La noche de los Grammy 2026, celebrada este domingo 1° de febrero en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, quedará marcada por la consagración de Bad Bunny como una de las figuras centrales de la ceremonia y por el peso político de sus discursos, que trascendieron ampliamente el plano musical. El artista puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio fue uno de los grandes ganadores de la gala y utilizó cada una de sus apariciones en el escenario para fijar una posición clara frente a las políticas migratorias de Estados Unidos.

Bad Bunny obtuvo dos galardones clave durante la ceremonia. Primero fue distinguido en la categoría Mejor Álbum de Música Urbana por Debí tirar más fotos, y más tarde alcanzó un hito histórico al convertirse en el primer artista en ganar el premio a Álbum del Año con un disco grabado íntegramente en español. La victoria fue leída por buena parte de la prensa internacional como un reconocimiento al alcance global de la música latina y, en particular, al impacto cultural del artista.

Bud Bunny, el gran ganador de los Grammy y su contundente discurso: "No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y estadounidenses”
Bud Bunny y un mensaje elocuente.

Al recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, Bad Bunny inició su discurso con una frase que generó una ovación inmediata en el auditorio: “ICE, fuera”. A continuación, profundizó su mensaje: “No somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas. Somos humanos y somos estadounidenses”. El pronunciamiento, directo y sin rodeos, fue interpretado como una condena explícita a las redadas y políticas del Servicio de Control de Aduanas e Inmigración, en un contexto de creciente tensión social en Estados Unidos.

Bunny contra el odio

Lejos de limitarse a una denuncia puntual, el músico amplió su reflexión hacia un plano más general. “Sé que es difícil no odiar hoy en día”, dijo desde el escenario. “El odio se vuelve más poderoso con más odio. Lo único más poderoso que el odio es el amor. Por eso, por favor, tenemos que ser diferentes”. El auditorio respondió con aplausos prolongados, confirmando el impacto del mensaje.

Más tarde, al aceptar el premio a Álbum del Año por Debí tirar más fotos, Bad Bunny volvió a referirse a su identidad y a la dimensión simbólica del reconocimiento. Agradeció a su equipo, a su familia y a Puerto Rico, y dedicó el galardón “a todas las personas que tuvieron que dejar su tierra para perseguir sus sueños”. En ese momento subrayó que el premio no era solo personal, sino representativo de una comunidad históricamente relegada dentro de la industria musical global.