Reporteros Gráficos de Buenos Aires, en la sede de A.R.G.R.A. Caba

Al cumplirse 27 años del crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas, sus familiares y colegas hicieron homenajes en distintos puntos del país para recordarlo, uno de ellos en la cava de General Madariaga en la que se halló su cuerpo calcinado el 25 de enero de 1997.

El primer acto se realizó a las 11 en el monolito colocado en su memoria frente a la terminal de ómnibus de Pinamar y contó con la presencia de la hermana de José Luis, Gladys Cabezas; el intendente pinamarense, Juan Ibarguren; funcionarios de la municipalidad, periodistas y allegados.

«Pasaron 27 años ¿Qué decir? Siempre pedimos lo mismo, que encarcelen a los autores del crimen, pero esta vez es diferente. El caso de Uma me tocó el corazón. Y es por eso que quiero pedir a la Justicia: a los que no hicieron nada estos 27 años, póngase a trabajar», dijo Gladys en referencia a la niña de 9 años, hija de un custodio de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, asesinada el pasado lunes por delincuentes en Lomas de Zamora.

Como cada año la ceremonia concluyó con la plantación de un pino y la frase «No se olviden de Cabezas. Cabezas, presente!».

En simultáneo, en la sede de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), en la capital del país, se recordó al reportero gráfico en un acto encabezado por el presidente de la entidad, Sebastián Vricella, y la secretaria general de Fatpren, Carla Gaudensi.

También estuvieron el secretario general del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), Agustin Lecchi, y compañeros de las comisiones internas de Perfil y Télam junto a fotoperiodistas de medios nacionales y comunitarios alternativos.

Durante el acto se leyó un documento en el que se resaltó: «A 27 años de su asesinato, volvemos a reunirnos, movilizarnos y a marchar en todo el país para reclamar por la justicia, la memoria y la verdad, para defender nuestro derecho a una vida y un trabajo dignos».

«Sepan los poderosos que vamos a luchar por nuestros derechos como luchamos por la memoria de José Luis, que es nuestra, porque nosotros la cuidamos, la defendimos y la seguiremos reivindicando en defensa propia», advirtió el documento.

En el mismo horario, en la plaza San Martín de la ciudad de La Plata, se efectuó una actividad conmemorativa convocada por el Sindicato de Prensa Bonaerense (Siprebo).

Durante la ceremonia se recordó la trayectoria de Cabezas y se pidió justicia tras hacer un minuto de silencio en su memoria y colocar una ofrenda floral en el monumento al reportero que está ubicado en las calles 6 y 51, frente a la Casa de Gobierno bonaerense.

También se desplegó junto al monumento -que consiste en una cámara de fotos rota- una bandera con la inscripción «Sin justicia no hay democracia. No se olviden de Cabezas».

El Sindicato de Prensa Rosario (SPR) y la sede local de Argra realizaron un encuentro al mediodía en la plaza Pringles en el centro de la ciudad, donde resaltaron que «la nueva forma de ocultamiento contra la que es preciso luchar es la desinformación».

«Asistimos a un marco complejo donde la concentración mediática, que escalaba cuando José Luis Cabezas se desempeñaba como reportero gráfico, se ha profundizado significativamente y ha permitido no solo alcanzar audiencias específicas con mensajes a medida, sino también manipular y acallar las voces disidentes», expresaron las organizaciones en un documento leído durante el acto.

En tanto reporteros gráficos de Entre Ríos se manifestaron en el busto de Mariano Moreno, frente a la Casa de Gobierno ubicada en Paraná.

«Fue asesinado desde la impunidad, para demostrar la impunidad y para asegurarse impunidad. Hoy decimos ‘No olvidemos a Cabezas’ también en defensa propia», ya que «la misma impunidad que lo asesinó vuelve con otro ropaje, pero con la misma violencia y el mismo desprecio», expresaron en un comunicado.

La Asociación de Periodistas del Departamento Uruguay (APDU) añadió en otro escrito que el asesinato fue el hecho «más atroz cometido contra la libertad de expresión y de prensa, en plena democracia», y reclamó «mantener viva su memoria para que nunca más vuelva a suceder».

En la provincia de Mendoza, un grupo de reporteros gráficos efectuó un «camarazo» en las inmediaciones del monumento al general José de San Martín, ubicado en el corazón de la plaza del microcentro mendocino, con sus cámaras en alto y portando carteles con el rostro del fotógrafo y la frase «no se olviden de Cabezas».

Por la tarde, familiares y allegados de Cabezas lo homenajearon con un acto en la cava de General Madariaga, ubicada a la altura del kilómetro 385 de la ruta provincial 11, donde fue hallado asesinado hace 27 años.

Gladys Cabezas había dicho a Télam que, en ambos homenajes y como todos los años, estarían «los colegas, los amigos y los familiares».

«Como hace 27 años vamos a plantar un árbol», en su memoria, contó la hermana del fotoperiodista, quien volvió a recordarlo como «un tipo bueno» que «podía hacer todo bien».

«Ya sabemos las diferencias entre lo bueno y lo malo, cuando vos sos bueno, podés hacer todo bien y él hacía todo bien, no merecía estar muerto, pero bueno, pasó», agregó.

«Tenemos que recordarlo y creo que es el momento justo para pedir a la Justicia, que por favor empiecen a trabajar», exhortó Gladys, quien pidió que se termine con «las condenas ‘exprés'», ya que si las penas se cumplieran, «Umma hoy no estaría muerta». Por último, Gladys pidió que no «haya más José Luis Cabezas».

Reporteros gráficos de la Provincia de Rio Negro.
Foto: Ochoa Marcelo Telam

Un crimen que cambió la historia

Cabezas fue hallado asesinado el 25 de enero de 1997 y el primer juicio por asesinato se realizó en enero de 2000 en los Tribunales de Dolores y finalizó con las condenas a prisión perpetua del policía Gustavo Prellezo, del custodio del empresario Alfredo Yabrán, Gustavo Ríos; de los policías Aníbal Luna y Sergio Camaratta y de los integrantes de la banda «Los Horneros» Horacio Anselmo Braga, Sergio Gustavo González, Miguel Retana y José Luis Auge.

Pero en septiembre de 2003, el Tribunal de Casación bonaerense redujo las penas impuestas en base a la denominada la ley del «2×1» entonces vigente, que computaba doble el tiempo en prisión que habían pasado los acusados previo a ser sentenciados.

Fue así que los «Horneros», con excepción de Retana que murió en la cárcel, fueron beneficiados con morigeraciones de la prisión.

En 2007, Braga y Auge violaron las condiciones de prisión domiciliaria y por orden de la Justicia volvieron a ser detenidos, aunque tiempo después volvieron a ser excarcelados.

A su vez, en un segundo juicio por el caso, realizado en 2002, fue condenado a reclusión perpetua el comisario de Pinamar Alberto «La Liebre» Gómez por liberar la zona para que se pueda consumar el crimen del reportero gráfico.

«Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente. Ni los servicios de inteligencia tienen una foto mía», era la frase que por entonces se le atribuía a Yabrán.