La Red de Medios Digitales presentó a fines de 2025 el informe: “Relevamiento sobre el lobby de las falsas denuncias: la última trinchera de la ultraderecha”, una investigación colaborativa realizada por Periódicas, Enfant Terrible, La Nota Tucumán y Feminacida. El trabajo construye un mapa de actores, organizaciones, redes y comunicadores que buscan desacreditar a denunciantes de violencias por motivos de género. El análisis se centra en Santa Fe, Córdoba, Tucumán y Buenos Aires, adonde pertenecen estos medios. También analiza sus vínculos políticos, judiciales e internacionales.

El relevamiento surgió como una inquietud de la comisión de género durante el encuentro federal de la red que se realizó en agosto de 2025 y se trabajó durante más de tres meses para llegar al resultado final. Durante esos meses, la senadora radical Carolina Losada de Santa Fe y el riojano de La Libertad Avanza, Juan Carlos Pagotto insistían para que el proyecto se tratara antes de fin de año. Lo lograron la semana pasada, mientras en Diputados se debatía la aprobación de la reforma de la Ley de Glaciares, la Comisión de Justicia y Asuntos Penales emitió dictamen favorable para que el proyecto se trate en el recinto. 

Tras la agenda pública

La llegada del proyecto al Congreso de la Nación es además de la pata política oficial, el resultado de un trabajo fino que vienen realizando organizaciones amparadas en la idea de la “industria de las falsas denuncias” en diferentes ámbitos, entre ellos, los medios de comunicación. 

“Había muchas aristas para tomar este tema: cómo se financia, cómo entran con tanta fuerza a partir del gobierno de Milei, qué conexiones hay con el poder. Pero elegimos comenzar a mapear, desmenuzar y conocer cuáles son las narrativas qué operan este sistema. Nos encontramos con muchas dimensiones y con un ecosistema construido para instalar esta narrativa como si fuera un clima de época y con la idea de ganar la agenda pública”, explica la periodista Celina de la Rosa, de La Nota de Tucumán, una de las comunicadoras que confeccionó el informe. 

Desde Santa Fe, Thamina Habichayn de Periódicas, también redactora del informe, cuenta que venían observando desde 2020 cómo estos sectores venían creciendo pero que en 2024 algo cambió. “En ese año vimos que ya no eran solo discursos de un sector sino que comenzaban a tener representación política e institucional”. 

El relevamiento identificó 44 actores -entre organizaciones, fundaciones, profesionales del derecho y funcionarios- que participan en la producción y circulación de discursos contra lo que llaman ideología de género. Cerca del 30% de ellos surgieron en 2024 y 2025, mientras que los picos de aparición en 2020 y 2021 evidencian la influencia de la pandemia, los debates legislativos y el avance de sectores ultraconservadores. 

Este tipo de discurso, dice el informe, se reforzó con la llegada de Cúneo Libarona al Ministerio de Justicia. Tanto el exministro como el presidente Javier Milei cuestionaron la figura del femicidio e intentaron instalar la idea de eliminar el femicidio del Código Penal argentino. 

-¿Qué debates pudieron observar que aparecieron sobre este tema dentro del periodismo?

Celina de la Rosa: –Se planteó la necesidad de que se hable del tema por un lado, pero por el otro hay resistencias y es ahí donde esta narrativa encontró una veta por donde meterse. Hay un estereotipo de que las mujeres mienten ante la justicia o toman la excepción sin darse cuenta que están alimentando una red que genera un clima. Hay una situación creada para generar esta idea, porque en realidad, no hay instancias en donde se denuncie y no se vuelvan revisar una y otra vez. Y al revés, hay denuncias que son reales y que son desestimadas por la justicia o por el periodismo. Si nos tomamos de la excepción es muy difícil y creo que encontraron esa veta. El informe, más allá de los hallazgos en general, es muy importante para mostrar que existe un ecosistema que está trabajando con determinadas narrativas que, a su vez, hacen mella sobre nuestros propios prejuicios con el apoyo del poder y construidas a partir del poder. 

Thamina Habichayn: –Me gustaría hacer la salvedad de que los varones periodistas no suelen trabajar estos temas y estaría bueno que lo hagan. También remarco que en Santa Fe no hay denuncias de supuestas falsas denuncias, es un dato muy esclarecedor, es decir que este delito (tipificado en el código penal) se puede denunciar y no se denuncia. Mientras que hay más de 30.000 legajos iniciados en la provincia en 2025 por violencia de género o violencia sexual. Esta estrategia de sacar casos excepcionales van de la mano con la desinformación. Muchos de los casos que se toman como bandera de lucha en realidad no fueron investigados por la justicia. Uno de ellos es un caso en el que el acusado fue absuelto en primera instancia pero la Cámara de Apelaciones primero y otro tribunal después revocó el fallo y hoy tiene una condena de 12 años. Muchas veces, incluso colegas, cuando aparece alguna informacion o denuncia, te dicen “no puede ser”, “yo lo conozco”, esto es mentira” en lugar de ir a buscar las pruebas.

