Hace exactamente un cuarto de siglo, pocos meses antes de la debacle económica de fines de 2001, una película argentina dirigida por un desconocido cineasta de tan solo 25 años llegaba de sorpresa al Festival de Cannes y se presentaba en la sección Una Cierta Mirada. Ese realizador se llamaba Lisandro Alonso y su ópera prima, La libertad. Convertida con el paso del tiempo en una de las películas clave de la renovación del cine nacional —es, sin duda, uno de los clásicos del llamado Nuevo Cine Argentino—, aquella película tiene ahora una secuela llamada La libertad doble que llega también al mismo festival.
¿Las diferencias? Que el realizador hoy es un consagrado en el mundo del cine de autor —además de estas dos, sus otras cinco estuvieron también en Cannes incluyendo Liverpool, Jauja y Eureka—, que ya no tiene 25 años sino 50, y que el cine nacional, más que pasar por una etapa de gloria, está en uno de sus peores momentos históricos.

Pero Alonso resiste con lo suyo y tras un par de películas más grandes, internacionales y con Viggo Mortensen entre sus protagonistas, vuelve a los orígenes: al campo, a su hachero y a su rutina de siempre.
En La libertad doble, presentada ahora en la sección Quincena de Cineastas, Alonso le suma un problema a Misael (Misael Saavedra), su protagonista: su hermana Catalina (la actriz chilena Catalina Saavedra), que vive hace años en un psiquiátrico, será externada ya que el hospital cerrará por falta de presupuesto. Y en medio de esa situación propia de la Argentina de Javier Milei, Misael deberá aprender cómo vivir y seguir trabajando en compañía de esta mujer que no sabe nada de rutinas ni de convenciones.

Con excelente recepción en su sección —y una de las mejor calificadas de todo el festival—, el film de Alonso lo confirma como uno de los grandes autores internacionales en continuar trabajando en un tipo de cine de observación, silencios y de paciente construcción de un mundo a partir de detalles que se acumulan. Más directamente crítica y política que anteriores films suyos, La libertad doble propone a su vez reapropiarse de esa palabra tan mal utilizada en estos últimos años políticos, devolviéndole su contenido ético y espiritual completamente alejado de cualquier relación con el mercado.
Otras ovaciones en Cannes
Por fuera de la presencia argentina, el Festival de Cannes sumó en competición algunos títulos que fueron mejor recibidos que los que se vieron en los primeros días. Uno de ellos es el estadounidense James Gray, que llegó aquí con Paper Tiger, una mezcla de policial y trágico drama familiar de época que tiene como protagonistas a Adam Driver, Miles Teller y Scarlett Johansson.
La película transcurre en las afueras de Nueva York en 1986 y se centra en dos hermanos que se meten en peligrosos negocios con la mafia rusa y terminan corriendo inesperados peligros. Se trata de un policial clásico, potente y angustiante del director de Ad Astra, que se ubicó rápidamente entre lo más exitoso en las encuestas que aquí se hacen.

Otro film que tuvo una excelente recepción aquí es All of a Sudden, del realizador japonés Ryusuke Hamaguchi, conocido por Drive My Car. Este film de más de tres horas de duración pone el eje en la relación entre una doctora francesa (Virginie Efira) que dirige un geriátrico y una directora de teatro japonesa (Tao Okamoto), enferma de cáncer, con la que entabla una casual amistad que la lleva a integrarla al trabajo en la clínica.
En un film de largas conversaciones y profundas disquisiciones filosófico-políticas, el realizador japonés plantea el conflicto que se presenta en el geriátrico cuando quieren cambiar el sistema de trato de los pacientes por uno más humano y sensible pero quizás menos rentable.

Javier Bardem tiene todas las fichas para quedarse con varios premios a la actuación de este año en Cannes gracias a su trabajo en El ser querido, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, el realizador español de As bestas y creador de la serie Los años nuevos. Bardem encarna a Esteban Martínez, un cineasta español de prestigio que vuelve a su país para filmar una nueva película con la intención de que su hija, Emilia (Victoria Luengo), sea una de las protagonistas. El problema es que hace años que no habla con ella ya que comparten un pasado complicado.
El film español trabaja un tema muy similar al de la reciente Valor sentimental solo que lo pone en el contexto del complicado rodaje en el que ambos trabajan en medio de un paraje desértico. Allí resurgirán los problemas entre ambos, Esteban mostrará su lado más oscuro y la filmación se volverá caótica también para el resto del equipo. Se trata de una película intensa y por lo general bien lograda en la que se lucen, principalmente, sus dos protagonistas.

Por último, Gentle Monster es una película austríaca, dirigida por Marie Kreutzer, que se centra en una pareja cuya vida en apariencia tranquila y con su hijo se sacude de un día para el otro cuando llega la policía a investigar al marido por supuesto tráfico de pornografía infantil. ¿Se trata de un error, una confusión o el hombre es de verdad un pedófilo?
Kreutzer cuenta la historia a partir del punto de vista de su esposa (la actriz francesa Léa Seydoux), que va tratando, con sus idas y vueltas, de decidir y determinar si su marido dice la verdad o si todo este tiempo vivió al lado de un monstruo. Inquietante y duro, se trata de un drama que se pregunta hasta qué punto conocemos a las personas que tenemos cerca. Y la respuesta que ofrece no genera ninguna tranquilidad. Más bien, todo lo contrario.
El Festival de Cannes ya atravesó su primer fin de semana fuerte y entra en su segunda mitad, en la que se esperan películas de nombres tales como Pedro Almodóvar, Bruno Dumont, Cristian Mungiu y Laszlo Nemes, entre otras figuras del cine de autor. A falta de estrellas de Hollywood —además de los protagonistas de Paper Tiger anduvo por acá John Travolta presentando su opera prima como director, que no tuvo una buena recepción crítica—, Cannes vive del cine independiente y de arte. La alfombra roja tendrá menos fotógrafos a los gritos pero, en esas circunstancias, muchas veces el que sale favorecido es el cine.
* Enviado especial