septiembre y formalizarla en el mes de febrero», declaró Bachelet en un comunicado difundido por la oficina de la expresidenta en el que aseguró entender «que las definiciones de la política exterior pueden variar con las nuevas administraciones». «En mi calidad de exjefa de Estado, observo esta determinación como parte de las prerrogativas de quien hoy encabeza el Gobierno, aunque mi visión de Estado sea distinta», señaló.
“Hemos llegado a la convicción de que el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”, señaló la cancillería chilena en un comunicado en que matizó sus razones para retirar el apoyo.
Lamento que el gobierno no haya entendido que la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU es una candidatura de Chile. Mal por el gobierno; jugaron a la barricada política, jugaron a la exclusión de una mujer que tiene una trayectoria internacional notable.
— Iván Flores García (@ifloressenador) March 24, 2026
Realmente lamentable! pic.twitter.com/9n2DnmeLG5
El Ejecutivo de Kast, cuya visión política se ubica en las antípodas de Bachelet, concluyó que, “en consideración a la trayectoria de la expresidenta Bachelet y en el caso de que ella decida continuar con su postulación, se abstendrá de apoyar a cualquier otro candidato en el proceso eleccionario”.
El presidente Kast, asumió la administración el 11 de marzo pasado y durante su campaña electoral, afirmó que evaluaría mantener o retirar el apoyo a la candidatura de Bachelet, que había sido respaldada por el Gobierno del expresidente, Gabriel Boric. Incluso se especulaba con una reunión entre Kast y el brasileño Lula Da Silva posterior a la asunción, que no ocurrió.
La confirmación oficial del retiro se produjo luego de una reunión a puertas cerradas entre el gobierno y Bachelet, cuyo contenido no trascendió. Sin embargo, la dirigente que fuera Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2018-2022) indicó que su «disposición a contribuir en este desafío permanece intacta». «Por ello, continuaré el trabajo conjunto con los gobiernos de Brasil y México, quienes han postulado mi nombre reafirmando la naturaleza colectiva de este proyecto», anunció.
Bachelet marcó distancias en su comunicado con la cosmovisión del Ejecutivo de Kast, remarcando que «históricamente, Chile ha buscado fortalecer el multilateralismo y ha sido capaz de trascender los ciclos políticos y las coyunturas». «El compromiso con la cooperación internacional, la promoción de la paz y los derechos humanos ha sido un sello que le ha dado prestigio y reconocimiento a nuestro país en el escenario global», agregó.
Desde esta perspectiva, la antigua presidenta chilena circunscribe su candidatura a secretaria general de la ONU en «una visión compartida sobre la necesidad de fortalecer el sistema internacional y de contribuir, desde América Latina, a una Organización de Naciones Unidas a la altura de los desafíos de nuestro tiempo».
De ser elegida para reemplazar al portugués António Guterres -quien concluirá su mandato el 31 de diciembre de 2026- en el liderazgo de la ONU, sería a sus 76 años de edad la primera mujer en desempeñar el cargo en los 80 años de vida del organismo y la segunda persona de Latinoamérica, dado que el peruano Javier Pérez de Cuéllar ocupó el puesto entre 1982 y 1991.
BB con Europa Press y NA