El juicio de la denominada Causa Cuadernos sumará la semana entrante dos testimonios centrales sobre el origen de la denuncia. Se trata de Diego Cabot, periodista de La Nación, y de Jorge Bacigalupo, el expolicía que le dio las anotaciones en 2018, que luego derivaron en la revelación del caso.

El Tribunal Oral Federal N°7 escuchará el martes a Cabot. Su testimonio es clave. Fue quien el 23 de octubre de 2019 le entregó al fiscal Carlos Stornelli seis de los cuadernos con anotaciones sobre supuestos pagos millonarios de empresarios a funcionarios kirchneristas, que son la base del expediente.

Esos registros habían estado en manos del periodista durante los primeros meses de 2018, cuando se los dio su vecino Bacigalupo, que era amigo de Oscar Centeno, exchofer del Ministerio de Planificación, sindicado como el autor de las anotaciones. Tiempo después, Cabot volvió a recibir ese material de manos de una persona con la que supuestamente se encontró en la vía pública.

No será el martes la primera vez que su nombre se mencione en el juicio que llevan los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli.

Es que la defensa de la expresidenta Cristina Kirchner, a cargo de los abogados Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, señaló enfáticamente los intercambios que tuvo el periodista con Bonadío y Stornelli en los albores de la causa. En febrero, durante una audiencia, Beraldi sumó esa circunstancia al listado de irregularidades procesales para pedir la nulidad del juicio, algo que fue rechazado.

En esa oportunidad, el abogado mostró un fragmento del documental de La Nación sobre el caso Cuadernos, donde aparece Cabot relatando su primer contacto con Stornelli, cuando le pidió reunirse en un bar de Palermo para contarle la información que había conseguido. A su vez, exhibió ante las partes artículos periodísticos en los que Cabot contó detalles sobre sus encuentros con Bonadío y el mecanismo montado para torcer las declaraciones de los imputados.

Cabot y Bacigalupo declaran en el juicio de los cuadernos y hay expectativa en las defensas

El factor Bacigalupo

Uno de esos artículos fue publicado a propósito del fallecimiento del entonces juez (Bonadío), en febrero de 2020. En esa nota, el periodista contó que se vio tres veces con él, y que la última fue el 30 de julio de 2018, horas antes de que estallara públicamente el caso. Ese día, recordó, Bonadío le contó que la investigación avanzaba bien, pero que les faltaba acreditar cómo habían llegado a sus manos los cuadernos. Según el periodista, el magistrado veía venir una lluvia de cuestionamientos de las defensas y quería estar preparado.

En ese contexto, el periodista recordó que Bonadío fue al grano y le preguntó cómo era su relación con la fuente que le dio el material, a la que querían llamar a declarar. “Se lo pide usted o lo intentamos nosotros”, le dijo el magistrado al periodista. Ese intercambio está narrado en la nota titulada “Claudio Bonadío fue una pieza clave en una investigación que hizo historia”, del 5 de febrero de 2020, aún disponible en la web.

Unos días después, Bacigalupo, la fuente con la que había trabajado Cabot, se presentó a declarar en Comodoro Py. Este expolicía -cuyo primer acercamiento al periodista fue para que le firmara uno de sus libros- está citado para declarar como testigo en el juicio el próximo jueves 7 de mayo.

Cabot y Bacigalupo declaran en el juicio de los cuadernos y hay expectativa en las defensas

Recuerdo de las presiones

Entre las defensas hay ansiedad por escuchar al periodista. En parte porque además de haber sido quien sacó a la luz el caso, una vez que Bonadío y Stornelli avanzaban en la causa, escribió artículos en los que detalló cómo era el mecanismo empleado por los investigadores para lograr que los imputados confiesen haber pagado. A esta altura, el mecanismo es conocido: tenían que arrepentirse, admitir pagos a funcionarios y a cambio evitaban la detención.

En el artículo titulado “Cómo fue la negociación secreta para lograr los primeros arrepentidos”, Cabot relató que “el juez y el fiscal presionaron a los imputados con la certeza de que permanecerían encarcelados y así lograron la confesión”. Resulta asombroso el nivel de coincidencia entre esa descripción y algunas de las declaraciones de empresarios que se escucharon en las últimas audiencias del juicio.

Entre las declaraciones de empresarios que relataron presiones para admitir pagos a funcionarios kirchneristas, se destacan:

– Gerardo Ferreyra (Electroingeniería): “Cuando me llevan a declarar me recibe el fiscal Carlos Stornelli, que me dice ‘quiero ser muy claro y explicarte las reglas del juego: si te arrepentís, te vas con tu compañera y tus hijos. Si no te arrepentís, lamentablemente vas a tener que ir a la cárcel”.

– Mario Rovella (Constructora Rovella-Carranza): “Me vi obligado a reconocer el 1 de marzo del 2019 en la indagatoria ante el doctor Bonadío porque me encontraba en una situación de coacción psicológica, de ser injustamente privado de la libertad. Ese dinero que me obligué a reconocer no existió. (…) Si no declaraba, me privaban de la libertad, y la única forma de salir era arrepentirse”.

– Guillermo Escolar (Cleanosol): “Yo no estaba dispuesto (NdR: a quedar preso). Vimos que a medida que pasaban las semanas el mensaje era cada vez más claro y no quisimos correr ese riesgo”.

Minutos antes había enumerado casos de empresarios que quedaban libres tras declararse como arrepentidos.

Este mes, además de Cabot y Bacigalupo, declararán otros 41 testigos. Todos deberán hablar bajo juramento de decir la verdad.