Mañana la UBA le entregará el título de Doctor Honoris Causa por su trabajo de acercamiento entre pueblos en conflicto a través de la música.
La decisión de este reconocimiento provino del Consejo Superior de la institución en función de »la importante trayectoria artística del músico y a su compromiso con los grandes problemas de la sociedad actual, buscando diferentes formas de promoción del diálogo y la paz entre los pueblos palestino e israelí».
Por su trayectoria, diversas instituciones lo han propuesto como candidato para recibir el premio Nobel de la Paz. Uno de los puntos culminantes de su acción pacifista fue la creación junto con el intelectual palestino Edward Said, en 1999, de un taller para jóvenes músicos de Israel y otros países de Medio Oriente: el West-Eastern Divan. El objetivo era no sólo contribuir al crecimiento musical de los participantes del taller, sino también propiciar la convivencia y el intercambio entre jóvenes pertenecientes a culturas en conflicto. Se constituyó así la West-Eastern Divan Orchestra (Orquesta del Diván de Oriente y Occidente) nombre inspirado en un libro de poemas de Johann Wolfgang von Goethe. «La razón por la que hemos llamado así a esta orquesta explicaron oportunamente sus fundadores proviene del hecho de que Goethe fue uno de los primeros alemanes verdaderamente interesado en otros países ya que empezó a aprender árabe con más de 60 años.»
El Taller del West-Eastern Divan vuelve a reunirse cada año en Andalucía con nuevos jóvenes que realizan un plan de trabajo intensivo que incluye, además del entrenamiento musical, la discusión de los puntos de vista de sus integrantes sobre el conflicto árabe-israelí. Cumplida esta instancia, la orquesta inicia una gira internacional.
Nacido en Buenos Aires en 1942, Barenboim es hijo de músicos, los pianistas Enrique Barenboim y Aída Schuster. Su debut musical se produjo cuando tenía apenas siete años. El talento que demostró en esa ocasión le valió la invitación del Mozarteum de Salzburgo para continuar sus estudios allí. Tres años más tarde tendría una participación consagratoria en el famoso festival de esa ciudad. Más tarde estudió con Nadia Boulanger, Ígor Markevitch y en la Academia de Santa Cecilia de Roma. Con sólo 20 años se lo disputaban las orquestas más prestigiosas del mundo e inició una carrera ascendente que nunca declinó.
Pese a su prestigio indiscutible como uno de los mejores intérpretes de Wagner, en 2001 la ejecución de una pieza de «Tristán e Isolda» en el Festival de Israel desató un escándalo ya que su actitud desafiaba el boicot oficial a ese compositor alemán. La comisión de Cultura del Parlamento recomendó declararlo persona non grata «hasta que nos se disculpe públicamente por haber ejecutado allí una obra del compositor favorito de Adolf Hitler». Barenboim no sólo no renegó de su actitud, sino que continuó bregando por el acercamiento de los pueblos a través de la música.
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