Versiones periodísticas dieron cuenta de una supuesta convocatoria emanada directamente de la jefa del bloque de Senadores del oficialismo, Patricia Bullrich, dirigida a la conducción de la CGT para negociar el proyecto de“modernización laboral”.

La información publicada en el portal Infobae sostenía que el gobierno habría dado un giro hacia una posición de negociación con la CGT para lograr la aprobación de la norma el 10 de febrero y eludir la posibilidad de un paro que los miembros del triunvirato anunciaron en Plaza de Mayo el pasado 18 de diciembre.

Durante la semana entrante habría una reunión donde el gobierno buscaría alguna forma de edulcorar algunos de los puntos que interesan a la cúpula de la central obrera. Serían aquellos que involucran las diferentes formas de financiamiento de las organizaciones sindicales pero no los que refieren a la naturaleza colectiva de la negociación sindical. Tampoco los que implican una flexibilidad de las jornadas laborales y las vacaciones o el costo de las indemnizaciones.

Los límites del diálogo

Bullrich señaló a ese medio que “estamos escuchando a todos y las cosas que sean razonables y que vayan hacia el objetivo de que realmente haya un mercado laboral que crezca, las vamos a tomar. Somos abiertos y flexibles. Lo que no queremos es que todo quede igual. Eso seguro que no”.

Más en concreto, señaló que “el diálogo tiene que ser sobre la base de un cambio”.

Desde la CGT, sin embargo, negaron tajantemente a Tiempo que el oficialismo hubiera abierto un canal de diálogo para revisar algunos puntos del proyecto de reforma laboral que, además, ratificaron que rechazan en su totalidad.

Horacio Arreceygor, secretario de Prensa de la CGT electo en el último Congreso, señaló diplomáticamente que “la semana que viene vamos a tener algunas reuniones primero con los bloques propios y, luego, avanzaremos a ver si el gobierno nos convoca. Pero confirmación de una reunión convocada por el bloque oficialista, nada”.

Más directo, uno de los cosecretarios generales, Cristian Jerónimo, explicó a este medio que “del Senado nadie nos convocó. Lo que dejó trascender Patricia Bullrich es que nos convocarían. Pero no hay ninguna fecha estipulada”. El dirigente, sin embargo, se mostró escéptico en la posibilidad de alcanzar algún acuerdo en tanto, consultado sobre si habría disposición a participar de una reunión con representantes del Ejecutivo o el bloque libertario en el Senado, señaló que “dispuestos no estamos. Dialogar es lo que venimos haciendo para voltearlo (en referencia al proyecto de reforma laboral)”. Jerónimo opinó que “el debate se postergó porque lo veníamos trabajando fuerte con los bloques legislativos y los gobernadores. Estamos construyendo una mayoría para que no pase”.

Sobre la posibilidad de reformar algunos artículos, el dirigente del Vidrio dijo que “lo decimos claramente. Este proyecto tal como está redactado es malo y solo beneficia a las grandes empresas. No suma nada”.

La senadora Bullrich, en consonancia con esa posición, reconoció que “hasta ahora (los dirigentes de la CGT) no nos han dado nada, ni por escrito ni en concreto”. Sin embargo, opinó, “me imagino que si quieren acercar posiciones, las vamos a recibir y las discutiremos”.

Con todo, Jerónimo puso el énfasis en algunos de los puntos que le preocupan a la conducción de la Central. El cosecretario General de la CGT detalló que “los planteamos muy claramente. Hay muchos puntos que están redactados maliciosamente para desfinanciar a las organizaciones sindicales y las obras sociales sacándole un punto de aporte. Lo mismo al sistema previsional (en referencia al Fondo de Asistencia Laboral)”.

El dirigente agregó que la tensión también está puesta en “el tema de la ultraactividad y la prevalencia de los convenios. Lo mismo cuando pone un límite a las actividades a la hora de hacer medidas de fuerza”. El proyecto, remató, “es inconstitucional y por eso trabajaremos para que no camine”.

«Poné la fecha»

Para semejante propósito, la estrategia dialoguista no aparece como la mejor alternativa en tanto, a lo sumo, alcanzará para reformar o edulcorar alguno de los artículos. Durante la movilización a Plaza de Mayo de diciembre pasado, el otro cosecretario General, Jorge Sola, advirtió al gobierno que “este es el primer paso de un plan de lucha. Sigan sin escuchar y terminaremos en un paro nacional”.

La medida, sin embargo, todavía no tiene fecha ni confirmación. Arreceygor, tajante, dijo, que “el paro no tiene fecha. Lo tiene que definir el Consejo Directivo”.

Consultado sobre esa determinación, Jerónimo le bajó el tono y señaló que “tenemos una estrategia que venimos llevando adelante. Haremos otra reunión de Consejo Directivo con fecha a definir pero no se descarta nada. Estamos evaluando”.

El debate irá creciendo en los próximos días. Por caso, el siempre impredecible Omar Maturano, titular del sindicato de La Fraternidad e integrante del Consejo Directivo de la CGT, dijo en una entrevista para Net TV que “a mí lo que no me gusta es el tibio» y propuso: “El 10 de febrero hay que hacer una gran movilización y al otro día, salga lo que salga, un paro de 48 horas a nivel nacional. Eso es lo que pienso yo. Después veremos lo que dicen los cuerpos orgánicos”.

Para el debate falta exactamente un mes.