“Me escribió cartas sobre mis libros; divertidas, locas, fascinantes que tuve que responder.  Nos   escribimos de ida y vuelta, Hizo que mis cartas fueran igual de locas, y me encantó escribirle. Era divertido, era fácil. Todas palabras. Amo las palabras-

Un día, de la nada,  me escribe: `Voy a verte. Llego de Florida en avión´. Me dio miedo. Había sido un simple jugar con las palabras, ahora una persona, una poeta loca de Argentina, volaba hacia mi vida, desordenándome. ¿Qué voy a hacer con ella? ¿Qué le digo?, ¿Qué quiere de mí?”

Ursula K. Le Guin entre mediados de los 70 hasta parte de  2009. Luego, “sus cartas comenzaron a espaciarse –dice Bellessi- y un día dejaron de llegar para siempre. Ursula murió nueve años después, aunque aún yo sigo esperándola”.

Bajo el título “Traduciendo a Diana” por Úrsula se abre Las gemelas,  El sueño, un libro que reúne las cartas que intercambiaron la poeta argentina Diana Bellessi y la estadounidense Ursula K. Leguin entre mediados de los 70 hasta parte de  2009. Luego, “sus cartas comenzaron a espaciarse –dice Bellessi- y un día dejaron de llegar para siempre. Ursula murió nueve años después, aunque aún yo sigo esperándola”.

Cartas entre  “una poeta loca de Argentina” y Ursula K. Le Guin

De esas cartas surge  Las gemelas,  El sueño. La nueva edición, bilingüe está corregida y aumentada. En ella se agregan dos prólogos respectivamente de ambas autoras e incluye los libros de poemas Crucero Ecuatorial  y Tributo del mudo de Diana Bellessi traducidos  al inglés por Le Guin y Días de seda de Le Guin traducida al español por Bellessi. Se suma, además, una entrevista a Le Guin realizada por Bellessi aparecida en la revista el Péndulo Nº 3, segunda época, Buenos Aires 1981.

En la nota de la tercera edición, Bellessi cuenta cómo se desarrollaron los encuentros entre  ambas. “Después de escribirnos una carta por semana quise conocerla en un viaje que hice a los Estados Unidos  por una beca-dice- y tras mantener un largo no  (ella estaba convencida de que el encuentro real iba a ser decepcionante) finalmente me dijo que sí fuera a visitarla cuando le envié las fotos de Borges. Nunca supe qué vio en esas fotos, pero algo la decidió».  «

«Todavía recuerdo el momento en que llegué a Oregon  después de un interminable viaje lleno de desvíos, y ahí estaba con Charles, su esposo, esperándome. Nada de ese encuentro me decepcionó, como si nos hubiéramos conocido mucho tiempo atrás, al verla con su melenita de príncipe valiente y al escuchar su forma de imitar los cuervos como nadie mientras íbamos en coche camino a su casa”. (…)

Cartas entre  “una poeta loca de Argentina” y Ursula K. Le Guin

Foto: Diego Martinez @@ildieco_diegomartinezph
Cartas entre  “una poeta loca de Argentina” y Ursula K. Le Guin

“La segunda vez nos vimos en Oregon, y luego fuimos a Cannon Beach, donde tenían una pequeña casita. Cuando Charles  me llevó al aeropuerto desde Cannon Beach, porque Úrsula se quedaría sola por unos días, de pronto me vio llorar y me dijo: Van a volver a verse, van a volver a verse”, muy caroñosamente”.  

“Y volvimos a vernos, esta vez en Buenos Aires, cuando fui a encontrarnos con ella y Charles en la dársena B, en el acceso portuario Maipú, ubicado en Av. de los Inmigrantes  y Ramón Castillo. Por allí en un almacén de la villa miseria, le armé una caja con vino rojo, caña Mariposa, galletitas criollitas y mate cocido que Ursula recibió con aplausos,  También le  había llevado un gran ramo de jazmines.  Se fue a llevar todo al camarote del crucero y luego charlamos ahí por unas horas mientras tomábamos unos wiskies Buorbon que son los que más le gustan.”

Las cartas y el poder de la palabra

“Las cartas prosiguieron hasta el final” -continúa Bellessi- y mi amor por ella que sigue en mí”.

Si algo demuestra este libro es el poder de la palabra y de las cartas capaces de llevarlas a lugares lejanos. Una carta de una “poeta loca de Buenos Aires” escrita  sin conocer personalmente  a su destinataria fue capaz de lograr una comunicación profunda que desembocó en una amistad de 30 años.

Para muchos escritores como, por ejemplo, Julio Cortázar, las cartas constituyeron casi una actividad paralela al resto de los géneros que cultivó.

En el caso de Bellessi y Le Guin las cartas son, además, de una hermosa muestra de sus respectivas escrituras, un documento del acercamiento entre dos escritoras que vivían en distintos países, cada una ocupada en sus propias creaciones,  cada una escribiendo en su propia lengua, que conectaron  sus vidas a través del correo.

Cartas entre  “una poeta loca de Argentina” y Ursula K. Le Guin

Lejos de la conectividad inmediata que actualmente  hace posible la tecnología, las cartas, hoy un género en extinción,  tenían un valor agregado que en este momento  no es considerado como tal: el tiempo de la espera de la contestación, la ansiedad que la espera entraña y la alegría de recibir palabras  dentro de un sobre que han sido muy deseadas a través de los días.  Las cartas de los seres queridos, tanto las enviadas como las recibidas, solían guardarse en cajas como preciados tesoros. Su destino no era ir a la papelera que hoy hace desaparecer las palabras de cualquiera en un segundo.

Las Gemelas, el Sueño es sin duda,  una de las verdaderas joyitas editoriales publicadas a fines de 2025.