La investigación judicial sobre el patrimonio y los gastos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó este viernes un capítulo de alta tensión en los tribunales de Retiro. Vanesa Tossi, empleada del bróker que comercializó los vuelos privados a Punta del Este realizados en febrero pasado, prestó declaración testimonial ante el juez federal Ariel Lijo.

Bajo juramento, la testigo brindó una revelación que complica la situación procesal del funcionario: «Me pidieron que no lo facturara«, afirmó, en referencia con las gestiones para el traslado de la familia de Adorni hacia el Uruguay.

La declaración de Tossi no solo ratificó la existencia de los vuelos, sino que describió una mecánica de ocultamiento deliberado. Según el relato contenido en el expediente, la gestión se presentó inicialmente como un «viaje entre amigos», para luego revelar que los pasajeros eran el jefe de Gabinete y su entorno cercano.

Tossi, quien funcionó como nexo directo para coordinar horarios y pagos, aseguró que las directivas buscaban evitar la emisión de comprobantes legales, una maniobra que la Justicia investiga bajo la figura de dádivas e irregularidades en el financiamiento de actividades privadas de funcionarios públicos.

El momento de mayor dramatismo en Comodoro Py ocurrió mientras la testigo promediaba su declaración. Delante de los funcionarios judiciales, el teléfono de Tossi comenzó a recibir mensajes y llamadas de Marcelo Grandio, el periodista de la TV Pública señalado como el responsable material del pago de los traslados.

Los mensajes de Grandio complican a Adorni

«¿Vane, estás? ¿Te puedo llamar?«, rezaban los chats que quedaron registrados en la causa. La interrupción fue interpretada por los investigadores como un intento directo de interferencia, especialmente luego de que la testigo confesara que Grandio la había contactado previamente en un estado de marcado nerviosismo.

La declaración del piloto Agustín Issin, realizada el jueves, ya había direccionado las sospechas hacia Grandio como el pagador del paquete de vuelos adquirido el 9 de febrero. Con los nuevos elementos aportados por Tossi, la Justicia busca determinar si estos pagos constituyeron un intercambio de favores vinculados a la posición de Grandio en los medios estatales o si forman parte de un esquema de sobresueldos no declarados.

Mientras tanto, el entorno de Adorni —quien recientemente admitió la posesión de una segunda vivienda en Caballito no aclarada originalmente— enfrenta el desafío de explicar por qué se intentó eludir el registro contable de una operación que supera los 8800 dólares.