En la Argentina de Javier Milei el consumo viaja a dos velocidades, como la economía. Por un lado, los sectores de la población con mayores ingresos dinamizan las compras de bienes de una amplia gama de productos de vida útil durable y de menor frecuencia de consumo.
Por el otro, la enorme mayoría de la población lucha para llegar a fin de mes, y se endeuda con bancos, aplicaciones, prestamistas, familiares, amigos y hasta comercios de barrio para realizar gastos elementales, como la compra del alimento diario y otros productos de primera necesidad que caen en el cuadro general de las ventas minoristas.
La brecha tiene historia en la administración libertaria, pero los analistas advierten tensiones nuevas en el horizonte y aconsejan volantazos políticos para evitar un final cantado. Mientras los sectores económicamente más favorecidos aprovechan el dólar barato, el cansancio de las mayorías, generado por la caída del salario y agravado por el miedo al desempleo y el aumento de la pobreza, se empieza a convertir en un problema difícil de evitar.

Durables arriba
El último informe de cuentas nacionales del Indec reveló que el consumo privado creció 1,7% en el cuarto trimestre de 2025 en comparación con el trimestre previo y 4,1% respecto del mismo período del año anterior. En particular se destacó el consumo de bienes durables y retrocedió el consumo masivo.
Informes privados indican que la tendencia sigue en lo que va de 2026, aunque aparecen heterogeneidades. El patentamiento de autos trepó un 4,9% en el primer bimestre del año, tras un 2025 con un crecimiento del 44,2 respecto a 2023. En el mismo período la venta de motos subió 38,1 por ciento.
En 2025 también resaltó el nivel de las escrituras de propiedades, que aumentaron 26,8% en un año. En lo que va de 2026, sin embargo, la actividad se mueve en otro sentido: en febrero cayó 17 por ciento. Lo mismo pasó con los viajes al exterior, que en febrero cayeron 10,7 después de un 2025 con aumento del 38,6% anual.
Como dato adicional, Atlas Intel registró en marzo una caída de la confianza del consumidor del 32,2% que afectó las perspectivas económicas para el próximo semestre, en particular la intención de compra de bienes durables.

¿Mucho mejor?
El gobierno se apoya en los datos positivos y celebra que el consumo crece gracias a la orientación de su política económica. Sin tomar nota de las moderaciones del comienzo del año, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, se subió a los datos positivos de 2025 cuando señaló en una entrevista que “el PBI creció 10,3% desde 2023 y el consumo privado está en niveles récord. Pero hay un cambio, porque se compran bienes durables, como autos, casas, electrodomésticos o se hacen viajes. Hay mucha gente a la que le está yendo mucho mejor”, confió.
En cambio, sobre la situación de la inmensa mayoría de la población, tapada de deudas para llegar a fin de mes, el funcionario se definió escéptico: “No creo que haya mucha gente que esté peor. En menos de dos años se estabilizó la macro y se duplicó el crédito a familias y empresas. Esto va a mejorar y lo verán aquellos sectores que no están sintiendo esa tracción”, aseguró.
En la misma semana se supo vía la consultora Scentia que las ventas de los supermercados cayeron 4,6% en el primer bimestre y que los despachos de los autoservicios independientes se contrajeron 4% en el mismo período. Además, las farmacias vendieron un 2,4% menos. Esos indicadores pasan de largo en el análisis del gobierno y completan el cuadro de las dos velocidades de la demanda local.
Esta conformidad del gobierno anticipa una acentuación de las contradicciones del plan oficial. La consultora PxQ planteó como desafíos para los próximos meses a la inflación; la continuidad del ajuste y de la contracción; las importaciones y el tipo de cambio: y, sobre todo, la caída del empleo y el estancamiento del salario en un cuadro de elevados niveles de malestar social.
Ese temor social a la pérdida del empleo con un gobierno que no hace nada para contener a los desplazados del mercado laboral, gana terreno en el debate económico, con propuestas de golpes de timón para evitar un agravamiento del cuadro general.
El economista Federico Poli, de la consultora Sistémica, destacó la estabilización macro pero tomó distancia de la continuidad a rajatabla que propone el Ejecutivo. En cambio, propuso resetear el programa económico en un sentido productivo con disciplina macro. Entre otras posibles medidas, valoró una actualización del dólar, acumulación de divisas, fomento del crédito productivo y medidas de comercio exterior que protejan a la industria nacional.