La reunión del Consejo Directivo de la CGT del viernes resolvió “por amplia mayoría” descartar un paro contra la reforma laboral y aprobar una movilización al Congreso en la tarde del miércoles 11, cuando el tema sea tratado en el Senado.

Esa fue la descripción que hizo Cristian Jerónimo, uno de los integrantes del triunvirato de conducción de la principal central obrera del país.

En la reunión se presentaron posiciones que buscaron matizar entre las dos mayoritarias, pero fracasaron en el intento de acercar las orillas. Por caso, sumar a la movilización un paro de 12 horas para facilitar la concurrencia.

El debate no derivó en que el sector mayoritario convenció al otro de la conveniencia de evitar un plan de lucha ahora y eventualmente esperar a que el proyecto se trate en Diputados para amenazar con un paro.

“Así se hiciera, sería tarde”, argumentan en el sector minoritario porque no mostraría un sindicalismo movilizado sino detrás de una rosca con los legisladores y los gobernadores que no garantiza el éxito de la gestión.

Qué considerar un éxito es también materia de discusión. Para la mayoría de la conducción cegetista esa palabra equivale a lograr la postergación del tratamiento del proyecto oficial para mediados de año, momento en el que consideran que el gobierno habrá agotado el activo político que acrecentó con el triunfo electoral de octubre del año pasado.

En cambio, para la minoría de la conducción de la central obrera, el éxito sería obligar al gobierno nacional a que retire el proyecto del Congreso, para lo cual ven necesario empezar cuanto antes el plan de lucha.

El discurso de la mayoría sigue siendo que rechazan “de plano” la reforma, como dijo Jerónimo ayer a Radio Mitre. La diferencia con la minoría es que considera que la mejor forma de enfrentar la reforma es con métodos más institucionales y menos asamblearios.

“La CGT está conformada por cientos de organizaciones sindicales y en su Consejo Directivo hay unos 50. Allí se toman las decisiones. Somos respetuosos de todas las posiciones y gana lo que vota la mayoría. De diciembre para acá la CGT tiene un plan de acción que viene ejecutando con distintas instancias y distintas medidas. Eso no quiere decir que descartamos que en la medida en que no sean recepcionados nuestros pedidos se pueda escalar en la conflictividad”, agregó.

La marcha y el futuro

El miércoles confluirán en el Congreso las columnas de la CGT, de las CTAs y de los sindicatos enrolados en la izquierda. Se descarta que el número de concurrentes superará al del 18 de diciembre, cuando la CGT convocó a Plaza de Mayo y los propios organizadores admitieron que no había sido lo contundente que esperaban.

“Va a ser una marcha importante”, señaló Jerónimo. Agregó que, además, “se marchará en todas las provincias del país a las casas de gobierno provinciales, siempre en repudio del proyecto y rechazándolo, pero también apelando a la reflexión de muchos gobernadores para que no manden a sus senadores a votar en contra de los trabajadores”.

El dirigente, que también es secretario General del sindicato del vidrio, está confiado en la eficacia de las acciones de la CGT. “En diciembre decía que tenía los votos, pero no fue así. Estamos confiados en las gestiones que venimos llevando adelante con distintos sectores y creemos que el gobierno no las tiene tan fácil como lo plantea. Y en último caso, discutiremos artículo por artículo”, afirmó.

El sector mayoritario, en el que también se encuentran los otros dos triunviros -Octavio Argüello, de Camioneros, y Jorge Sola, del seguro- aceptó dar libertad a las federaciones y sindicatos para que realicen paros el miércoles. Tampoco pusieron reparos a la participación de las dos CGT de Córdoba en la marcha del jueves pasado y que juntó una multitud frente a la casa de gobierno que habita Martín Llaryora.

Esa marcha fue organizada por un conglomerado de 80 federaciones y sindicatos, entre los que se destacan los metalúrgicos de la UOM, Aceiteros, los pilotos de Aerolíneas y los estatales de ATE. Este sector, que adoptó el nombre de Frente de Sindicatos Unidos, volverá a marchar el martes en Rosario, en la previa de la discusión del Senado.

El miércoles confluirán todos, incluidas las CTAs, en el Congreso. Las diferencias aflorarán con más fuerza después, con el balance de la acción y el resultado de la votación en el Senado. «