El fuego cruzado entre el gobierno nacional y la industria continúa esta semana, después del ataque de la semana pasada del presidente, Javier Milei, al presidente de Techint, Paolo Rocca, y de la respuesta de esa empresa, las más importante del país.

Este lunes el ministro de Economía, Luis Caputo, criticó los precios de la industria nacional y respecto de los de la indumentaria en particular, los calificó de “un robo”.

El presidente de la Cámara de la Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher, respondió en una nota en Radio con Vos que el gobierno tiene responsabilidad en la formación de los precios del sector mediante la alta tasa de interés

Caputo ofreció una entrevista a Radio Mitre en la que disparó varias frases que enfurecieron a los industriales.

Entre otras, lanzó que “nunca compré ropa en la Argentina, porque es un robo” y atribuyó el encarecimiento a un modelo político que “protegió durante años a la industria local sin que esa protección se tradujera en beneficios para los consumidores”. 

Los precios de la ropa desaceleraron a partir del año pasado como consecuencia del enfriamiento de la economía después de varios años en los que, pese a que la industria gozaba de beneficios, el valor de la ropa crecía por encima del promedio de la inflación.

Caputo agregó una hipótesis polémica: “Si los argentinos hubieran destinado menos recursos a pagar ropa y calzado, podrían haber destinado ese dinero al consumo de otros rubros”, consideró. 

Los números de ventas de la indumentaria fueron negativos durante 2024 y en 2025 tuvieron un único bimestre en positivo en el tramo febrero-marzo (1,2%)., tras lo cual volvió a la zona roja y mantuvo esa tendencia negativa, por lo que no es cierto que los argentinos destinaron más recursos a ropa y calzado.

En la última encuesta de la CIAI, siete de cada 10 industriales de la indumentaria reportaron caídas de sus ventas y la mayoría señaló a la falta de demanda como problema principal del sector. 

En cambio, es más fácil de probar que el consumo cayó por el derrumbe del poder adquisitivo del salario, que en pocos años pasó de ser el más alto en dólares a nivel regional a ser el más barato de la nómina.

Otro aspecto que se puede probar con facilidad es la presión de los servicios que aumentan con autorización del gobierno y que desde la asunción de Javier Milei se encarecieron casi un 500% impactando inevitablemente en el poder de compra de las familias. Lo mismo pasó con los alquileres, que hoy representan entre el 40% y el 50% de los ingresos de los inquilinos.