-En el informe destacan que hay un 30% de estos actores que surgieron durante el gobierno de Javier Milei ¿qué pasa con el otro porcentaje? ¿cuándo surgió?

Thamina Habichayn: –La mayoría de las organizaciones que revelamos, -que no son todas las que existen-, surgieron entre 2024 y 2025. Pero hubo muchas que surgieron entre 2020 y 2021, es decir, los años de la pandemia. No podemos establecer un vínculo directamente causal con la pandemia pero sí hubo pico esos años. La temática se empieza a trabajar a partir de 2017, algunos en 2019, otros en 2015. Según interpretamos, en 2024 y 2025 estos discursos empiezan a tomar fuerza, porque tienen lugar en el poder. Les hace lugar nada más ni nada menos que el presidente de la Nación o el ahora exministro Cuneo Libarona Junior, además de los legisladores como Carolina Losada. 

Celina de la Rosa: –Siempre que aparecían estos casos eran de organizaciones que tomaban casos muy puntuales, con nombres y situaciones muy puntuales, y en general, tenían conflictos previos con la justicia. Es importante destacar que esto se fue tejiendo alrededor de un colectivo de abogados defensores de los acusados que hoy encontraron esta veta en la narrativa y este aval del poder. La preocupación es qué va a pasar si esta narrativa se termina instalando concretamente en el poder y en el Poder Judicial. Qué se nos viene a todas las personas que estamos en la lucha contra las violencias de género en todas las instancias institucionales y en los medios de comunicación.

-¿Qué impacto tiene a nivel social esta “construcción” de información y qué retrocesos han detectado? 

Celina de la Rosa: -Es una veta que hay que seguir investigando, pero la lectura que compartimos es que sí hay un correlato a la hora de presentar estos debates y que se terminen construyendo, por ejemplo, en las redes sociales. Y hay una instalación ahí de que todo es producto de una búsqueda de descrédito o de desprestigio. Se ve cómo toda denuncia es deslegitimada. 

Pero lo más preocupante es que hay repercusiones institucionales y las hemos detectado en esta investigación. Por ejemplo, se presentó un proyecto en Tucumán para modificar el Código Procesal Penal sobre las falsas denuncias y para que haya limitaciones sobre cautelares de medida de protección y hubo una reacción muy rápida de los legisladores y de la parte institucional para dar curso rápidamente a esos proyectos. Pidieron saber cuántas falsas denuncias había en el juzgado civil lo cual es extraño, porque si hay una denuncia falsa debería ir por el lado penal y no por el lado civil. La estrategia es un poco embrollar todo, o sea, presentar en cada uno de los juzgados una pregunta acerca de la falsedad de las denuncias que se presentan.

Thamina Habichayn: –Se intenta generar desconfianza en la justicia, es uno de los efectos puntuales. Es decir, se está diciendo no solo que hay víctimas que están denunciando y que es mentira, sino que la justicia le está haciendo caso. Estos discursos no solo atacan a las denunciantes, sino que atacan un sistema judicial que sabemos que tiene un montón de errores, que sabemos que le falta un montón de perspectiva de género, pero que en muchas de nuestras provincias está evolucionando. Entonces se ataca a un montón de conquistas y a la idea de una justicia feminista, que es por lo que muchas de nosotras militamos y creemos. Ataca algunas cuestiones que nosotras como movimiento feminista veníamos trabajando hace un montón y habíamos logrado instalar y es la idea de creer en las personas que denuncian este tipo de delitos. Para mí esa desconfianza en la justicia es el retroceso más puntual. 

-El informe se enfoca principalmente en las provincias, ¿existen diferencias de abordajes con respecto a Buenos Aires? 

Celina de la Rosa: -Sí, y a su vez, confirma que existe una red que ha trabajado en las mismas líneas tanto en Ciudad de Buenos Aires como, por ejemplo, en Tucumán. Hay un correlato que han ido siguiendo y ese camino que se manejaron con todas las mismas estrategias institucionales, capacitaciones y jornadas. En Tucumán, llegaron a darle la categoría de vulnerabilidad a los padres que están impedidos de contacto en términos jurídicos. Ha sido estratégico para ellos encontrar estos casos excepcionales o concretos, pero encontraron los mismos: un ejemplo de mala madre, un ejemplo de venganza, un ejemplo de retractación. 

Thamina Habichayn: –Creo que la fortaleza de esta red es que surge en cada provincia, surge en cada municipio, cada ciudad, en cada pueblo, y ahí se va expandiendo. Tiene toda esa representación territorial, que nosotras bien conocemos porque lo hacemos desde el otro lado. Y no es casualidad que en las jornadas por las falsas denuncias se realicen en distintas provincias y vayan siendo itinerantes. Esa es la estrategia de esta industria y de este sector que la han estado trabajando durante años y efectivamente estamos viendo los resultados. 

El informe completo se puede consultar aquí.