Encabezado por Juan Presas y Barbie Martínez, desde el pasado miércoles está disponible en plataformas el bello y contundente The Blues Sessions, un proyecto dedicado exclusivamente al blues en sus diferentes formas y estilos. En notables interpretaciones (que lo son porque suenan todas como una formación que toca siempre junta) aparecen Duke Ellington, Horace Silver, Charles Mingus y George Gershwin, entre otros. Y si las interpretaciones son notables, los arreglos, a cargo de Presas, son prodigiosos.
-¿Cómo surgió la formación?
-Fue Juan Presas quien lideró este proyecto. Él tuvo la idea inicial de abordar este repertorio y convocó a los músicos. Afortunadamente, todos son músicos con los que vengo cantando desde hace muchos años. Lo que lo hace realmente especial es su tamaño: somos ocho músicos. Además de haber seleccionado un repertorio muy específico de blues, en el que cada tema es diferente, contamos con arreglos excepcionales realizados por Juan. Esa es otra gran clave de la singularidad del disco. Tener cuatro instrumentos de viento le da a la música una impronta única, una sensación de fiesta, por así decirlo. Es muy distinto a mi disco anterior, que era un trío íntimo con contrabajo, guitarra y voz. En este caso, al ser un grupo más grande, pasan muchas más cosas; hay diferentes voces y matices porque cada arreglo está construido pensando en quién lo interpreta. Es algo más rico a nivel sonoro, como una comida más condimentada.
-¿El repertorio también lo seleccionó Presas?
-Lo elegimos entre los dos. Por un lado, queríamos interpretar canciones que nos gustaran. En el caso de Juan, como él sería quien imaginara los arreglos, necesitaba canciones que lo inspiraran para escribir algo que pudiera visualizar con todos esos instrumentos. Por otro lado, Juan me consultó sobre el repertorio de blues que yo ya tenía, ya que la idea era que cada tema fuera diferente, más allá de que el hilo conductor es que todos son blues. Y, en ese proceso, también me propuso temas nuevos.

-Al escuchar el material, la sensación es la de un disco de «grandes ligas», por decirlo así; de excelencia. ¿Sintieron ese nivel durante el proceso?
-Me siento muy cómoda trabajando con estos músicos porque son todos súper profesionales, con muchísima experiencia. Además, los conozco desde hace años, lo que hace que la experiencia sea súper enriquecedora. Los cuatro instrumentos de viento (trompeta, trombón, saxo alto y saxo tenor) han trabajado mucho juntos, se conocen muchísimo. Más allá de la excelencia individual, que es enorme, hay códigos establecidos.
-¿Ya hay una fecha definida para la presentación oficial?
-La presentación en vivo, por ahora, no está cerrada. Tenemos un par de fechas en mente, pero mover un grupo de ocho músicos no es tan fácil como hacerlo con un trío. En breve tendremos una fecha confirmada.

-¿Y a vos qué te dio este disco a nivel personal?
-Siempre que atravieso un proyecto discográfico aprendo un montón de cosas. Cada disco es diferente y plantea desafíos distintos. En este caso, al estar bajo la dirección de Juan, fue muy enriquecedor seguir sus indicaciones. Yo suelo liderar mis propios proyectos y cantar más libremente lo que quiero, pero aquí hubo arreglos que respetar y una dirección clara que seguir. Ponerse en manos de alguien, respetar indicaciones y tratar de que todo suene lo mejor posible fue un gran aprendizaje.
-¿Aprendiste algo nuevo sobre tu interpretación o tu voz?
-Sí. Aunque canto desde hace muchísimos años y lo tengo muy naturalizado, hay un par de temas específicos que me hicieron repensar la manera de usar mi instrumento. Canciones como Stolen Moments y Goodbye Pork Pie Hat son más instrumentales o diferentes de una canción típica, con melodías más complejas. En Stolen Moments, por ejemplo, tengo que estar totalmente pegada a la trompeta. Es una manera de cantar más instrumental que no suelo abordar con frecuencia. Eso me permitió descubrir una nueva faceta de mi voz para seguir profundizando.
-En un momento como el actual, juntar a tantos músicos para un proyecto es, por lo menos, extraño.
-Sí -ríe-. Es un proyecto que me hace sentir súper bien. Es difícil llevar adelante un grupo tan grande, conseguir que músicos increíbles participen y tener arreglos tan preciosos hechos especialmente para un disco en el que cantás. Para mí es un honor y una alegría enorme. Grabar grupos tan grandes tampoco es fácil. Siento que es un disco muy especial y estoy muy agradecida. Juntarse para hacer esto es casi una fantasía. Es algo muy feliz, muy lindo. Que se dé todo, que las cosas encajen. Hay que apostar a las cosas que hacen bien al alma, ¿no? O sea, la ternura, la conexión con la música, con el arte, con todo lo transformador que es a nivel espiritual; seguir apostando por esas cosas. Por eso, para mí, que soy cantante, la cultura y la música son tan importantes. Hacen bien al alma.
Barbie Martínez – The Blues Sessions
Proyecto dedicado exclusivamente al blues en sus diferentes formas y estilos. Temas de Duke Ellington, Horace Silver, Charles Mingus y George Gershwin. Barbie Martínez (voz), Sergio Wagner (trompeta), Gustavo Musso (saxo alto), Juan Presas (saxo tenor y arreglos), Juan Canosa (trombón), Pablo Raposo (piano), Mauricio Dawid (contrabajo) y Bruno Varela (batería).
