Colombia elegirá el 31 de mayo al sucesor del presidente Gustavo Petro en una votación que pondrá a prueba la continuidad del proyecto político que llevó a la izquierda al poder por primera vez en el país sudamericano.
La campaña avanza en medio de una fuerte polarización, el deterioro de la seguridad en varias regiones, un sistema de partidos fragmentado y una economía que dejará al próximo gobierno con poco margen para prometer cambios sin asumir costos.
En esta nota, dos especialistas entrevistados por la agencia Sputnik analizan el panorama político y económico del país y las opciones que presentan los principales candidatos.
Para Alejandro Chalá, politólogo e investigador de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), el punto de partida para entender la elección no debe ser la polarización. «No hay que observar la polarización como algo malo, sino como precisamente la fase natural de la política, en la que claramente hay distintos puntos de vista que, de alguna u otra manera, van a tender a chocar siempre, sea en un escenario electoral o sea en un escenario que no esté enmarcado en lo electoral», dijo Chalá.
El partido oficialista Pacto Histórico con su candidato, Iván Cepeda, aparece como la figura que busca conservar el campo progresista sin reproducir necesariamente el mismo estilo político de Petro. Su discurso se apoya en la paz, los derechos humanos, las reformas sociales y la defensa de sectores históricamente excluidos.
En el otro extremo, Paloma Valencia representa la derecha institucional, con énfasis en seguridad, libre empresa, oposición al petrismo y defensa de un orden político más cercano al partido Centro Democrático, fundado por el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).
Abelardo de la Espriella, por su parte, encarna una derecha más extrema y confrontativa, con un mensaje de autoridad, reducción del Estado y choque frontal con el progresismo.
Chalá considera que la fragmentación de las candidaturas revela la dificultad de los partidos para comprender y ordenar el conflicto social actual. A su juicio, solo el Pacto Histórico y el Centro Democrático han logrado construir relatos políticos con capacidad de organizar a sus bases.
El Presidente @petrogustavo aseguró que, si el pueblo decide continuar el proyecto de transformación del país en las próximas elecciones, volverá a convocar a la ciudadanía para impulsar una Asamblea Nacional Constituyente.
— Presidencia Colombia 🇨🇴 (@infopresidencia) May 28, 2026
El mandatario afirmó que las reformas sociales “no… pic.twitter.com/VuBunrHYCP
«Creo que la fragmentación de las candidaturas políticas en Colombia es muy clara y habla muchísimo de que, hasta cierto punto, no ha habido ningún partido en Colombia, más allá del Centro Democrático ahora mismo y del partido del Pacto Histórico por el lado de la izquierda, que hayan entendido cuál es la dinámica del conflicto social actual y la gestión que le dan a ese conflicto», explicó.
El Pacto Histórico, afirma, articuló un discurso alrededor de la redistribución, una demanda que se hizo visible durante los paros nacionales y que sigue siendo el núcleo de su promesa electoral.
El Centro Democrático, en cambio, organiza su mensaje alrededor de la seguridad y el orden, especialmente en sectores urbanos y en regiones donde el deterioro de la seguridad se percibe como una amenaza directa a la estabilidad.
Es la economía
«Frente al modelo económico, yo creo que no hay una gran disputa (…) Extrañamente, a pesar de que el progresismo esté planteando una agenda de redistribución social que continúe con las demandas que impulsaron los dos estallidos sociales, yo creo que, de alguna u otra manera, son proyectos y estos discursos económicos son proyectos mucho más moderados de lo que uno piensa», afirmó.
Una eventual continuidad progresista no implicaría estatización ni ruptura con el régimen de propiedad, sino una disputa por el uso de la política fiscal y el gasto público. Pero ese margen será estrecho. Chalá anticipa que el próximo gobierno, incluso si es progresista, tendrá que hacer concesiones por la situación fiscal.
La advertencia fiscal es compartida por Andrés Felipe Giraldo Palomino, profesor de economía de la Universidad Javeriana, quien describe el escenario que recibirá el próximo gobierno como una «multicrisis».
«El resultado es que el gran problema que va a tener el siguiente gobierno es que se va a enfrentar a multicrisis y no se sabe cuál es peor que la otra. Por ejemplo, el déficit fiscal claramente es un gran problema. La caja del siguiente gobierno va a estar bastante limitada y los ajustes que tiene que implementar son de todo tipo», señaló Palomino.
El economista sostiene que el país ya no está en un momento en el que una reforma tributaria convencional o un ajuste menor del gasto sean suficientes. El próximo gobierno tendrá que tomar decisiones costosas.
«No es como en el pasado, que de pronto una reforma tributaria o un ajuste del gasto pequeño iba a ayudar a afrontar la crisis, sino que le va a tocar asumir el costo político de no solo aumentar impuestos o ajustar más bien la estructura tributaria, sino bajar el gasto público. Entonces, ese claramente es el problema fiscal», afirmó.
La primera vuelta presidencial se celebrará el 31 de mayo y definirá la fórmula de presidente y vicepresidente para el periodo 2026-2030. Si ningún candidato obtiene la mitad más uno de los votos válidos, los dos más votados irán a una segunda vuelta prevista para el 21 de junio.
Todos los sondeos dan como seguro el pase de Cepeda al balotaje; Valencia y De la Espriella compiten por el segundo lugar.
BB con Sputnik