En un adelanto de lo que se avecina en Colombia, el presidente saliente y el electo se trenzan en una pelea que promete ser a todo o nada. Gustavo Petro, por un lado, insiste en que hubo fraude en la elección y que el verdadero ganador del comicio fue su candidato, Iván Cepeda, mientras que Abelardo de la Espriella rompió todos los puentes y suspendió el “proceso de empalme” con la administración a la que cataloga de corrupta.

«El presidente de Colombia actual está ante las evidencias de un fraude electoral por vía algorítmica y con financiación extranjera prohibida en nuestra constitución«, sostuvo Petro en un mensaje que publicó en redes sociales haciendo uso de la tercera persona y agregando que «quien ganó las elecciones por voto popular fue Iván Cepeda».

Achacando la victoria del ultraderechista Abelardo de la Espriella a «algoritmos desde California» realizados por «empresas de inteligencia privada de Israel», Petro afirmó que las justicias colombiana y estadounidense «tendrán todas las pruebas» porque, según sostuvo, «los delitos se cometieron en el territorio de Estados Unidos».

«Claro que mis declaraciones son graves, pero no irresponsables. Están completamente probadas», dijo ante la respuesta del Partido Conservador sobre esos argumentos, arguyendo que «solo el fraude lleva corruptos a ser presidentes» y que «el señor Abelardo solo será presidente por el fraude hecho en Estados Unidos con empresas israelíes«.

De la Espriella, en tanto, aseguró el domingo que encontraron «cientos de irregularidades» durante el proceso de transición que venían llevando a cabo en los últimos días y adelantó que preparan las denuncias y sanciones correspondientes contra funcionarios del gobierno saliente, al que calificó como «el más corrupto de la historia«.

Este martes dobló la apuesta y dijo que encomendó a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, que suspenda de «manera inmediata» el proceso de transición con el «gobierno corrupto» de Gustavo Petro.

«Acabo de darle instrucciones al señor vicepresidente electo de la República para que suspenda de manera inmediata el proceso de empalme con el gobierno corrupto que termina su periodo, un gobierno que, con sus decisiones y su conducta, pretende destruir a Colombia», publicó en redes sociales.  

De la Espriella anunció que a lo largo de este martes irá dando más información a través de sus redes sociales «para explicarles a todos los colombianos las razones de esta decisión» y las medidas que adoptará de inmediato.

«El proceso de paz total del gobierno saliente no fue otra cosa que la entrega de la soberanía nacional al narcoterrorismo«, dijo el líder de la ultraderecha colombiana, quien consideró que durante estos últimos años se «han intensificado sus acciones violentas en diferentes regiones del país».

«He pedido al equipo de empalme que incluya dentro del paquete de decretos que firmaré el día de mi posesión todas las medidas necesarias para derogar la maraña jurídica mediante la cual se entregó buena parte del territorio nacional a los narcoterroristas bajo la falsa promesa de una paz que nunca llegó«, adelantó.

El presidente electo también se refirió al reciente anuncio del excandidato presidencial y senador electo, Iván Cepeda, de poner en marcha un plan de «desobediencia civil pacífica» hasta que el presidente electo no aclare los supuestos vínculos con Estados Unidos. «Algunos loquitos hablan de desobediencia civil, que no es otra cosa que primeras líneas, bloqueos y terrorismo urbano», reaccionó.  

Sin embargo, el domingo, De la Espriella informó de un encuentro que mantuvo el viernes con una delegación estadounidense de «alto nivel», en Barranquilla, en el que se abordaron asuntos de seguridad nacional, de lucha contra el narcotráfico, comercio, además de servir para estrechar la relación.

El futuro gobierno de Colombia «trabajará para reconstruir una alianza seria, firme y confiable con Estados Unidos (…) Colombia volverá a tener aliados fuertes y una política exterior al servicio de la seguridad«, señaló en un comunicado.

ALG con Europa Press