Al cumplirse el 50° aniversario del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura argentina, en la Casa de las Madres Línea Fundadora «Nuestros hijos, la vida y la esperanza», ubicada en la ex ESMA, se inauguró el viernes una muestra impulsada por la CGT sobre la resistencia de las y los trabajadores durante la dictadura cívico militar.
Se trata de cuatro nuevas salas ubicadas en el primer piso de la Casa que fueron restauradas para albergar documentos, fotografías, libros y objetos personales de algunos detenidos desaparecidos y referentes históricos del sindicalismo argentino; entre ellos, de Saúl Ubaldini, quien encabezó la primera huelga general en el año 1979 y fue el organizador de las multitudinarias marchas «Paz, pan y trabajo».

Durante el acto de presentación, uno de los oradores fue el propio secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, de quien dependerá la dinámica de la muestra permanente: «Había un vacío en la historia oficial sobre la lucha contra la dictadura, y no era casual: invisibilizar al movimiento obrero fue funcional a la imposición del modelo de hambre de Martínez de Hoz. No lo consiguieron», sostuvo.
«La propuesta busca visibilizar el rol de los trabajadores y trabajadoras y sus formas de organización, en un contexto en el que la última dictadura tuvo como uno de sus objetivos centrales desarticular esas experiencias colectivas. Pensada especialmente para las nuevas generaciones, cada año más de 10 mil jóvenes recorren este espacio, lo que refuerza el valor de la memoria como herramienta para comprender el presente. Intentamos recordar que el 62% de las personas desaparecidas registradas en el informe Nunca Más eran trabajadores y trabajadoras», informó la CGT en el comunicado oficial donde brindó detalles de la puesta.
La fotógrafa y activista Mónica Hasenberg participó de la inauguración de Resistencia de los trabajadores y trabajadoras organizados en la dictadura y su lucha por la recuperación de la democracia, tal el nombre de la exhibición: «Algunas de estas fotos de mi archivo se exhiben junto con otras que nos recuerdan cuánta lucha ha sido necesaria para recuperar la democracia el 10 de diciembre de 1983».

La muestra se puede recorrer por orden cronológico o por ejes temáticos como «De la resistencia a la recuperación democracia», «El proyecto económico de la dictadura» o «El golpe de Estado, control normativo y represión directa». Incluye más de 2000 documentos accesibles en pantallas interactivas, más de 1000 fotografías y archivos históricos de 20 sindicatos, además de testimonios en video de dirigentes, referentes sindicales y víctimas del accionar represivo de la dictadura.
La responsable de la puesta fue la cosecretaria de Derechos Humanos de la central sindical Maia Volcovinsky, quien recorrió la muestra antes de la inauguración junto a periodistas de distintos medios. “Esta muestra es el resultado del trabajo colectivo de más de 57 gremios que aportaron miles de documentos, fotografías y testimonios para reconstruir una historia profundamente dolorosa, pero también de organización y lucha», sostuvo. La dirigente del gremio de los judiciales recordó que la etapa previa al golpe había sido la de mayor participación de los trabajadores en el PBI el famoso fifty fifty, y en la Argentina había organizaciones que sostenían un proyecto».
Saúl Ubaldini tiene un lugar destacado dentro de la muestra. Su hijo donó elementos personales como la emblemática campera de cuero negra y una estatua en madera de San Cayetano, que pertenecía al dirigente cervecero.

La prueba documental accesible en las pantallas incluye piezas históricas como las actas de intervención de los sindicatos los pases a disponibilidad de trabajadores durante la dictadura, y disposiciones como la contabilización del patrimonio de los gremios para proceder luego a su apropiación.
Del acto de apertura participaron Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, dos de los triunviros de la CGT, el bancario Sergio Palazzo , el estatal Andrés Rodríguez (UPCN), Rodolfo Daer y Carla Gaudensi (Sipreba), entre otros. La anfitriona fue Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y Paula Maroni, directora de la Casa Nuestros Hijos, la Vida y la Esperanza.
“Hay que pensar que los 30.000 eran trabajadores, por eso es tan importante este convenio. Será un museo vivo. Nosotras ya pasamos la posta: está en los jóvenes. Pero aunque hoy nos acompañen los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie», cerró Taty Almeida.