Por tercera vez, Javier Milei dio inicio formal a las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación en medio del impacto político que generó la liberación del gendarme argentino, Nahuel Gallo, a la que no hizo mención alguna. Absolutamente cooptado por las chicanas opositoras, el presidente mordió el anzuelo del bloque de Unión por la Patria, y el repaso de su gestión y la posibilidad de utilizar la cadena nacional para catapultar su reelección de cara al 2027 quedó inútilmente opacada por incapacidad de síntesis y exceso de confrontación.
Abandonando su promesa de no insultar, el líder libertario volvió a las bases que lo llevaron a convertirse en el representante del hombre común y se dispuso a despotricar contra opositores y empresarios. Los llamó manga de chorros, delincuentes, ladrones kukas y pronosticó que la referente de Unión por la Patria, Cristina Kirchner, volverá a ser condenada en la causa Cuadernos y Memorándum con Irán, delante de los tres miembros de la corte que siguieron impávidos la secuencia.
Envalentonado por el triunfo electoral y potenciado por el éxito legislativo de las últimas semanas, Milei aprovechó la cadena nacional para consolidar su discurso anti casta, reforzar la adhesión de los propios y denigrar cuanto le fue posible la investidura del parlamento. Un mecanismo peligrosamente astuto que juega al filo de los márgenes que a futuro podrían ser un problema.
El orquestado plan de degradación legislativa y disputa opositora fue craneado por el asesor presidencial, Santiago Caputo, socio adherente de los discursos de impacto. Si bien la transmisión oficial a cargo de Diputados TV no enfocó en ningún al cuarentón y su séquito de tuiteros ubicados en el palco seis, el gurú del libertario colaboró minuciosamente en la redacción de un discurso centrado en la confrontación pero con escasa proyección política. Pese al anuncio del envío mensual de un paquete de 90 proyectos de ley con tintes reformistas, lo cierto es que la ausencia de detalles sobre los mismos le quitó trascendencia al mensaje.

Entre los anuncios, el presidente confirmó que avanzará con la reforma electoral con la que pretende no sólo ir hacia la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), también meterse de lleno en la reglamentación de partidos políticos, a los que pretende que el Estado deje de financiar y su sustento se consolide sólo gracias a aportes privados. También se enviará una postergada reforma tributaria con la que Milei aspirará cumplir su promesa de reducción de la carga impositiva, una circunstancia que no le será fácil con gobernadores que empiezan a sentir el rigor de la baja recaudatoria.
Pese a saludar a la distancia a su ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, el fundador de La Libertad Avanza dio a conocer que uno de los objetivos de su gobierno será avanzar en una reforma judicial que tendrá la implementación del sistema acusatorio como norte. De espalda a los ministros de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes miraban atónitos el espectáculo que se montaba en el recinto, el presidente criticó los tiempos del sistema judicial y advirtió que buscará que el poder vuelva a ser “una herramienta democrática, republicana, ágil, rápida, eficaz, y por sobre todas las cosas que sea justa”.
144° apertura de Sesiones Ordinarias.
— Macarena (@maquialifraco) March 1, 2026
3era de la Era Milei 🇦🇷 pic.twitter.com/rPjuxV9DOe
La espectacularización del discurso presidencial, sin embargo, no logró aplacar las internas que el gobierno arrastra en cada uno de sus niveles. La transmisión oficial del evento no sólo recortó deliberadamente a los referentes de Las Fuerzas del Cielo -representados por Daniel Parisini (conocido como Gordo Dan); el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio; el legislador bonaerense Agustín Romo; el director nacional de Comunicación Digital, Juan Carreira; (conocido como Juan Doe); el director de asuntos importantes, Lucas “Sagaz” Luna; el youtuber oficialista Tomás “Peluca” Jurado y la abogada Macarena Alifraco. También dejó afuera el saludo entre el presidente y su vice, Victoria Villarruel.
La relación entre los miembros del Ejecutivo es inexistente. Milei no sólo prohíbe deliberadamente a todos sus ministros a mantener cualquier tipo de vínculo con la titular del Senado, sino que además, en los momentos en los que la institucionalidad los obliga a convivir, el inquilino del Sillón de Rivadavia se toma su tiempo para recalcar con cada gesto su desprecio por su ex compañera de banca.
Desde quitarle la organización de la asamblea, pasando por la desprolijidad del renacimiento presidencial en las escalinatas del Congreso, hasta el corte de cabeza televisivo de su vice, el león libertario volvió a dejar en claro que seguirá impulsando la extradición de Villarruel. En el mientras tanto, la presidenta del Senado se mantiene abrazada a las formas. El empujoncito bolichero para aplacar la ansiedad de Karina Milei de quedar frente a cámara fue una muestra gratis de ello. Por su parte, la hermana presidencial, vestida de rojo pasión para la ocasión, dejó en claro quién es la dueña del bastón de mariscal.
Con su propia hinchada parlamentaria, la menor de los Milei consiguió el primer espaldarazo mediático del presidente en cadena nacional, al tiempo que reconoció a los propios con enfoques privilegiados en la transmisión. Martín y Eduardo “Lule” Menem fueron ponchados por la cámara de la cadena nacional, al igual que el diputado Sebastián Pareja y la militancia libertaria, invitados especiales del evento, que tiene como referentes a los riojanos.